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Introducción

El CEIP está preparando una nueva publicación sobre los trotskistas en la segunda guerra mundial. Aunque nuestro objetivo es publicar a la brevedad el primer tomo (que abarcan desde los preparativos hasta 1942), creemos que los acontecimientos actuales plantean la necesidad de sacar provecho de los análisis, programas, políticas y experiencias del que fue el período de mayor enfrentamiento entre la revolución y la contrarrevolución de la historia, hasta el momento. Es por ello, que a través de este boletín electrónico, adelantamos 11 importantes artículos (excepto el primero son todas traducciones inéditas al español) que forman parte de esta compilación y que se relacionan con luchas o guerras entabladas entre las potencias imperialistas y las colonias y semicolonias.

El objetivo no es que lector realice una traslación mecánica a la situación actual. No sólo porque la historia no se repite, sino porque no creemos que la dinámica actual sea la misma (por el momento) que llevó a la segunda guerra, a pesar de muchas similitudes. Creemos que aún no existe el nivel de enfrentamientos interimperialistas, no sólo diplomático y comercial sino crecientemente militar que preanunció y confirmó la guerra mundial. La lucha de rapiña por el reparto del mundo entre las potencias ascendentes y en decadencia definió el carácter principal de la guerra: una guerra interimperialista reaccionaria en toda la línea. Para los revolucionarios, los proletariados de los países beligerantes, principal carne de cañón de la guerra, partiendo de la premisa de que "no es nuestra guerra", debían luchar por la transformación de la guerra en guerra civil, incluso a costa de la derrota de su propio imperialismo (el llamado "derrotismo revolucionario").
Estas definiciones claramente preanunciadas por Trotsky en el artículo La guerra y la IV Internacional no impidieron que ya en 1934 planteara que el carácter reaccionario de la guerra se combinaría con otras posibles guerras pero de carácter progresivo: la de defensa de la URSS como estado obrero degenerado y la de las colonias y semicolonias que lucharan por su independencia nacional. En este caso los revolucionarios se ubicarían claramente por la derrota de los imperialistas agresores y por el triunfo de la URSS y de las naciones oprimidas. Una de las más importantes lecciones propagandizadas por los revolucionarios frente a las luchas coloniales, era que el sangriento dominio ejercido en la mayoría de ellas por los imperialistas franceses e ingleses demostraba la falsedad sostenida por los "demócratas" de que la guerra entablada a nivel mundial se trataba de una lucha entre la democracia y el fascismo.
Las mismas disputas interimperialistas crearían brechas favorables a la lucha por la liberación nacional. Sólo el proletariado, con su organización independiente y su partido revolucionario podría conducir estas luchas y guerras al triunfo. La unidad con la lucha de los trabajadores y pueblos de las metrópolis en el camino de la revolución socialista internacional, única forma de terminar con las guerras, fue el norte para la construcción de la IV Internacional. China, Indochina, India, Ceilán fueron los escenarios más dinámicos de las luchas de las colonias y semicolonias y donde los trotskistas se construyeron en condiciones de clandestinidad y fuerte represión (por parte de los imperialismos fascistas, "democráticos" y de los stalinistas).
La invasión a Etiopía por la Italia de Mussolini fue para Trotsky a la Segunda guerra mundial lo que la guerra de los Balcanes fue para el inicio de la Primera. Entre los textos on-line que incorporamos con este boletín (por fuera de la compilación) se encuentra un artículo sobre la correspondencia entre Trotsky y Leonetti (oposicionista italiano) que refleja la posición revolucionaria frente a dicha guerra. La guerra chino-japonesa iniciada en 1937 por la invasión de la potencia de la región a la estratégica semicolonia, marcó el inicio de mayores enfrentamientos imperialistas. Todo el proceso revolucionario chino, imbricado luego con la guerra, fue ampliamente seguido desde sus inicios por Trotsky y los trotskistas de todos los países, incluyendo polémicas en la sección china de la IV alrededor del carácter de la guerra. Estos dos acontecimientos, junto a la derrota de la revolución española y del ascenso revolucionario francés fueron los hechos que definieron para Trotsky en 1937 el camino inevitable hacia la guerra mundial.



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