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La Pravda toca la alarma

5 de marzo de 1928

Carta a L.S. Sosnovsky. Traducción especial del francés para esta edición de la versión publicada en Œuvres, Tomo I, Ed. por L’Institut Léon Trotsky, 1988, París, Francia, pág. 94.

Recibí su carta hace 3 días. Tardó más o menos 20 días en llegar hasta aquí[2]. Hay que tenerlo en cuenta para nuestra correspondencia en el futuro.
Se desprende innegablemente de su carta que Barnaoul es un lugar mucho mejor que Narym: bravo por la gente inteligente que ha tachado Narym de sus boletos y ha escrito Barnaoul.
Ya intercambié telegramas con Ichtchenko[3] y le escribí una carta. Ahora voy a escribirle a Vaganian[4], habiendo tomado su dirección de su carta.
Usted menciona todavía a Vardine y a Safarov[5]. ¿Me podría hacer saber qué estado de ánimo tienen y la impresión que les ha causado la estúpida carta, y más bien quejosa, de los dos “caballeros de triste figura”[6]? Lo más notable es su argumento contra el sindicalismo. En el documento que ha sido publicado, decíamos que, a pesar de todos los errores de la dirección -sus malos cálculos, el retardo artificial del ritmo de desarrollo, etc.- el gobierno soviético está en vías de hacer infinitamente más por la clase obrera de lo que ningún gobierno burgués podría o querría hacer a igual nivel de riqueza. Nuestros dos filisteos -adaptando su voz al diapasón oficial- objetaron que se trate de un criterio tradeunionista estrecho, que después de todo la tarea del gobierno socialista no es solamente aumentar el nivel de vida material, etc., sino también construir el socialismo. ¡Ah, si será esta gente inteligente y clarividente! ¿Cómo nosotros, incrédulos del socialismo, podríamos incluso soñar con tal sabiduría? Si todos los trabajadores del mundo creyeran que el criterio de la dictadura del proletariado es subyacente a los criterios estrechos “corporativos” y tradeunionistas, no tendríamos ante nosotros ningún problema. Pero el problema es que la burguesía y la socialdemocracia apartan a los obreros de la dictadura del proletariado precisamente afirmando que esta dictadura conduce por sí misma al empobrecimiento del proletariado, citando los niveles de vida comparados de los obreros sin tener en cuenta el desarrollo de las fuerzas productivas. En respuesta al argumento fundamental de los canallas socialdemócratas contra la URSS y la dictadura del proletariado en general, es que decimos: “¡los obreros de una Rusia burguesa, con fuerzas productivas al mismo nivel, no hubieran tenido jamás un nivel de vida tan elevado como el que tienen hoy en día, a pesar de todas las faltas, errores de cálculo y abandonos de la línea justa!” ¡Y es este el argumento que nuestros filisteos arrepentidos llaman “tradeunionista”!
Gracias por los recortes de prensa sobre los kulaks. Me son muy útiles. ¿Observó usted la editorial de la Pravda del 15 de febrero sobre la recolección de granos? Es realmente notable. Cito: “entre todas las causas de las dificultades encontradas en la recolección de granos, hay que subrayar la siguiente: las aldeas se han extendido y enriquecido. Ante todo es el kulak el que se extendió y se enriqueció. Tres años de buena recolección no han pasado sin dejar su impronta”.
Esto significa que el obstáculo en las recolección de granos, y esto quiere decir también en el socialismo, es el hecho de que las “aldeas se han enriquecido”. Y esto es porque “tres años de buena recolección no han pasado sin dejar su impronta”, dice el artículo de forma instructiva. ¡No sin dejar su impronta! Se puede pensar que el autor hablaba de tres terremotos o de tres epidemias. Se comprueba que “el aumento de la renta campesina... dada la insuficiencia relativa de suministro de productos industriales, ha hecho posible al campesinado en general y al kulak en particular, el almacenamiento de granos”. Leemos después que, aunque el kulak (el mismo kulak para el cual tres buenas cosechas no pasaron sin dejar su impronta), aunque “no sea éste quien más almacene el grano, sin embargo” -atención- “sin embargo, es, en la aldea la principal autoridad” -¿qué es esto?- “ha organizado una smytchka (alianza) con el especulador de la ciudad” -¿cómo sucedió esto?- “quien paga precios elevados por los granos” -¿por qué?- y que “él (el kulak) tiene la posibilidad de arrastrar detrás de sí al campesino medio”. Dios todopoderoso, ¿qué clase de pánico a propósito del kulak es esto? ¿por qué el kulak “tiene la posibilidad de arrastrar detrás de sí al campesino medio?” Es exactamente así que lo dice el artículo. Porque, vea usted, esto es un documento anti-partido, no una editorial. En cuanto al autor, Barnaoul sería demasiado bueno para él. Borraré Barnaoul para escribir Narym...
Dice más abajo: “la línea de nuestro partido en la aldea ha sido deformada, está probado, en un gran número de regiones (???).” ¿Cuáles? ¿Qué regiones hacen la excepción? Nada se dice más abajo, pero en lugar de eso leemos que “las organizaciones del partido (...) están lejos de haber organizado en todos lados el trabajo con los pobres de las aldeas.” “En una gran cantidad de regiones”... “están lejos de haber organizado en todos lados”... sería bueno ser más preciso desde el punto de vista geográfico sobre este tema: se podría entonces saber si hablamos de un décimo o de nueve décimos del país. Pero el pasaje más sorprendente viene después:
“En nuestras organizaciones, en el partido y por todas partes, aparecieron ciertos elementos extraños al partido en el curso del último período, que no ven clases en las aldeas y tratan de hacer su trabajo de forma de no ofender a nadie, de vivir en paz con los kulaks y en general de permanecer populares en todas las capas de la aldea”. ¡Qué cosa sorprendente! De dónde salen estos elementos después de cuatro años de “bolchevización” despiadada del partido precisamente sobre la cuestión del campesinado (1923-1927). Y aparentemente, estos elementos (que sería bueno llamarlos por su nombre) no han solamente surgido, sino que han tenido sobre la política tal influencia que como resultado “el kulak es para la aldea una autoridad económica... y tiene la posibilidad de llevar tras de sí al campesino medio”.
