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El principio del fin del Imperio Americano

Movimiento Socialista de los Trabajadores, M.L., Avanzada Socialista, Número 348

 

Solemne y confiado, Bush hijo anunció una victoria rápida, limpia y apoyada por el pueblo iraquí. Nada de esto está ocurriendo. La acción militar más brutal de la historia, con la que EE. UU esperaba iniciar un Nuevo Orden mundial se empantana. El fantasma de Vietnam muestra su cara. En nuestro país el repudio a los yanquis es total. Así la campaña electoral en el país quedó cruzada por la guerra y los candidatos del sistema tratan de ocultar su sumisión a los yanquis. Al ritmo de la heroica resistencia de Irak y las movilizaciones que recorren todo el mundo parece que lo que se viene es el principio del fin del Imperio Americano.
Cuando George Bush le hablo al mundo en cadena para ordenarle a Saddam Hussein y sus hijos que abandonaran Bagdad en 48 horas, aseguró al mismo tiempo que si no se cumplía su ultimátum, la mayor fuerza militar de la historia llevaría adelante una operación que en pocos días cumpliría ese objetivo. Prometía una guerra rápida, limpia, apoyada por la población iraquí y hasta se dio el lujo de llamarla operación "libertad de Irak".
En esas 48 horas y en los primeros días de la brutal agresión empezó otra guerra. En horas de televisión y radio con ríos de tinta, utilizando todo el aparato propagandístico más poderoso de que se tenga memoria, aparecieron sesudos analistas para explicar que nada se podía hacer contra semejante fuerza militar. En nuestro país, Morales Solá, uno de los periodistas presentados como mejor informados y más serios desarrollaba en un editorial de La Nación del domingo siguiente que no valía la pena la resistencia militar ni las movilizaciones en todo el mundo, que nada se podía hacer contra el amo del mundo. Todo este "ejército" de alcahuetes del imperialismo no fueron escuchados por millones en el mundo que redoblaron la movilización contra los yanquis. Y, lo más importante, fueron repudiados por los propios iraquíes que a pesar de la masacre, apretaron los dientes y empezaron una resistencia heroica que ya ha derrotado los pronósticos ridículamente optimistas de Bush y sus secuaces. En nuestro país los candidatos, que primero se creyeron las amenazas de Bush dieron volteretas en el aire para adaptarse a la nueva situación. Menem pasó de apoyar directamente a pedir por la paz, Duhalde y Kirchner siguen ofreciendo ayuda humanitaria y el resto se calla la boca esperando que pase el chubasco.
Dos "superpoderes" se enfrentan
La invasión a Irak no fue una decisión tomada en caliente. Ni como represalia al atentado contra las Torres Gemelas en New York. La planificación militar se empezó hace más de un año, los sesudos generales y asesores del Pentágono, capitaneados por la banda que gobierna en Washington estudiaron una y mil veces la operación militar y la de propaganda. El objetivo central de esta política es enfrentar al enorme ascenso mundial del movimiento de masas que viene jaqueando al imperialismo. El dinamismo del movimiento antiguerra mantiene vivo el síndrome de Vietnam entre el pueblo norteamericano. Y todos los intentos anteriores de estabilización y derrota de los pueblos les viene fracasando.
Necesitaban una justificación para desarrollarla y esa justificación fue el atentado del 11 de setiembre. Creyeron que sería suficiente el respaldo popular en su país y el apoyo de los otros gobiernos serviles para llevar adelante el objetivo de la agresión militar. Buscan en primer lugar asestar un duro golpe al movimiento de masas mundial demostrando que nadie puede rebelarse contra ellos, en segundo término intentar derrotar la revolución islámica que tiene un epicentro en la segunda Intifada Palestina y derrotar a las masas en todo Medio Oriente, y en tercer lugar apoderarse del petróleo de la región un recurso estratégico y escaso. Pero ni Bush ni sus cómplices creyeron que se encontrarían enfrente con un pueblo decidido a defender su país a pesar del régimen de Saddam, ni con la potencia, la amplitud y masividad de la movilización mundial contra la invasión. Y no es que no se lo hayan avisado, el New York Times (uno de los principales diarios yanquis) decía el 17 de febrero "Hay un nuevo poder en las calles. La fractura de la alianza occidental en relación a Irak y las gigantescas movilizaciones alrededor del mundo, nos hace recordar que en el planeta hay dos superpoderes. Los Estados Unidos y la opinión pública mundial. En su campaña por desarmar a Irak mediante la guerra si fuese necesario, el presidente Bush aparece frente a frente ante un nuevo y tenaz adversario: millones de personas desbordaron las calles de Nueva York y docenas de millones en otras ciudades del mundo para decir que están contra la guerra".

