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Apéndice

La actividad clandestina de Trotsky en Domene[1]

por Pierre Broué

 

 

 

En el último volumen de su biografía del revolucionario ruso, (El profeta desterrado) Isaac Deutscher considera, en varios párrafos, la estadía de Trotsky, en casa del maestro Beau, en Domene. Según Deutscher esta estadía fue de "completo aislamiento". Trotsky sólo recibió allí a "dos o tres visitantes venidos del extranjero": "De cuando en cuando unos pocos maestros de escuela de la vecindad visitaban al señor Beau, y entonces sus dos inquilinos se unían al grupo para discutir los problemas escolares del lugar." (Obra citada, Ediciones ERA, 1969, pág. 255.) En apoyo a esta interpretación, Deutscher -quién, dicho sea de paso, parece no haber hecho ninguna investigación a este respecto- cita el Diario de Trotsky en el exilio, 1935 (1958) para sugerir, efectivamente, como hipótesis, que su estadía en Isere fue un confinamiento inactivo, un paréntesis en la agitada vida del exilio.

Se puede creer en esta tesis si consideramos como factor determinante la preocupación del gobierno francés por el orden público. El gobierno estaba, en esos momentos, en un aprieto, por la presencia de ese exiliado que no tenía visa para ningún lugar en el mundo. Sin embargo, es difícilmente aceptable para los que conocen la necesidad de acción militante que sentía Trotsky y su intensa actividad encabezando a sus amigos bolcheviques leninistas de París, durante los días que precedieron a su partida de Barbizon, inmediatamente después de las jornadas de febrero de 1934. (Según informes de Pierre Naville e Yvan Craipeau, Trotsky se aburría allí e iba secretamente a París casi todos los días. En la actualidad, una serie de descubrimientos nos permiten afirmar que la tesis de Deutscher es falsa: es innegable la influencia de Trotsky en el movimiento obrero de Grenoble, que aunque limitada es resultado de su presencia en Domene. Se puede apreciar, incluso, sin un estudio de los archivos de Trotsky o de los documentos de la policía francesa, lo que es imposible por el momento.

Es evidente que ciertos escritos de Trotsky revelan un conocimiento detallado y un análisis personal de la vida política de la región, que no podría haber adquirido tan rápidamente por la mera lectura de la prensa local y regional. Por ejemplo, en el prefacio de la edición francesa de Terrorismo y comunismo, escrito el 28 de marzo de 1936 [edición castellana bajo el título de "Francia en la encrucijada" en ¿Adónde va Francia? Ediciones Pluma, Buenos Aires, 1974], hay alusiones al rol de la francmasonería en Grenoble, a la personalidad del anterior alcalde del Partido Socialista, el doctor Martin, a quien caracterizaba como "uno de esos burgueses conservadores, que generalmente dan la tónica en el Partido Socialista". Finalmente, también comenta el rol político de La Dépéche dauphinoise, diario local, que en 1934-1935 había hecho notar la asociación de Joseph Paganon, ministro de interior bajo el gobierno de Pierre Laval, e Ives Fargue, futuro miembro de la resistencia, una figura muy simbólica del Frente Popular en Grenoble. Existe también una carta a Alfred Rosmer, fechada el 14 de febrero de 1939, en la que retoma la cuestión del rol de la francmasonería en Grenoble y menciona a sus "jóvenes amigos", "uno" de los cuales venía de "romper con los francmasones" durante el período de su estadía en Domene ["Carta a un amigo en Francia" en Leon Trotsky on France, 1974].

La búsqueda de documentación para la publicación de los escritos de Trotsky sobre Francia (Le Mouvement Communiste en France, Minuit, 1967), nos condujo a nuevos descubrimientos. El señor Maurice Dommanget nos dio una carta de Trotsky enviada a los dirigentes de la Federación Unitaria de Maestros (CGTU) y, de paso, nos dio la oportunidad de aclarar un oscuro episodio de la historia de esa federación, minoritaria dentro de la CGTU. Pierre Naville nos permitió determinar que el discurso del representante del sindicato departamental de Isere en la reunión del Comité Nacional Confederal de la CGT, efectuada en marzo de 1935, fue escrito enteramente por Trotsky. Esto plantea por Supuesto, la cuestión de la influencia que para esa fecha había adquirido Trotsky, a través de un intermediario, en la dirección departamental de la CGT. El problema adquirió nuevo contexto cuando los estudiantes del Instituto de Estudios Políticos de Grenoble comenzaron a investigar el período 1934-1936: una respuesta a estos interrogantes es, en cierta medida, la tesis de Pierre Saccoman, quien adoptó como punto de partida las posiciones de la CGT departamental en 1934-1935 sobre la cuestión de la unidad sindical, el plan económico de la CGT, y el poder obrero. Creemos que hoy es posible comenzar a responder la pregunta que Deutscher, en realidad, evade: ¿cuál fue la actividad política de Trotsky y la influencia adquirida en su breve estadía en la zona?