Queda una cuestión suplementaria. ¿Cómo es posible que “estos elementos extraños al partido” -más abajo se les llama “elementos degenerados”, lo que quiere decir que no “surgieron”, sino que “degeneraron”-, cómo es posible que estos elementos extraños, degenerados, no se hayan revelado en ocasión de las cuestiones más importantes de la vida del partido en el curso de los años precedentes? ¿Cómo es posible que no hayan adherido a la “desviación socialdemócrata”? El hecho de que se trate de elementos extraños al partido y que hayan degenerado fue descubierto un poco al pasar, en la oportunidad de la recolección de granos y ha sido de alguna forma una sorpresa. ¿Podemos dudar de que estos elementos extraños y estos individuos degenerados fueron y son de esos que aborrecen más la “desviación socialdemócrata” y los más ardientes partidarios de “la construcción del socialismo en un solo país”? Podemos esperar más de una sorpresa de su parte en el futuro. La recolección de granos es un gran problema; pero después de todo, hay cosas más graves, como la guerra y la revolución en Europa. Si los kulaks tienen la posibilidad de llevar tras de sí a los campesinos medios y si han aparecido elementos que desearían más que nada vivir en paz con el kulak, si han surgido o degenerado en el partido, entonces, en el caso de conmociones mayores, de complicaciones o de cambios políticos, esto podría tener importantes consecuencias. Esto debe tenerlas. Es la vieja cola que ha golpeado la cabeza (todavía de forma amable) en el asunto de la recolección de granos. En caso de guerra, esta cola tomará el lugar de la cabeza o en todo caso presentará condiciones rigurosas. Pero aquellos que están en Barnaoul, Narym, Alma-Ata, etc., defenderán incondicionalmente y sin reserva esta misma “construcción socialista” que supuestamente no reconocen.
A través de medidas prácticas, el “sobrante de granos” del kulak es confiscado, la Pravda recomienda que el 24% del grano confiscado sea distribuido “a los pobres”. Es una medida mucho más dura que el préstamo obligatorio de 150 millones de puds sobre el 10% de los hogares campesinos más elevados. Sin embargo la propuesta de un impuesto obligatorio y otros similares fueron presentados como un abandono de la NEP, un retorno a la confiscación de granos, al comunismo de guerra, etc. Habiendo escuchado tantos discursos idénticos, la cola se pone ahora a golpear la cabeza y aparentemente sus golpes no son todos mesurados ya que la editorial de la Pravda prosigue:
“Pretender que estuviéramos en vías de abolir la NEP (escuchen bien), de introducir la confiscación de granos, de despojar a los kulaks, etc., es charlatanería contrarrevolucionaria contra la cual hay que emprender una lucha decidida.” El autor de la famosa consigna “Enriquecéos” está claramente puesto en la mira.
Las acusaciones de querer volver al comunismo de guerra son buenas para una discusión “literaria” con la desviación socialdemócrata, pero, cuando el kulak está en camino de romperles la cola, entonces no es del todo una discusión literaria e incluso se puede recordar algo del marxismo. Luego, también hay amenazas contra esos “jactanciosos contrarrevolucionarios que hablan de la abolición de la NEP” y reclaman la depuración del partido de “elementos alienados infiltrados” (pero acaban de golpear justamente los elementos extraños, ¿o eran los buenos?)
El muy liviano autor de este artículo se imagina que los elementos extraños que aparecieron, surgieron, se infiltraron o degeneraron entre nosotros, pueden ver su suerte regida por una editorial. No, la cuestión es mucho más seria. Pero años de falsificaciones del marxismo crearon toda una generación que “quiere vivir en paz con todos los sectores” (salvo aquellos desviacionistas). Entre tanto, por debajo de esta nueva generación y de los elementos degenerados de la vieja, se produjeron grandes cambios en el orden social, “tres años de buena recolección que no pasaron sin dejar su impronta”. Y se formó una cola más pesada que está en curso de probar su fuerza: primero contra la “desviación socialdemócrata”, luego sobre la cuestión de la recolección de granos. Más tarde se ocupará de la cuestión del poder en toda su dimensión. No, querido amigo, se tiene todavía necesidad de nosotros, incluso, gran necesidad.
Nuestra ventaja es que hemos previsto correctamente. Marx dice en La guerra civil en Francia que en la época de la Comuna, proudhonianos y blanquistas[7] acabaron siendo obligados a hacer exactamente lo contrario de lo que habían defendido antes del advenimiento de la Comuna. Veíamos en ese momento el mismo tipo de sorpresas, no solamente en el asunto de la recolección de granos, sino también en el caso del levantamiento de Cantón. Se nos dijo que los soviets sólo servían para una revolución socialista y que en China, se trataba de una lucha contra el feudalismo. ¿Y qué pasó en realidad? En Cantón, una ciudad que está lejos de ser el principal centro industrial de China, el derrocamiento de las fuerzas reaccionarias, aunque haya sido episódico, ha devuelto el poder a manos de los obreros; ese poder tomó inmediatamente la forma de soviets y esos soviets han proclamado no sólo la confiscación de los grandes propietarios (en la medida de su existencia) sino también la nacionalización de las grandes empresas industriales y de transportes. “Se ha escrito cuidadosamente sobre el papel” -o bien, admitámoslo, no con tanto cuidado- pero, en realidad, las cosas se transformaron en su contrario. Yo tuve por este tema a comienzos del otoño pasado muchas discusiones, orales y escritas, con Zinoviev.
Es pensando en esto que habló más tarde de “regurgitación”. Solamente así: ¡los acontecimientos se produjeron y las cosas han sido verificadas!
Pero ya es suficiente sobre estas grandes cuestiones. A pesar de vuestra proposición, no fuimos al cine ni una sola vez. Esto se explica probablemente por el hecho de que nosotros somos tres y usted está solo. Rakovski* está en Astrakhan, no en Krasnaia Iara.


