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El bloque de la derecha y la izquierda[1]

 

 

21 de noviembre de 1930

 

 

 

Pravda llama al bloque, real o ficticio, de Sirtsov con Lominadze[2], bloque de elementos derechistas e "iz­quierdistas" (?), y dice: "Ya hemos visto muchos de estos bloques sin principios después del Bloque de Agosto".[3] El Bloque de Agosto, cuyo fin era reconciliar a los bolcheviques con los mencheviques, fue un error, eso es indiscutible; pero ocurrió en 1913 y duró dos o tres meses. Desde entonces, mucha agua ha pasa­do bajo los puentes.

En marzo de 1917, en vísperas de la llegada de Lenin [a Rusia], Stalin abogó por la fusión del Partido Bolchevique con el partido de Seretelli[4]. Por influen­cia de Stalin y de otros como él, durante la Revolu­ción de Febrero la mayoría de las organizaciones socialdemócratas tenían un carácter unificado, es decir, reunían a bolcheviques y mencheviques. En centros proletarios como Ekaterinburg, Perm, Tula, Nishni Novgorod, Sermovo, Kolima, Iuzovka, los bolcheviques sólo se separaron de los mencheviques a fines de mayo de 1917. En Odesa, Nikolaev, Elisavetgrad, Poltava y otras ciudades de Ucrania, los bolcheviques todavía no tenían organizaciones independientes a mediados de junio de 1917. En Baku, Zlatoust, Beshitsa, Kostroma, los bolcheviques se separaron definitivamente de los mencheviques a fines de junio. ¿Es oportuno mencionar aquí el Bloque de Agosto de 1913?

Pero no es necesario volver sobre la posición de Stalin en 1917. Se acusa a los izquierdistas ficticios (Lominadze, Shatskin, etcétera), que en realidad son centristas desesperados, de integrar un bloque con Bujarin, Rikov y Tomski. La acusación principal contra Bujarin se centra, con justicia, en su teoría de defensa del kulak: el avance del kulak hacia el socialismo. Pero, la Oposición fue expulsada del partido precisamente porque combatió esta teoría y esta política. Y fue Stalin el que formó un bloque con Bujarin y Rikov contra la Oposición de Izquierda -no durante dos o tres meses sino durante ocho años-, precisamente en la época en que Bujarin desarrollaba su teoría del avance del kulak hacia el socialismo y Rikov confiaba en la aldea atrasa­da y se oponía a la industrialización. ¿Quién, pues, for­maba el bloque con la derecha? Se acusa a Lominadze, Shatskin, Sten y otros de pertenecer a la izquierda, de ser "trotskistas" y "semitrotskistas". Pero todos ellos, cuando integraban el bloque con Stalin, escribieron en la historia de la lucha contra el trotskismo una página no muy gloriosa pero notablemente lúcida. ¿Es verdad que integran un bloque con la derecha? ¿En qué se manifiesta? ¿Cuál es su programa? El partido no sabe nada de todo esto. El descaro de las falsificaciones partidarias de Pravda no tiene precedentes y proviene de la época de Bujarin. Pravda viste a algunos con el ro­paje de la izquierda, con el de la derecha a otros, y mete a todos en la misma bolsa. Tiene mano libre (¡ay, anal­fabeta!) para todo. Pero el partido no puede comprobar nada de nada.

La tentativa de basar en consideraciones ideológicas el mito de un bloque de las oposiciones de Izquierda y Derecha, y no sólo en las nuevas revelaciones de la GPU es triste y lamentable.

En primer término, dice la prensa stalinista, tanto la derecha como los "trotskistas" están descontentos del régimen y lo acusan de burocrático. Como si hubiera alguien en el mundo que estuviera contento con un régi­men de plebiscitos espurios y la inevitable duplicidad que crece con el mismo ritmo arrollador que el aislamiento de la cumbre stalinista respecto del partido y la clase obrera.