En primer lugar, debemos decir que es necesario descartar la posibilidad de que Diario en el exilio pueda ser una fuente de documentación sobre este punto.

No es más que un diario político que, a falta de algo mejor, Trotsky llevó durante los primeros seis meses en Domene. No es una agenda diaria de trabajo y en él no se mencionada nada que pudiese haber dado a la policía pruebas de su actividad en Francia; tampoco se identifica a nadie que pudiera verse comprometido por eso. Siendo un documento producto del cálculo, Diario en el exilio tuvo en cuenta las necesidades de la militancia clandestina: por lo tanto’ de él no surge ninguna prueba como para concluir que no hubo actividad. Un solo dato basta: Trotsky escribió el trabajo titulado ¿Où va la France? [¿Adónde va Francia? íd.] en Domene, durante el mes de octubre de 1934. Este hecho está apoyado por referencias del índice de sus archivos en la Biblioteca de Houghton y por los originales manuscritos depositados en Harvard. En su Diario en el exilio, Trotsky anotó el 9 de abril de 1935: "Hace varios días, leí en un número de La Verité: ’Où va la France?’. Este periódico, como dicen los franceses, se reclame de Trotsky (se dice trotskista). Hay mucho de cierto en sus análisis, pero también queda mucho por decir. No sé quién escribe esta serie para ellos, pero de todos modos, se nota que es alguien versado en marxismo." Esta precaución, que a algunos puede parecer especialmente infantil, (La Verité identificaba la primera parte como el trabajo de una comisión de cuatro miembros cuyos nombres citaba), lleva, de todos modos, a la siguiente conclusión: en su Diario en el exilio, Trotsky se cuidó mucho de mencionar, ni mínimamente, su actividad política concreta en Francia. Menos aun sus contactos políticos y su intervención directa o indirecta, en el movimiento obrero de Grenoble y la región circundante.

En cuanto a la descripción de las condiciones generales de la estadía de Trotsky en Francia, Deutscher puede ser tomado como fuente de información.

El decreto de su expulsión, dado a conocer después de los incidentes de Barbizón, quedó sin promulgar, creándole una situación precaria a Trotsky y un problema delicado a los sucesivos gobiernos franceses. Por nuestra parte, podemos demostrar que, después de considerar la posibilidad de buscar refugio en Saoneet-Loire, en casa de Jean Aulas, y luego en Ardeche, en la de Gilbert Serret, -dirigentes de la Federación Unitaria de Maestros- Trotsky se estableció por fin en Domene, en la villa de otro maestro, Laurent Beau, miembro de la misma federación. Sabemos que las negociaciones sobre las condiciones de su estadía se hicieron con el prefecto de Isere, Susini, bajo el control del Departamento de Interior. Y que las muy rigurosas condiciones que impuso, en un primer momento, el ministro del interior, se suavizaron, quizás, por el hecho de que tanto Beau como el prefecto eran miembros de la francmasonería. De todos modos, Trotsky fue obligado a prometer que no se dedicaría a ningún tipo de actividad política, y a no hacer nada que pudiese atraer la atención de la prensa hacia su residencia. Durante las negociaciones, que en su nombre llevó a cabo su amigo político y representante personal, Henri Molinier, Trotsky insistió en que no se lo tratase como a un prisionero, y que se le permitiese el contacto con otras personas, además de su anfitrión y los policías designados para vigilarlo. Así fue que Molinier sugirió a las autoridades que permitiesen a Trotsky y a su compañera mantener contacto personal, sin vigilancia policial, con un joven profesor de diseño industrial de la Escuela de Vaucanson, Alexis Bardin. Este era, además, francmasón y miembro de la SFIO. El prefecto accedió en base a garantías que fueron aparentemente ofrecidas por el propio Bardin. En realidad, Molinier propuso a Bardin, porque sus dos hermanos, León y Joannes, eran miembros de la Liga Comunista, la organización de los bolcheviques leninistas franceses, y porque los amigos políticos de Trotsky contaban con que, por ser hermano de dos de ellos, tendría voluntad de ayudarlos a establecer contacto directo con el exiliado eludiendo el control policial.

De esta manera, al fin pudo Trotsky, pese a todo, conectarse para intervenir en el movimiento obrero francés. Por medio de sus anfitriones, miembros de la Federación Unitaria, pudo, con relativa frecuencia, entrevistarse con miembros locales del sindicato de maestros, en particular con Raul Fauré, quien habla sido uno de los fundadores del Partido Comunista en Isere. Después de varias semanas de acaloradas discusiones, también encontró un nuevo pero entusiasta seguidor en la persona de Alexis Bardin. A través de varias personas fue, entonces, capaz de mantenerse informado sobre los detalles de la vida de los partidos, los sindicatos, y las fábricas de Grenoble, y de intervenir con algún éxito.