[1] Carta a L.S. Sosnovsky. Traducción especial del francés para esta edición de la versión publicada en Œuvres, Tomo I, Ed. por L’Institut Léon Trotsky, 1988, París, Francia, pág. 94.

[2] Sosnovsky estaba deportado en Barnaoul.

[3] Alexandre Gavrilovitch Ichtchenko, bolchevique en 1905, fue funcionario de la dirección de los sindicatos y suplente del Ejecutivo de la Profintern. Estaba deportado en Kainsk.

[4] Vagarshak Ter-Vaganian (1893-1936): considerado por Lenin como un teórico muy capaz. Antiguo bolchevique, fue el dirigente de la revolución soviética en Armenia. Escribió numerosas obras referidas al problema nacional, y fue el primer director del periódico comunista Pod Znameniem Marxisma (Bajo la Bandera del Marxismo). Miembro de la Oposición de Izquierda fue expulsado del partido en 1927, capituló en 1929, fue enviado al exilio en 1933. Ejecutado después del primer juicio de Moscú.

[5] El escritor Ilya V. Mgeladzé, a quien llamaban Vardine (1890-1943) y Gregori V. Safarov (1891-1942), dirigente de la juventud y especialista en problemas de Oriente, ambos eran antiguos oposicionistas de Leningrado que habían roto con Zinoviev y Kamenev.

[6] Los dos “caballeros de triste figura” son Zinoviev y Kamenev.

[7] Louis August Blanqui (1805-1881): participó en varias insurrecciones y pasó en la cárcel treinta y tres de sus setenta y seis años de vida. El término “blanquismo”, tal como lo utilizan los marxistas, se refiere a la teoría de la insurrección armada por pequeños grupos de conspiradores selectos y bien entrenados, contrapuesta a la de la revolución basada en la acción y la organización de las masas. El mismo término utilizado por los reformistas es a menudo un epíteto dirigido contra los revolucionarios. Pierre Joseph Proudhon (1809-1865): fue uno de los primeros teóricos del anarquismo.



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