Para nosotros, los bolcheviques leninistas, la demo­cracia partidaria jamás fue una puerta franca para el in­greso al partido de posiciones y tendencias termidoria­nas; al contrario, el desarrollo de éstas pisoteó la demo­cracia partidaria.

Para nosotros, reinstauración de la democracia par­tidaria significa que el verdadero núcleo proletario re­volucionario del partido conquiste el derecho de poner coto a la burocracia, de efectuar una verdadera purga de termidorianos en el partido, tanto de los que lo son por principio como de sus secuaces, arribistas sin prin­cipios que votan de acuerdo con las órdenes emanadas de la cúpula, de las tendencias seguidistas e igualmente de las numerosas fracciones de aduladores cuyo nombre no debe derivarse del griego ni del latín sino del verdadero término ruso "adulador", en su acepción contemporánea, burocrática, stalinista. ¡Para eso nece­sitamos democracia!

La derecha invoca repentinamente la democracia para poder practicar una política consecuentemente oportunista, que exaspera a todas las clases y desorga­niza al partido. Pero una política derechista consecuen­te es, por encima de las intenciones de Bujarin, Rikov y Tomski, la política del termidor. ¿Dónde, pues, están las bases para un bloque, siquiera para un remedo de bloque?

Pero -dice la prensa stalinista-, la Oposición de Izquierda esta "en contra" del plan quinquenal en cuatro años y "en contra" de la colectivización total.

Sí, la Oposición de Izquierda no fue presa de la embriaguez[5] que la burocracia centrista no pudo evitar tras su viraje de ciento ochenta grados. Cuando en la primavera de este año la prensa partidaria proclamó, al son de los tambores, la colectivización del sesenta por ciento del campesinado, nosotros desenmascaramos el absurdo, el autoengaño y la mentira... hasta que el propio director responsable del viraje reconoció haber caído en la embriaguez. Stalin no tardó en hacer un des­cuento del veinte por ciento y expresar la esperanza de que el cuarenta por ciento del campesinado permane­ciera en las granjas colectivas. Pravda escribió hace poco que las granjas individuales abarcan a las tres cuartas partes del campesinado, de modo que a las granjas colectivas y soviéticas les corresponde el veinti­cinco por ciento. Vemos así lo dignas de confianza que son estas cifras y cómo basta un plumazo para arrojar a decenas de millones de campesinos del campo del socialismo al de la producción mercantil pequeñobur­guesa, que nutre al capitalismo.

Si se retrocede de la línea general en un ciento cuarenta por ciento (¡ese veinticinco por ciento de los que deberían estar en las granjas colectivas son todo lo que queda del sesenta por ciento expulsado de las mis­mas!), es evidente que en ese ciento cuarenta por ciento tienen cabida tanto la izquierda como la derecha, y ni qué hablar del propio Stalin, quien, consumado el hecho, se volvió contra la política principal de su propia fracción.

Pero aunque el veinte, el veinticinco o el treinta por ciento del campesinado esté hoy en día en las granjas colectivas, para nosotros este sector en su conjunto no es "socialista", dado que, al faltar la base industrial necesaria, el kulak inevitablemente volverá a surgir. Presentar la colectivización total sobre las bases actua­les con los colores del socialismo es dar nueva vida a la teoría bujarinista del avance del kulak hacia el socialis­mo, sólo que bajo una forma administrativa oculta y, por consiguiente, todavía más peligrosa.

Estamos a favor de la industrialización y la colectivi­zación. Estamos en contra de la charlatanería burocrá­tica, de las utopías reaccionarias, tanto en su forma abiertamente termidoriana como en su forma centrista oculta. ¿Dónde, pues, están las bases para un bloque con la derecha?

Pero también estamos en contra de los métodos arbitrarios, sin principios, distorsionados, burocráticos, con que el stalinismo toma represalias contra la dere­cha, porque en general estamos a favor de una diferen­ciación en todo el espectro partidario, no de las manio­bras del aparato, ni del exilio, ni de la soga del verdugo. Es precisamente para eso, más que para cualquier otra cosa, que necesitamos la democracia. ¿Dónde, pues, están las bases para un bloque con la derecha?

