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Carta al Politburó[1]

 

 

4 de enero de 1932

 

 

 

ABSOLUTAMENTE SECRETO

Al Politburó del Partido Comunista de la Unión Soviética (B)[2]

Al presídium de la Comisión Central de Control.

 

La historia llegó nuevamente a uno de sus momentos decisivos. En Alemania se está jugando la suerte del proletariado de ese país, de la Comintern y de la URSS. La política de la Comintern conduce la revolución alemana al desastre, tan inevitablemente como lo hizo con la revolución china, aunque esta vez desde la dirección opuesta.[3] Ya dije todo lo que hace decir al respecto. No sirve de nada repetirlo aquí. Tal vez -en el mejor de los casos- quede todavía un plazo de dos o tres meses para revertir una política ruinosa, cuya responsabilidad recae totalmente sobre Stalin.

No hablo del Comité Central porque, en realidad, se dejó a un lado. Los periódicos soviéticos, incluyendo los del partido, se refieren a “la dirección de Stalin”, “las seis condiciones de Stalin”,[4] “los pronósticos de Stalin” y “la línea general de Stalin”, ignorando totalmente al Comité Central. El partido de la dictadura[5] fue llevado a un nivel de degradación tal que la ignorancia, el oportunismo orgánico y la deslealtad de un solo individuo definen los grandes acontecimientos históricos. Después de haberse equivocado desastrosamente en China, en Inglaterra, en Alemania, en todos los países del mundo, y antes que nada en la URSS, Stalin, luchando por salvar su inflado prestigio personal, aplica en Alemania una política que automáticamente conducirá a una derrota de proporciones nunca vistas.

Para no crearle dificultades a Stalin, la prensa “del partido”, reducida a un nivel servil, generalmente no dice nada sobre Alemania. En lugar de ello habla mucho sobre el “trotskismo”. Nuevamente se le dedican páginas enteras. El problema está en hacerle creer a la gente que el “trotskismo” es una tendencia “contrarrevolucionaria”, “la vanguardia de la burguesía mundial”. Bajo este signo se convocó el Decimoséptimo Congreso del partido. Es evidente que esta vulgar “agitación” no persigue ningún fin ideológico sino objetivos muy definidos, muy prácticos -o, más precisamente, muy personales-, que se pueden definir de manera muy concisa: llegó la hora de la turkulización de la política para con los representantes de la Oposición de Izquierda.

Stalin permitió que en la prensa comunista oficial de Occidente se hagan revelaciones sobre los proyectos y designios de una organización terrorista de guardias blancos,[6] ocultando mientras tanto estos hechos a los obreros de la URSS. Su objetivo al publicar estas revelaciones en el extranjero es muy claro: procurarse una coartada para su labor conjunta con el general Turkul. Probablemente se incluyen los nombres de Gorki y Litvinov[7] para que sirvan de camuflaje.

El problema de la represalia terrorista contra el autor de esta carta fue planteado por Stalin mucho antes que por Turkul; en 1924-1925, en una reunión íntima, Stalin pesó los pros y los contras de la cuestión. Los pros eran obvios y claros. La principal consideración en contra era que había demasiados trotskistas jóvenes y abnegados que podían replicar con acciones contraterroristas.

Cuando Zinoviev y Kamenev[8] volvieron a la Oposición, me informaron al respecto; las circunstancias y los detalles que me proporcionaron disipaban cualquier posible duda sobre la veracidad de su informe. Supongo que no han olvidado que Zinoviev y Kamenev formaban, junto con Stalin, el “triunvirato”[9] que impuso su dominio sobre el Comité Central; estaban enterados de cosas inaccesibles a los miembros comunes del Comité Central. Nadie se asombrará si Stalin obliga ahora a Zinoviev y Kamenev a retractarse de su testimonio de ese momento.

En 1925 se dejó de lado la cuestión; pero, como lo demuestran los acontecimientos actuales, solamente se la mantuvo en suspenso para considerarla mas adelante.

