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La revolución de agosto de 1945 y el grupo La Lutte (IV Internacional)

Grupo La Lutte, 1948

Prólogo

A partir de los primeros signos que anunciaban la segunda guerra imperialista, los lacayos del capital en Vietnam procedieron al arresto de los líderes y militantes de los distintos partidos políticos. Una vez tomadas estas medidas preventivas en los estados beligerantes, se declaró la guerra.
La derrota de Francia entrañó la ocupación de Indochina por los japoneses que, sin embargo, conservaron a los funcionarios civiles franceses, salvo en los puestos de dirección. Esta colaboración encontraba su expresión completa en la represión despiadada de los levantamientos de 1940 - 1941, que estallaron en Tonkín, en Cochinchina y en Anam.2
La caída de la Italia de Mussolini y la de la Alemania de Hitler animó el coraje de los franceses de Indochina que se concertaron, en connivencia con los anglo-americanos para echar a los japoneses. Estos, para ponerse a salvo de toda sorpresa, se decidieron a derrocar y a concentrar a los antiguos amos de Vietnam (9 de marzo de 1945) y a proclamar la independencia de esta colonia. Pero a esta independencia, los japoneses no la abandonaron más que totalmente in extremis, en vísperas de su derrota. En el intervalo, ejercieron una severa vigilancia de todas las actividades política de los diferentes partidos, especialmente del Partido Comunista indochino (III Internacional) y del grupo La Lutte (IV Internacional).

Ta Thu Thau, el jefe trotskista3, a causa de la terrible hambruna que castigaba Anam y Tonkín, fue hacia el norte, supuestamente para asegurar el abastecimiento, pero Ta Thu Thau quería dar una organización y un impulso al trotskismo embrionario en estas dos regiones de Vietnam.

 

Preparación apresurada y fervorosa

Al lanzar la bomba atómica en Hiroshima, Japón fue sometida.
Los partidos políticos levantaron cabeza. El Quoc Gia Doc Lap, Partido de la Independencia de los burgueses y de los funcionarios, suplantó a los caodistas4, fervientes secuaces de los japoneses durante todo el tiempo de la ocupación, mientras esperaban el regreso del príncipe Cuong De, testaferro del Mikado.
El grupo La Lutte, apoyado por la casi totalidad de los obreros, los intelectuales y los pequeño burgueses, veía la necesidad de formar un frente único con el Partido Comunista indochino, que contaba con el campesinado medio y pobre, y con los otros partidos, con las consignas de lucha por la independencia y la reforma agraria5, consciente de la falta de condiciones para asegurar la perennidad de la independencia del país que, por decirlo de algún modo, caía del cielo, y frente a la ausencia de toda perspectiva de revoluciones proletarias en el mundo, había querido luchar por una democracia lo más amplia posible, explotando los antagonismos entre los lobos imperialistas para poder penetrar en Vietnam. La Lutte propuso una acción común con el Partido Comunista indochino, La Lutte había deseado golpear al enemigo común sin desdecirse, reservándose marchar en su camino, el de la revolución permanente. Pero el Partido Comunista no quería esta proposición realista, porque creía poder contar con la ayuda y la complacencia de los Aliados (Inglaterra, URSS, USA, China) para concretar una «República Democrática de Vietnam» ¡únicamente en el plano de la diplomacia!