Si se diera -y no es así- una coincidencia táctica o un acercamiento circunstancial de dos líneas estratégi­cas irreconciliables, hostiles, ¿significaría eso que las dos líneas se están aproximando? Cuando en el congre­so de 1907 Lenin votó junto con los mencheviques -contra todos los bolcheviques, incluido, desde luego, Stalin - a favor de la participación en la Tercera Duma[6], ¿hubo un acercamiento entre Lenin y los mencheviques?

Por último, ¿los únicos problemas en debate se re­fieren al ritmo de industrialización y colectivización del año próximo? ¡Qué despreciable es la estrechez nacio­nal burocrática! Los marxistas, a diferencia de Stalin y Bujarin, no tenemos un programa para la construcción del socialismo en un sólo país. Nuestra fundamentación es el socialismo internacional. ¿Dónde están las bases que compartimos con la derecha?

El grupo norteamericano del ala derecha (Lovestone y Cía.) afirmó en una reciente declaración de principios que sus diferencias con la Comintern, es decir con Sta­lin y Molotov, son tácticas, mientras que sus diferen­cias con la Oposición de Izquierda son, además de tácti­cas, programáticas. Es totalmente correcto. En Alema­nia los brandleristas, que frente a nuestra posición de­fienden la política económica de Stalin-Bujarin por considerarla la única viable, tienen la misma posición. ¿Acaso el Partido Obrero y Campesino (POC)[7] francés, que votó a favor de la resolución del Sexto Congreso, está más cerca de nuestro programa que de la posición oficial de la Comintern, a la que hasta ayer apoyaba en contra de nosotros? La Oposición de Derecha de Che­coslovaquia dejó sentado su acuerdo con los brandleris­tas respecto de todos los problemas fundamentales y tachó a la Oposición de Izquierda de "caricatura de la Comintern", es decir, de ser una versión inferior a ésta.

Todas estas organizaciones derechistas se aferran al programa de la Comintern elaborado por Stalin y Buja­rin, o sea, por el centro y el ala derecha. Nosotros repu­diamos este programa porque en lo esencial constituye una traición al marxismo y al bolchevismo. Es un pro­grama de socialismo nacional, no de internacionalismo marxista, cuyo núcleo científico y práctico fue destrui­do por la teoría del socialismo en un solo país. En lo que se refiere al papel de la burguesía de los países colonia­les, el programa reproduce la política traidora aplicada en China, incluida la alianza con Chiang Kai-shek, por el bloque de Stalin y Bujarin. Con la consigna traicione­ra de "dictadura democrática" en oposición a la de dic­tadura del proletariado, el programa de la Comintern le prepara nuevas derrotas al joven proletariado de las co­lonias. El responsable de este programa es el bloque del centro y la derecha. No se puede considerar a éste un "Bloque de Agosto" porque, a diferencia del de 1913, que duró uno o dos meses, subsistió durante ocho años (1923-1930), además, a pesar de su ruptura par­cial, subsiste aún en el documento más importante: en el programa de la Comintern. ¡Y estas personas, que han renunciado a los principios fundamentales del mar­xismo en aras de sus maniobras sin principios, tienen el descaro de hablar de un bloque nuestro con la derecha!