Stalin llegó a la conclusión de que fue un error haber desterrado a Trotsky de la Unión Soviética. Suponía, como lo declaró en ese momento en el Politburó -consta en actas-, que Trotsky, privado de un “secretariado” y de recursos, se convertiría en una víctima indefensa de la campaña de calumnias lanzada por la burocracia en todo el mundo. Este hombre calculador se equivocó. Contra sus expectativas, se demostró que las ideas tienen una fuerza propia, incluso sin aparato y sin recursos. La Comintern es una grandiosa estructura que se convirtió en una caparazón vacía tanto teórica como políticamente. Ahora el futuro del marxismo revolucionario, o sea el del leninismo, está cada vez más ligado a los cuadros internacionales de la Oposición. Por más que se apele al fraude no se puede cambiar ese hecho. Los trabajos fundamentales de la Oposición fueron, son y serán publicados en todos los idiomas. En todos los países hay cuadros de la Oposición, todavía no muy numerosos pero sí incorruptibles. Stalin comprende perfectamente el grave peligro que la intransigencia ideológica y el persistente avance de la Oposición Internacional de Izquierda representan para él personalmente, para su falsa “autoridad”, para su omnipotencia bonapartista.[10]

Stalin está haciendo cálculos a ver si es preciso rectificar el error. Su plan se desliza por tres canales: primero, se hace pública la información obtenida por la GPU respecto a un complot terrorista contra Trotsky preparado por el general Turkul (en las condiciones más favorables, creadas para él por Stalin); luego, comienza una campaña “ideológica” internacional que culminará seguramente en una resolución del congreso del partido y en una de la Comintern -resolución que Stalin necesita como una especie de mandato político que le facilite la colaboración con Turkul- finalmente, utilizando los servicios de la GPU, Stalin aísla y purga con una ferocidad realmente brutal todo lo que resulta sospechoso, de poca confianza o cuestionable, para asegurarse contra cualquier posibilidad de contragolpe.

Por supuesto, no estoy al tanto de los detalles técnicos de la empresa, no sé si Turkul tratará de atribuirle a Stalin el trabajo o sí Stalin se ocultará detrás de Turkul. Yo no lo sé, pero seguramente cualquier Iagoda que haga de intermediario, con la segura colaboración del tan celebrado 2oficial de Wrangel”,[11] lo sabe muy bien.

Sobra decir que, de ninguna manera y desde ningún punto de vista, los proyectos y objetivos de Stalin pueden afectar la política de la Oposición de Izquierda o la mía individualmente. La suerte política de Stalin, corruptor del partido, sepulturero de la revolución china, destructor de la Comintern, candidato a sepulturero de la revolución alemana, ya está señalada. Su catástrofe política será una de las más terribles de la historia. El problema no es Stalin sino salvar la Comintern; la dictadura proletaria, la herencia de la Revolución de Octubre, revivir el partido de Lenin. La mayoría de los burócratas profesionales sobre los que se apoya Stalin, tanto en la URSS como en todas las secciones de la Comintern, desaparecerán con el primer rugido de la tormenta. ¡La Oposición de Izquierda seguirá fiel hasta el final a las banderas de Marx[12] y Lenin!

En varios países, a cargo de personas de confianza, queda depositada una cantidad limitada pero suficiente de copias de este documento. ¡Están advertidos de antemano!



[1] Carta al Politburó. Con autorización de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por George Saunders. El 31 de octubre de 1931, Die Rote Fahne (Bandera Roja), el periódico de los stalinistas alemanes, publicó un informe sobre los planes de un grupo terrorista de guardias blancos dirigido por el general zarista Anton W. Turkul para asesinar a Trotsky en Turquía y echarle la culpa a Stalin (ver la declaración de los bolcheviques leninistas en La preparación por la Guardia Blanca de un atentado terrorista contra el camarada Trotsky, en Escritos 1930-31. La información sobre el complot de Turkul, que sólo podía provenir de la GPU, no se publicó en la Unión Soviética, y cuando algunos representantes de la Oposición de Izquierda plantearon a los embajadores soviéticos en Berlín y París la posibilidad de tomar conjuntamente medias de seguridad para proteger a Trotsky, éstos se escabulleron con evasivas. En la declaración citada, la Oposición de Izquierda exigía una vez más la ayuda soviética para proteger a Trotsky; fue enviada a Moscú y publicada cuando ya era evidente que los stalinistas no tenían la menor intención de colaborar y que publicaron el informe de Die Rote Fahne fundamentalmente para proporcionarle una coartada a Stalin. La carta de Trotsky al Politburó tampoco iba a publicarse originalmente; sólo cinco años mas tarde, pocos meses después del primer Juicio de Moscú, él publicó parte de esa carta como evidencia de que no podía haber participado con Zinoviev y Kamenev en la conspiración de la que se los acusaba (ver Un episodio significativo, 30 de diciembre de 1936, en Escritos 1937-38). La respuesta de Stalin a la carta de Trotsky fue el decreto, publicado un mes después, por el cual lo privaba de la ciudadanía soviética

[2] El Politburó (Buró Político) organismo dirigente del Partido Comunista de la Unión Soviética. En 1932 estaba constituido por Stalin, Andreiev, Kaganovich, Kalinin, Kirov, Kosior, Kuibishev, Molotov, Orjonikije y Voroshilov

[3] La revolución china de 1925-1927 fue aplastada, en parte, porque el Partido Comunista Chino, siguiendo las órdenes de la Comintern. Ingresó al Kuomintang y subordinó los intereses de los trabajadores a los de la burguesía china. Trotsky compara esta falsa política de colaboración de clase aplicada en China con la falsa política ultraizquierdista aplicada por lo stalinistas en Alemania y en todas partes entre 1928 y 1934.