En Le Mouvement Communiste en France ya indiqué los hechos esenciales en relación a la entrevista entre Trotsky y los dirigentes de la Federación Unitaria de Maestros, el 8 de agosto de 1934. Su anfitrión, Laurent Beau, condujo a Trotsky a la escuela de Noyarey, donde vivían y enseñaban Raul Fauré y sus compañeros. Maurice Dommanget, Jean Aulas, Gilbert Serret y sus esposas venían de Montpellier, donde acababa de realizarse su congreso; sus colegas Lebre, de Ardeche, y Lagrange, de La Creuse, quienes habían ofrecido sus automóviles, participaron de la reunión.

Todos los participantes de la discusión con Trotsky habían pertenecido al PC. Dommanget y Aulas habían sido dirigentes de la fracción de maestros comunistas antes de convertirse en líderes de la propia Federación. Desde 1929 habían entrado en conflicto con las directivas de la Internacional Sindical Roja y el PC, que estaba en el punto culminante del "tercer período": Aulas y Serret fueron expulsados, y Dommanget y Fauré quedaron librados a su suerte. Dommanget, junto a Alfred Rosmer, había fundado la Oposición Unitaria dentro de la CGTU en 1930. Trotsky, sin embargo, desde 1931, reprochaba a los líderes de la "mayoría federal" cierta confusión política [ver "Los errores de los sectores de derecha de la Liga Comunista sobre la cuestión sindical", en Sobre los sindicatos, de León Trotsky, Editorial Pluma, Bogotá, 1976]. Mientras los apoyaban contra la minoría de inspiración stalinista (la Oposición Minoritaria Revolucionaria), los bolcheviques leninistas no dudaron en calificar a esta mayoría federal como un "bloque centrista". A los ojos de Trotsky, en 1934 la situación llevaba a plantear un reacercamiento: el triunfo del nazismo en Alemania y el peligro fascista representado en Francia por las ligas reaccionarias, especialmente después del 6 de febrero, requerían, según Trotsky una respuesta a dos niveles: en los sindicatos, era necesario trabajar por una rápida reunificación de la CGT y la CGTU; en el terreno político, era necesario reagrupar a los revolucionarios dentro de la SFIO, donde, simultáneamente, se estaba desarrollando una fuerte ala izquierda.

Trotsky trató, en vano, de convencer a los reunidos en Noyarey de esta doble necesidad. Renovó su intento en una carta sobre la unidad sindical dirigida a Dommanget el 10 de agosto [que incluimos en este volumen] y luego en octubre en ¿Adónde va Francia?. Semana tras semana le insistió sobre esto a Raul Fauré, que dudaba. Este opinaba que los bolcheviques leninistas serían expulsados de la SFIO antes que los maestros de la CGTU fuesen convencidos por Trotsky de la necesidad de entrar a ella.

Trotsky, sin embargo, no salió con las manos vacías, ya que había logrado ganar a Bardin, por cuyo intermedio podría intervenir en Grenoble, tanto dentro de la CGT como en la SFIO.

Es posible seguir el desarrollo de su actividad mediante la información publicada sobre Grenoble en La Verité. El 1° de diciembre, este semanario -que se había convertido en el órgano de los bolcheviques leninistas dentro de la SFIO- dio a conocer un informe, escrito por Bardin, referente a una visita a esa localidad de Bothereau, secretario nacional de la CGT, así como de su discusión con los dirigentes del sindicato departamental. Acerca de esto, Bardin escribió: "Muchos miembros piensan que sólo después de derrotar a Jouhaux y su camarilla será posible un congreso de fusión."

