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Entrevista para el Daily Express[1]

 

 

16 de marzo de 1929

 

 

 

“¿No se da cuenta Gran Bretaña de que su éxito industrial está tan en el aire que depende completamente de la rapidez con que deje de lado su pelea con Rusia?

“Norteamérica lo sabe, y si Gran Bretaña no tiene cuidado encontrará que le han movido el piso porque los que llegan segundos sólo reciben las migajas.”

Cuando le pregunté (a Trotsky) cuál era su punto de vista alrededor de la reanudación de las relaciones anglo - rusas, dijo:

“¿Mi punto de vista? Bueno, Gran Bretaña es ciega aparentemente, pero recibirá un golpe serio muy pron­to que le devolverá la vista cuando sea demasiado tarde, y este golpe vendrá de Norteamérica.

“El miedo que le tiene Gran Bretaña al comunismo me recuerda a un niño que cierra los ojos cuando tiene miedo. Pero es lo suficientemente grande como para actuar como un hombre y abordar todo aquello que lo amenace.

“Con la reanudación de las relaciones anglo - rusas, Gran Bretaña aún estará en capacidad de decir quien podrá entrar en su territorio. Todo gobierno tiene esta prerrogativa. Fíjense en mi. No me quieren, así que me tuve que ir.

“Nuevamente, el hecho de que Gran Bretaña mantenga relaciones amistosas con la Rusia soviética, le proporciona la ventaja de que sus deseos sean conside­rados en forma amistosa. Pero si sostiene la posición de exigir la reparación de supuestos daños sólo conseguirá que Norteamérica la sobrepase.

“Gran Bretaña, o mejor dicho sus soldados y oro, deben a Rusia millones y millones de libras, por de la sangrienta contrarrevolución a la que está ligada. Persistiendo en hacer de Rusia un deudor nunca llegará a nada bueno, y en cuanto más rápido se de cuenta de esto, mejor será para Inglaterra.”

Le pregunté a Trotsky a dónde irla después de aban­donar Turquía.

“Hasta ahora no tengo respuesta de Alemania. Supongo que se debe a la crisis de gabinete, pero no dudo de que me darán una visa. Envié mi solicitud in­mediatamente después del discurso favorable del señor Loebe.[2]

“Los rumores de que dirigí solicitudes a Francia, Checoslovaquia y Holanda son falsos. Me pregunto qué ocurriría si pidiera permiso para ir a Inglaterra. Sepa usted que en 1902 pasé una feliz temporada en Lon­dres, visitando el Museo Británico, y a veces pienso que me gustaría ir otra vez.

“Aparentemente, bastó la mera mención en la Cá­mara de los Comunes de la posibilidad de que yo solici­tara una visa para Inglaterra para que resonaran las carcajadas en toda la Cámara. Vengo estudiando el asunto desde hace tiempo, y no veo dónde está la broma.

“Churchill jamás conoció ni hubiera comprendido a Lenin; en fin, lo que ha escrito sobre Lenin es una patraña.[3]

Cuando le pregunté si había abandonado la política activa, respondió:

“Sí; la política activa, pero la política... bueno, yo soy un político y estoy escribiendo una autobiografía que será política.

“A partir de ahora viviré de mi pluma. Me llueven pedidos desde casi todos los países.”



[1] Entrevista para el Daily Express. Daily Express (Londres), 18 de marzo de 1929. Esta entrevista se realizó en momentos en que el gobierno británico discutía el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, lo que sucedió unos meses más tarde, cuando después de las elecciones los laboristas sucedieron a los Tories. Es evidente que en algunos puntos se censuraron las preguntas; no aparece el nombre del periodista que lo entre­vistó.

[2] Poco después de llegar a Turquía, Trotsky se enteró de que el 6 de febrero, en una celebración del décimo aniversario de la República de Weimar, Paul Loebe (1875-1967), presidente socialdemócrata del Reichstag alemán (l924-1932), se había referido a la posibilidad de otorgarle asilo a Trotsky. Al saberlo, Trotsky trató de obtener una visa del gobierno alemán, encabezado por el canciller socialdemócrata Herman Mueller.

[3] Winston Churchill (1874-1965): conservador británico, miembro del gabi­nete en varias ocasiones y primer ministro durante la Segunda Guerra Mundial, había publicado poco tiempo antes de esta entrevista Las consecuencias, un libro sobre los acontecimientos que siguieron a la Primera Guerra Mun­dial, en el que ataca a Lenin con mucha acritud. Una semana después de la en­trevista con el Daily Express, Trotsky escribió para un periódico británico una respuesta a la caracterización que hace Churchill de Lenin, reproducida con el título Churchill como biógrafo e historiador en Leon Trotsky on Literature and Art.[L.T. sobre la literatura y el arte], Pathfinder Press, 1972.



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