[4] Las seis condiciones de Stalin, expuestas en un discurso pronunciado 23 de junio de 1931, acentuaban la necesidad de organizar el reclutamiento de los trabajadores de la industria, eliminar la “igualdad de los salarios”, terminar con la irresponsabilidad personal, crear una intelectualidad obrera industrial y técnica, mejorar el trato que se daba a los ingenieros y técnicos de más edad, introducir la contabilidad en las empresas, etcétera. (Nuevas condiciones, nuevos objetivos en la construcción económica, en las Obras de Stalin, volumen 13 [de la edición norteamericana])

[5] Aquí el término dictadura es una expresión abreviada de “dictadura del proletariado”, la designación marxista del contenido de clase del estado que reemplazará al estado de la clase capitalista (dictadura de la burguesía)

[6] Guardias blancos y Rusos blancos: nombres que designaban a las fuerzas contrarrevolucionarias rusas posteriores a la Revolución de Octubre.

[7] Máximo Gorki (1868-1936): escritor ruso, fue simpatizante de los bolcheviques antes y después de 1905. Estuvo en contra de la Revolución de Octubre de 1917 pero posteriormente apoyó al nuevo gobierno, hasta que saló del país en 1921, aparentemente por razones de salud. Cuando regresó en 1932 apoyó en general la política de Stalin. Maxim Litvinov (1876-1951): viejo bolchevique, fue comisario del pueblo de relaciones exteriores de 1930 a 1939, embajador en Estados Unidos de 1941 a 1943 y diputado comisario de relaciones exteriores de 1943 a 1946. Stalin lo utilizó como representante de la “seguridad colectiva” cuando buscaba aliarse con los imperialistas democráticos y lo dejó de lado en la época del pacto Stalin-Hitler y de la guerra fría.

[8] León Kamenev (1883-1936): antiguo bolchevique, fue junto ton Zinoviev un aliado de Stalin contra Trotsky y luego un aliado de Trotsky hasta que la Oposición fue derrotada y sus dirigentes expulsados del partido Como Zinoviev, capituló en diciembre de 1927 y fue readmitido en 1928; expulsado nuevamente a fines de 1932 capituló otra vez en 1933. Lo ejecutaron después de la farsa del primer Juicio de Moscú.

[9] Zinoviev y Kamenev formaron con Stalin un triunvirato contra Trotsky en el Politburó, que en 1923 inició la cruzada contra el “trotskismo” y la continuó, fundamentalmente, después de la muerte de Lenin (enero de 1924) En 1925 rompieron con Stalin y de 1926 a 1927 colaboraron con la Oposición de Izquierda en la Oposición Conjunta.

[10] Bonapartismo: concepto fundamental en los trabajos de Trotsky y de la década del 30. Consideraba dos tipos de bonapartismo, el burgués y el soviético. Decía que el bonapartismo burgués aparece en los períodos de crisis social aguda, generalmente bajo la forma de un gobierno que pretende elevarse por encima de la nación y de las clases en lucha; no se lo debe identificar con el fascismo, aunque ambos tienen el objetivo de mantener el sistema capitalista. Sus escritos más extensos sobre el bonapartismo burgués aparecen publicados en The Struggle Against Fascim in Germany [La lucha contra el fascismo en Alemania, Buenos Aires, Ediciones Pluma, Ts. I y II, 1974, 1975]. Su posición sobre el bonapartismo soviético esta expresada, en su forma mas completa, en el ensayo El estado obrero, termidor y bonapartismo, reproducido en Escritos 1934-35.

[11] En 1927, la GPU identificaba a cualquier persona que tratara de contacto con la Oposición de Izquierda como oficial de Wrangel. Wrangel fue un oficial de la Guardia Blanca que luchó contra los soviets, en la Guerra Civil. Este intento de acusar a los oposicionistas de colaborar con los contrarrevolucionarios quedó liquidada cuando la GPU se vio forzada a admitir que el supuesto oficial de Wrangel era en realidad agente suyo.

[12] Karl Marx (1818-1883): junto con Friedrich Engels, fundador del socialismo científico y dirigente de la Primera Internacional.



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