[1] El bloque de la derecha y la izquierda. The Militant, 1º de enero da 1931; sin firma en Builleten Qpozitsi. La colectivización forzada de la agricultura soviética, iniciada en 1929, produjo un gran descontento, que alcanzó incluso a los niveles superiores del Partido Comunista. La Oposición de Derecha, diri­gida por Bujarin, Rikov y Tomski, fue decididamente derrotada antes de 1930 y no jugaba ningún papel político, a pesar de que Rikov no iba a ser removido de su puesto en el Consejo de Comisarios del Pueblo hasta diciembre de 1930. No obstante, la disidencia surgió de un lector del mismo aparato de Stalin. El Kremlin respondió con un ataque público a dos miembros del Comité Central, Sirtsov y Lominadze, seguido de su expulsión en diciembre de 1930. En vez de identificarlos como lo que eran -stalinistas desilusionados-, Stalin los castigó presentándolos como representantes de un bloque sin princi­pios entre las oposiciones de Izquierda y de Derecha. Nadie contaba en la Unión Soviética con los medios para contestar esta mentira en la prensa, ni siquiera Sirtsov y Lominadze. Esta fue una razón más por la que Trotsky la contestó, aunque la principal fue la irreductible hostilidad de la Oposición de Izquierda hacia la Oposición de Derecha, con cuyos dirigentes Stalin mantuvo un frente "antitrotskista" durante siete años.

[2] Serguei Sirtsov (1893-1938): seleccionado por Stalin en 1927 para inte­grar el Comité Central del PC, y en remplazo de Rikov como primer ministro de la República de Rusia, y en julio de 1930 para ser candidato a miembro del Politburó. Jamás habría obtenido sus ascensos de 1929 y de 1930 si hubiese habido cualquier indicio de que simpatizaba con la Oposición de Derecha. V.V. Lominadze: sirvió a Stalin fielmente durante toda la década del veinte, especialmente en 1927, cuando ayudó a promover la malhadada insurrección de Cantón. En julio de 1930 fue elegido para integrar el Comité Central del PC, lo que habría sido imposible si alguien hubiera sospechado que simpati­zaba con la Oposición de Izquierda. Se suicidó en 1934, según algunos, y según otros en 1936.

[3] El Bloque de Agosto de 1912 (no de 1913 como dice Trotsky en su artículo) fue un intento de reunificar a los bolcheviques y a los mencheviques en un solo partido. Trotsky, que no pertenecía a ninguna de estas dos fracciones, fue uno de los principales inspiradores del bloque, al que más tarde llegó a reconocer como un error muy serio. Cuando el intento de reunificación fracasó, tanto los bolcheviques como los mencheviques siguieron su propia línea como partidos separados, aunque, como lo observa Trotsky, grupos locales dentro de Rusia funcionaron como organizaciones unificadas, especialmente entre febrero y julio de l917.

[4] Irakli G. Seretelli (1882-1959): dirigente georgiano de los mencheviques que ocupó un puesto ministerial en el Gobierno Provisional.

[5] Embriagados por el éxito: sobre el movimiento de las granjas colectivas: título de un artículo de Stalin publicado en Pravda el 2 de marzo de 1930 y reproducido en las Obras de Stalin. Fue la señal para desacelerar la precipi­tada carrera hacia la colectivización agrícola. El análisis de Trotsky aparece en Carta abierta a los miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética, del 12 de marzo de 1930, reproducida en Escritos 1930.

[6] La Duma: parlamento ruso con poderes extremadamente limitados, esta­blecido por Nicolás II en 1905. Al principio tanto los bolcheviques como los mencheviques estuvieron a favor de boicotear las elecciones para la Duma; Lenin y los mencheviques cambiaron de parecer respecto a esta táctica en 1906, pero muchos bolcheviques siguieron apoyando esa línea con argumen­tos ultraizquierdistas. En el Tercer Congreso partidario de la socialdemocra­cia rusa -julio de 1907-, cuando los bolcheviques y los mencheviques aún funcionaban como miembros de un mismo partido, ocho de los nueve delega­dos bolcheviques presentes votaron a favor de volver a la política de boicot en las terceras elecciones para la Duma, mientras Lenin votó, junto con los men­cheviques, los bundistas y los socialdemócratas polacos, en contra de la mo­ción de boicot.

[7] El Partido Obrero Campesino (POC): grupo centrista fundado en Francia hacia fines de 1929 por Louis Sellier, ex secretario del PC expulsado a causa de su resistencia a los excesos ultraizquierdistas. Más adelante fue remplazado por el Partido de la Unidad Proletaria (PUP).



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