La toma del poder

El 28 de agosto de 1945, el Vietminh estaba en el poder en Nam-bo (sur de Vietnam). Intimidado, Ho Van Ngo, el jefe del partido de los burgueses y de los funcionarios le cedió el poder y el Vietminh tomó así el poder sin violencia. ¡Y este cobarde no creyó necesario hacer una declaración! Luego, fue el turno de la Juventud de Vanguardia6(Thanh Nian Tien Phong) quien se dejó incorporar sin resistencia. Frente a estas defecciones inusitadas, el grupo La Lutte estaba completamente desamparado.
Los franceses se agitaron. Aparecieron aviones en el cielo y descendieron los paracaidistas en varios lugares de Nam-bo, incluso en Saigón. Sabiendo que Leclerc7 iba a venir, Gracey ocupó el palacio del Gobernador General.
Los militares japoneses tenían órdenes de sostener a los vietnamitas. La ansiedad reinaba en la población de Saigón-Cholón. Las masas obreras no pedían otra cosa que luchar con las armas en la mano. Mientras que Tran Van Giau, presidente del Comité Central administrativo, exhortaba a la calma y a la disciplina, e invitaba a la población a prepararse para recibir a los Aliados que iban a llegar, el grupo La Lutte, a través de su órgano de combate, Tranh dau, único periódico cuya tirada ascendía a los 20.000 ejemplares, llamaba a la lucha con las consignas de comités de acción, de Congreso Indochino, de armamento del pueblo, de gobierno obrero y campesino y de ejército popular.8 El 2 de septiembre, en menos de 24 horas, este grupo pudo reunir a 18.000 miembros para participar, con su bandera de La Lutte desplegada, en una manifestación de varios centenares de miles de personas. La Lutte reclamaba una demostración armada. Tran Van Giau quería una demostración pacífica, y el resultado fue que tiraron disparos contra los manifestantes seguidos por un pequeño grupo en armas.
Casi todos los «luchadores» se abalanzaron sobre las casas de donde partían los disparos, se apoderaron de los franceses provocadores, los remitieron a la policía de Tran Van Giau y Duong Bach Mai, quienes después liberaron a todos.
A la altura de la catedral, una lluvia de balas desde la casa del cura cayó sobre la multitud que manifestaba. Le Van Long, un viejo «luchador», antiguo empleado de la Compañía Francesa de Tranvías, entró a la casa, subió al piso y antes de bajar de los fundillos al francés que se escondía allí, tuvo cuidado de izar la bandera de la IV Internacional. Como siempre, Duong Bach Mai dejó partir a este bravo militante del partido explotador después de una simple amonestación. No obstante, le buscó camorra a Le Van Long. Pero, frente a la actitud digna y enérgica de este último, Duong Bach Mai cambió de opinión.
Las concepciones diametralmente opuestas sobre los objetivos de la revolución entre la III y la IV Internacional se constataban en otros terrenos.
En la reunión de todos los partidos, que tuvo lugar el 19 de Septiembre para erigir un Comité Central administrativo ampliado para calmar algunas desconfianzas, estaban presentes los trotskistas Tran Van Thach, Phan Van Hum, Phan Van Chanh. Viendo que la situación tomaba un giro grave, Phan Van Hum reclamaba para el pueblo la libertad de armarse, cosa a la que se resistían todos.
El stalinista Dao Duy acusó:
«Hay un saboteador en esta sala».
Nguyen Van Nguyen, otro stalinista, rectificó:
«Tratar al camarada Phan Van Hum de saboteador es exagerado. Más bien adolece del pecado original»
«Sí, yo he cometido el pecado que Ud. señala, el de continuar el marxismo leninismo».

En esa reunión, Huynh Phu So, jefe de los Hoa Hao, de la calle Sohier, fue asediado por los partidarios de Tran Van Giau, pero Huynh Phu So, que había sido el blanco de las críticas, no estaba allí. Esta reunión salió a pedir de boca de los franceses.
Los dan quan (ejércitos populares) fueron desarmados9. Los hombres armados fueron avisados mediante afiches que tenían que entregar sus armas sin demora a los consejos administrativos de su incumbencia.
Los caodistas, adeptos a una nueva religión, formada por los campesinos ricos y medios que se reforzaba con una amplia capa de campesinos pobres, ofrecieron ponerse a disposición del grupo La Lutte con 900 fusiles y 4 cañones de 45 mm. que habían recibido de los japoneses. Los Hoa Hao, fieles a un budismo renovado, controlaban las masas campesinas del oeste, también querían sumarse a La Lutte. Pero este grupo sabía que no podía contar con los campesinos ignorantes y supersticiosos que los traicionarían en la primera ocasión, cuando la relación de fuerza hubiera cambiado. La Lutte no podía ni quería llevar a sus hombres al degüello, dada la falta de condiciones objetivas y subjetivas.
Sin embargo, por la profunda y creciente influencia de los «luchadores» sobre las masas, Tran Van Giau, temeroso, de acuerdo con su partido, firmó una orden secreta de arresto y de destrucción física de todos los trotskistas.