 

Nada será igual

El gobierno yanqui pasó por encima de la ONU y de aliados históricos suyos como Francia y Alemania, obligados a mantener las formas por el imponente repudio de sus pueblo a esa guerra. Entonces decidió el ataque con el apoyo inglés y español. Este aislamiento fue una primera derrota política a la que se le suma ahora otra mucho más grave: no habrá una victoria rápida de los yanquis por la heroica resistencia del pueblo iraquí. A esta altura de los acontecimientos y aunque un brutal genocidio del imperialismo norteamericano logre golpear en los próximos días al pueblo de Irak, la crisis en la que se metió es enorme, y de consecuencias históricas. Ya están tamba-leando sus gobiernos amigos como el de España e Inglaterra. El repudio del mundo árabe contra esta posibilidad no hará otra cosa que agudizar la revolución islámica y pondrá en jaque a gobiernos cómplices de los yanquis como el de Arabia Saudita o Jordania. Estados Unidos se verá obligado a mantener por meses y quizás años sus tropas en la región con lo que eso significa de desgaste y miles de millones de dólares. Lo que agudizará la crisis y la recesión económica norteamericana, la caída de las bolsas que se vieron en estos días se profundizará y se desparramará en todo el mundo. Pero si no logra esa victoria las consecuencias para los yanquis serán tremendas. Si la guerra se prolonga meses está planteado que EE. UU ya no sean vistos como una potencia invencible y se abre la posibilidad de que millones en todo el mundo redoblen su lucha contra el FMI y las multinacionales. Pero todavía hay un escenario peor para los yanquis que, debido a la determinación del pueblo iraquí, incluso a pesar de Saddam, y a la movilización mundial, sobrevenga un nuevo Vietnam, si esto sucede la revolución mundial pegará un salto y se profundizará a niveles nunca vistos la lucha de los pueblos.

 

Las consecuencias para nuestro país

El pueblo argentino está en un 90% contra la agresión yanqui. Y la guerra se sigue diariamente porque existe la certeza, sobre todo entre los trabajadores y los sectores populares, que el desenlace de la invasión contra Irak tendrá consecuencias para la vida cotidiana en nuestro país. Por eso es que los candidatos se hacen los distraídos, no contestan sobre su posición sobre la guerra. Hasta Menem que de entrada salió con los tapones de punta hoy le envió una carta al Papa a favor de la paz. Sin embargo no hay que engañarse; todos ellos desde Menem hasta Carrió pasando por López Murphy y los radicales de Moreau (ver página 3) esconden detrás de un discurso pacifista su posición contraria a la derrota de los Estados Unidos, que una vez empezada la agresión es la única garantía de que no haya un genocidio contra el pueblo iraquí. Mienten para seguir engañando al pueblo y para que los voten y seguir aplicando los planes del FMI.
Nosotros creemos que lo fundamental hacer todo lo posible para ayudar al pueblo de Irak a derrotar a los yanquis, por eso el MST en Izquierda Unida está a la vanguardia de impulsar la más amplia unidad de acción de todos los que están contra la guerra y la agresión. Dentro de esta unidad de acción estamos por unir a todos los que planteamos la derrota de los yanquis. La ruptura de relaciones con EE. UU, Inglaterra y España, el no pago de la deuda y la expropiación de las empresas de esos países para que no salga ni un solo peso de la Argentina para financiar los mísiles yanquis. Para lograr eso tenemos que seguir impulsando movilizaciones y todo tipo de acciones y llegar hasta exigir medidas más contundentes como la convocatoria un paro nacional en solidaridad con Irak.
Un triunfo del pueblo de Irak, una derrota militar yanqui, abriría para nuestro pueblo la posibilidad de que avancemos enormemente en la lucha por imponer las salidas de fondo que necesita nuestros desocupados, jóvenes, trabajadores y todos los sectores populares. Al mismo tiempo que seguimos desarrollando la lucha contra la invasión yanqui tenemos que dar la pelea política en las elecciones. Para que los candidatos sumisos a Estados Unidos no puedan engañar más y hacer muy fuerte a la única alternativa verdaderamente antiyanqui, Izquierda Unida.

 

La ONU, Francia, Alemania, Rusia y el Vaticano

La oposición pública de los gobiernos de Francia, Alemania, Rusia y del Vaticano a los planes de Bush de atacar y el consiguiente debate en la ONU, pueden llevar a una confianza en que la ONU "frene" al imperialismo. Estas contradicciones pueden servir para impulsar la movilización y denunciar a los yanquis. Pero no hay que equivocarse. Nunca la ONU actuó a favor de los pueblos. Tampoco los imperialismos alemán o francés, ni el Vaticanos, ni Putín. Lo único que frena al imperialismo son las masas movilizadas. El principal motivo de estas contradicciones es la enorme movilización de masas especialmente en Europa. Además estos gobiernos tienen disputa de intereses con Estados Unidos. Quieren una parte en el reparto de la torta petrolera de Medio Oriente. Temiendo una crisis que desestabilice a sus gobiernos y a los de los países asiáticos y africanos, buscan otro camino de pactar con Saddam para desarmar a Irak y someterlo sin recurrir a la guerra.El carácter imperialista de estos gobiernos se vió otra vez en que pactaron con Estados Unidos para la resolución 1441 de la ONU que ordena las inspecciones de armas en forma totalmente provocadora contra Irak y que de hecho abrió las puertas a la actual escalada militar yanqui. Exigen que Irak se desarme, pero nada dicen de los centenares de miles de soldados, aviones, barcos y misiles que Estados Unidos tiene alrededor de Irak. Por eso no puede descartarse que incluso le den luz verde a Estados Unidos para atacar a Irak.



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