Durante las semanas siguientes, La Verité enfocó su atención sobre Isere, publicando documentos básicos del conflicto político entre el secretariado nacional de la CGT y los dirigentes en Dauphine, en particular el secretario departamental, Satre. Una asamblea de la coalición de los trabajadores de servicios públicos confederados en la CGT llamó, el 25 de noviembre, a una "completa e inmediata fusión" de las dos federaciones sindicales. Su último proyecto de resolución concluía: "Los dirigentes deben aceptar o renunciar." El secretario nacional, Lanoir, reprochó al secretario departamental los comentarios hechos al comunicar la resolución. Este, a su vez, replicó con una verdadera denuncia, acusando a la dirección de la CGT de intentar suprimir toda vida democrática, de perpetuar intencionadamente la indefinición y, en una palabra, la impotencia, de los sindicatos. En este documento enviado a la dirección, Satre expresa un sentido revolucionario poco usual, en ese período, en una declaración política emanada de un sindicato departamental de la CGT. "El plan se puede aplicar -dice Satre- y alcanzar la libertad en vez de la miseria sólo bajo la condición de que el timón del estado pase de las manos criminales de la burguesía a las manos productivas de los trabajadores." La Verité continuó informando regularmente durante el mes de diciembre y, por ese entonces, publicó otra carta, sin fecha, de Satre y el sindicato departamental al secretariado nacional. La publicación de tales artículos en el periódico de los bolcheviques leninistas en la SFIO muestran, por lo menos, la existencia de un acuerdo político entre la mayoría de la dirección de la CGT departamental y la persona que, como hemos visto, actuaba allí como vocero de Trotsky. Finalmente, en marzo de 1935, cuando se realizó la reunión del Comité Nacional Confederal de la CGT, Alexis Bardin, por mandato del sindicato departamental votado 5 de diciembre de 1934, dio un largo informe sobre el plan de la CGT. Este discurso fue escrito enteramente por Trotsky. La línea política que definió para la confederación sindical fue, según su propia expresión, una línea de "acción revolucionaria", mientras en el país comenzaba a delinearse el reagrupamiento frentepopulista, opuesto categóricamente a toda perspectiva revolucionaria.

En junio de 1935, Trotsky dejó Domene primero y luego Francia. La influencia adquirida durante su breve estadía en Isere no se desvaneció inmediatamente. Una vez más, fue Bardin quien representó al sindicato departamental en el congreso de la CGT en el otoño de 1935, que votó la reunificación sindical: allí denunció el "oportunismo, el stalinismo, y la colaboración de clase" que, según la opinión tanto de la CGT departamental como de Trotsky y sus seguidores, constituía la esencia del Frente Popular en esa cuestión. Sin embargo, de allí en más, los sindicalistas "de izquierda", al enfrentarse a las anteriores fuerzas de la CGTU y la CGT tradicional, se convirtieron en una minoría dentro de la organización departamental unificada. Este nuevo organismo departamental quedó en manos de Sandra, militante del PC. La influencia de Bardin, por cierto menor que en la CGT, no era, de todos modos, despreciable. Cuando en junio de 1935 la conferencia nacional de la Juventud Socialista expulsó a los dirigentes de la Alianza del Sena, la Alianza de Jóvenes Socialistas de Isere se declaró solidaria con los "expulsados", quienes estaban claramente inspirados por los bolcheviques leninistas. El 4 de noviembre de 1935, los trotskistas de Grenoble sacaron a la calle un centenar de personas para realizar un mitin de protesta contra el ataque al Travailler alpin. Sin embargo, después que Bardin fue expulsado de la SFIO, el 22 de diciembre de 1935, su grupo de jóvenes militantes desapareció sin dejar rastros. El mismo renunció a todo tipo de actividad política después de 1936.

Como Bardin es renuente a volver sobre un período de su vida durante el cual, aparentemente, fue empujado más allá de sus propias limitaciones y temperamento, no estamos en condiciones de estimar el número de miembros que fue capaz de influenciar e incluso comenzar a organizar. También lamentamos que su silencio no nos permita responder un interrogante que se presenta al lector de muchos documentos importantes de esa época del sindicato departamental: ¿estos documentos fueron escritos sobre proyectos presentados por Trotsky a través de Bardin? Además, se puede concluir, con toda certeza, que Bardin no puso a nadie en contacto directo con Trotsky, que permaneció como su único intermediario, su única "vía para intervenir" en la vida política de Grenoble.

Los hechos analizados y los documentos enumerados o reproducidos más abajo nos parecen suficientes para indicar que es falso afirmar que Trotsky vivió en Domene "en total aislamiento", contentándose con discutir" los problemas escolares del lugar"... con unos pocos maestros de escuela de la vecindad". Sus discusiones con los "maestros" tuvieron que ver con cuestiones infinitamente más amplias que "los problemas escolares del lugar". Esperamos que más evidencias clarificarán los aspectos aún oscuros de esta intervención -una de las últimas de Trotsky y poco conocida- en el movimiento obrero francés.

Emprendimos este limitado estudio con ese objetivo y para restaurar la imagen de Trotsky como un militante al cual no había prohibición oficial que pudiese forzar a la inactividad total.



[1] La actividad clandestina de Trotsky en Domene, Por Pierre Broué.Cahiers d’Histoire (Lyons), 1967 publicado allí bajo el título La actividad clandestina de Trotsky en Dauphine (1934-1935). Con autorización de Pierre Broué. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Richard Lesnik. En esta traducción las numerosas notas del autor han sido resumidas e incorporadas al texto y las citas del francés aparecen en inglés [en este volumen de la edición norteamericana], siempre que sea posible. La lista de artículos importantes en la prensa francesa y de documentos de la CGT y su sindicato departamental en Isere han sido omitidas por razones de espacio.



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