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La represión de la Revolución Española

Coyoacán, agosto de 1940

Tomado de la versión publicada en España, Clase, partido y dirección, León Trotsky, Ediciones Ruedo Ibérico, Francia, 1971, p.202.

El proletariado español ha caído víctima de una coalición compuesta por los imperialistas, los republicanos españoles, los socialistas, los anarquistas, los stalinistas y, en el ala izquierda, por el POUM. Todos juntos, han paralizado la revolución socialista que el proletariado español había comenzado efectivamente a realizar. No es fácil disponer de la revolución socialista. Nadie ha encontrado todavía otros métodos para ello que la represión feroz, la matanza de la vanguardia, la ejecución de los dirigentes, etc. El POUM, claro está, no quería esto. Quería por un lado formar parte del gobierno republicano e ingresar como una oposición pacífica y leal en el bloque general de los partidos dirigentes, y por otra parte, establecer relaciones de tranquila camaradería en una época de implacable guerra civil. Precisamente por eso el POUM ha caído víctima de las contradicciones de su propia política. La política más coherente dentro del bloque dirigente ha sido la seguida por los stalinistas. Ellos han sido la vanguardia combatiente de la contrarrevolución burguesa republicana. Querían eliminar la necesidad del fascismo probando a la burguesía española y mundial que ellos mismos eran capaces de estrangular la revolución proletaria bajo la bandera de la "democracia". Esta era la esencia de su política. Los liquidadores del Frente Popular español[1] tratan hoy de hacer recaer el vituperio sobre la GPU. Me parece que no podemos ser sospechosos de indulgencia respecto a los crímenes de la GPU. Pero vemos claramente y decimos a los trabajadores que la GPU sólo ha obrado en este caso como el agente más decidido al servicio del Frente Popular. Ahí residía la fuerza de la GPU, en eso consistía el papel histórico de Stalin. Unicamente un filisteo ignorante puede desechar esta realidad con ayuda de estúpidas burlas a costa del jefe de los demonios. Estos señores no se plantean siquiera la cuestión del carácter social de la revolución. Los lacayos de Moscú proclamaron, en provecho de Inglaterra y de Francia, que la revolución española era una revolución burguesa. Sobre esta estafa fue construida la pérfida política del Frente Popular, política que habría sido completamente falsa aunque la revolución española hubiera sido realmente una revolución burguesa. Pero, desde el principio, la revolución ha manifestado mucho más claramente su carácter proletario que la revolución de 1917 en Rusia. En la dirección del POUM hay personas hoy que consideran que la política de Andrés Nin era demasiado "izquierdista", que lo verdaderamente correcto hubiera sido permanecer en el ala izquierda del Frente Popular. La verdadera desgracia es que Nin, protegiéndose con la autoridad de Lenin y de la Revolución de Octubre, no podía hacerse a la idea de romper con el Frente Popular. Víctor Serge*, que se apresura a comprometerse por su actitud frívola respecto a cuestiones serias, escribe que Nin no deseaba someterse a las órdenes llegadas de Oslo o de Coyoacán. ¿Es que un hombre serio puede reducir a comadreos mezquinos la cuestión del contenido de clase de la revolución? Los sabios de Que faire?[2] carecen de respuesta a esta pregunta. Ni siquiera comprenden la pregunta misma. ¿Cuál puede ser, verdaderamente, la significación del hecho del que el proletariado "inmaduro" fundara sus propios órganos de poder, se incautara de las empresas, intentara regular la producción, mientras el POUM trataba con todas sus fuerzas de no romper con los anarquistas burgueses que, aliados a los republicanos burgueses y a los no menos burgueses socialistas y stalinistas, asaltaban y estrangulaban la revolución proletaria? Tales "bagatelas" no tienen evidentemente interés mas que para los representantes de una "ortodoxia petrificada". Los sabios de Que faire? poseen en su lugar un aparato especial que mide la madurez del proletariado y la relación de fuerzas, con independencia de todas las cuestiones de estrategia revolucionaria de clase.


[1] Frente Popular español: El Frente Popular como política de la III Internacional, fue votado en su VII Congreso en 1935. Este consistía en alianzas con los socialdemócratas y burgueses llamados “democráticos” para la lucha antifascista, subordinando la independencia política del proletariado a los intereses de estos aliados. El pacto del Frente Popular español fue firmado el 14 de enero de 1936 en Madrid por los representantes de los partidos republicanos, del PSOE, la UGT, las Juventudes Socialistas, del Partido Comunista, del Partido Sindicalista de Pestaña y del representante del POUM, Juan Andrade.

[2] ¿Que faire?: revista francesa impulsada por un pequeño grupo de militantes, como Pierre Rimbert, perteneciente en el pasado a la Oposición de Izquierda. Sus dirigentes eran el antiguo dirigente del PCF, André Ferrat y el antiguo representante de la IC, Georges Kagan.



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