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Acerca del termidor y el bonapartismo[1]

 

 

Noviembre de 1930

 

 

 

Me referiré muy brevemente al problema del ter­midor y el bonapartismo. Ya dije muchas veces que es necesario desarrollar este tema en un artículo, ya que, como cualquier otra cuestión histórica, entraña el peli­gro de hacer analogías demasiado formales, por impor­tantes y fructíferas que sean, y tender a reducir a abs­tracciones el proceso concreto. El termidor fue una for­ma transitoria entre el jacobinismo[2] y el bonapartis­mo. Lo que realmente caracterizaba al termidor era que, formalmente, el gobierno estaba en manos de miembros del mismo partido. Un sector de los jacobi­nos, o cuasi-jacobinos, destruyó al otro sector. el de los jacobinos auténticos, mediante el llamado a la guerra civil abierta. Bonapartismo significa la victoria del po­der centralista burocrático-militar sobre los diversos matices del jacobinismo. En términos de la lucha de clases, esto implica la transición gradual del poder de manos de los sans-culottes a manos de la clase aco­modada.

Si consideramos la posibilidad teórica de una victo­ria de la contrarrevolución en la Unión Soviética, no es indispensable que ésta asuma la forma del termidor francés. Puede saltar esta etapa en el canino hacia el bonapartismo, o combinar las dos, así como la Revolu­ción de Octubre combinó el final de la revolución demo­crática con el comienzo de la revolución socialista. Se­mejante mezcla de etapas históricas corresponde per­fectamente al desarrollo social de Rusia y a toda su historia.

Lo que debemos tener en cuenta por encima de todo lo demás es el papel colosal que le cabe al partido ruso o, mejor dicho -en la actualidad- a su aparato; el partido está muy adelantado respecto del aparato esta­tal. Por ejemplo, Rikov, desde el punto de vista del par­tido, está liquidado, pero sigue siendo el jefe del esta­do. En el partido se han materializado elementos ter­midorianos: los oportunistas desplazaron a los "jacobinos" auténticos. Pero también se han desarrollado elementos de bonapartismo, principalmente en el apa­rato que obedece las órdenes de un único comandante (Stalin). Ablandar el carácter y la espina dorsal es una tarea preparatoria muy importante para el bonapar­tismo.

La contrarrevolución aun no ha triunfado, el proble­ma no se ha resuelto todavía y por eso proseguimos nuestra lucha implacable contra los korshistas[3] y de­más aulladores. Un médico dice: este hombre está en­fermo, hay esperanzas de curarlo; es mi deber hacer todo lo que está a mi alcance para volver a ponerlo en pie. Otro dice: no, va a morir; y le vuelve la espalda al paciente. ¿Qué tienen que ver el uno con el otro?

Pero la contrarrevolución, cuando llegue, ¿será bo­napartista, termidoriana, o una combinación de ambas? Es imposible preverlo, pero tenemos el deber de obser­var atentamente los elementos existentes de las varian­tes contrarrevolucionarias posibles y su desarrollo dia­léctico.

El camarada Landau[4] me escribe que, según algu­nos camaradas, el proletariado es la clase más débil en Rusia. Este problema no se puede resolver, ni siquiera se lo puede plantear correctamente, con un enfo­que estático. Debemos encararlo en su dinámica. Teóri­camente no es imposible que una contrarrevolución triunfante demuestre que la clase obrera se ha debili­tado hasta el grado de ser incapaz de retener el poder en sus manos. Pero eso sólo se puede lograr con una guerra civil. Debemos impedirla fortaleciendo los pun­tos de apoyo políticos y económicos del proletariado. No existe una escala que nos permita evaluar diariamente la relación de fuerzas y así llegar a una decisión y "pun­to y aparte". El hecho más importante es que la bur­guesía aún está muy lejos del triunfo, pero en este ré­gimen se están desarrollando los gérmenes de algunos elementos muy importantes para ella.

Por ahora, nada más al respecto.



[1] Acerca del termidor y el bonapartismo. International Biulletin, Oposición de Izquierda comunista, número 2, 1º de marzo de 1931. Una nota de la Redac­ción dice que este artículo fue escrito en respuesta a las preguntas planteadas por Roman Well, de la Oposición de Izquierda alemana.

[2] Jacobinismo: filosofía de la tendencia que originó la dirección del ala izquierda de la Revolución Francesa, la Sociedad de Amigos de la Constitución, que se reunía en el Monasterio Jacobino.

[3] Los korschistas: pequeña secta ultraizquierdista dirigida por Karl Korsch (1889-1961), expulsado del PC Alemán en 1929 acusado de "trotskista".

[4] Kurt Landau: de origen austríaco. Era entonces uno de los principales di­rigentes de la Oposición de Izquierda alemana y miembro del Secretariado In­ternacional. Pocos meses más tarde rompería con la Oposición. Fue asesinado en España por los stalinistas durante la Guerra civil. El análisis que hacía Trotsky del "landauismo" aparece en Escritos 1932-33.



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