Evacuación de Saigón-Cholón

A partir que el Palacio de Gobierno de Cochinchina, que había servido de sede al Consejo Central administrativo, se vació con prudencia después de 6 horas de un ultimátum inglés y que, con la ayuda y la asistencia de las tropas japonesas e inglesas, pequeños grupos de soldados franceses se apoderaron paso a paso de la Sûreté y de las comisarías de policía, de la radio, del Tesoro, de la Casa Central, del Palacio de Justicia, de la Intendencia, nueva sede del gobierno y de Tran Van Giau, sonaron disparos por toda la ciudad. La lucha se organizó con fiebre y entusiasmo. El pueblo de Saigón-Cholón estaba listo para todos los sacrificios, sin embargo esperaban en vano la orden de resistencia, así como la de evacuación de estas dos grandes aglomeraciones.
El secretario general del Comité Regional de Saigón-Cholón, Le Van Vung (trotskista) fue asesinado a la noche, por desconocidos apostados detrás de los árboles, cuando se aprestaba a entrar en su departamento en Dakao.
La reocupación francesa, que partió del cuartel del II Regimiento de Infantería Colonial, al que Tran Van Giau había evitado tocar, así como también había respetado la Banca de Indochina, el Arsenal, el Polvorín, la Intendencia Militar, el cuartel de los marinos, el puerto, las estaciones, el aeródromo, se ampliaba cada vez más, envalentonada por la ausencia de resistencia. La tensión en el pueblo era extrema. Finalmente, Binh Xuyen, la banda organizada de bandidos que siempre le había ocasionado dificultades a la policía francesa, tomó la iniciativa y abrió el fuego, seguida por los otros grupos de resistentes.
La orden de evacuar Saigón-Cholón a los que no combatían fue dada por Phan Van Hum (de La Lutte), 24 horas antes que la de Tran Van Giau y Duong Bach Mai quienes, al mismo tiempo, repartieron volantes anunciando una intervención muy próxima de las tropas de Stalin que, según ellos, ya habían llegado a China: como sabemos, ¡esta noticia era falsa!
En la periferia, en donde los resistentes estaban principalmente en la cabecera de los puentes, se desarrollaron combates encarnizados a los que se sumaban los revolucionarios japoneses. En las primeras batallas libradas en Dakao, Hang Cong, Cpau Kho, Nga Sau, Cho Quan, Vinh Hoy, Khanh Hoy, Vhanh Hung, Thu Tien, Thi Nhgo, Phu Nhnan, Giadinn, Cay Quée, Govap, Nha Be, los obreros y los trabajadores cumplieron con su deber, con los militantes y combatientes trotskistas sobre los que flotaba orgullosamente la bandera de la IV Internacional. Pero estos combatientes de la primera hora estaban librados a su suerte. Tran Van Giau se ocupó de no abastecerlos de víveres, armas y municiones.
En el sector de Thi Nghe, 214 combatientes, todos trotskistas, fueron derribados. En el tercer día de lucha, Tran Van Giau repartió volantes que solicitaban arrestar y desarmar a todos los resistentes de La Lutte que combatían sin la orden de su gobierno, que consistía entonces en prepararse para recibir a los «Aliados liberadores».
A pesar de su superioridad en armas, los soldados franceses en número insuficiente, se replegaban a menudo frente a las legiones resistentes, armadas desordenadamente, pero decididas a morir por echar al imperialismo francés.
Este, para ganar tiempo mientras esperaba las tropas de refuerzo transportadas por el Richelieu que no tardaría en llegar, por intermedio de su compadre inglés, Gracey, propuso a Tran Van Giau un armisticio de 8 días, del 3 al 10 de octubre, que fue aceptado. Todo el mundo se conmocionó con esta noticia inesperada. La palabra traidor estaba en el aire. Más tarde se supo que Tran Van Giau había recibido mucho dinero. Este mismo día 3 de octubre, los camaradas de La Lutte sacaron en Cholón provincia el primer diario de la Revolución, el Khang Chion (La Resistencia) llamando al pueblo a resistir.
El 10 de octubre llegaron las tropas de refuerzo y los franceses retomaron la guerra. Y el canalla de Giau que distribuía volantes que hacían pasar a los trotskistas como agentes del imperialismo francés.
La represión contra los partidarios de La Lutte comenzó con el repliegue del gobierno de Tran Van Giau. Los combatientes trotskistas que se retiraron hacia el oeste fueron desarmados en Cho Dem. Los «luchadores» que se dirigían hacia el este trabajaban en construir dos ejércitos, el Hoang Pho I y el Hoang Pho II, cuando fueron cercados en Xuan Truong (Thau Duo) por numerosos Vietminh en armas: Tran Van Thach, Nguyen Van So, Nguyen Van Tien fueron conducidos a Taudaumot en donde fueron pasados por las armas por orden de Kie Dac Thang, un antiguo preso común promovido a general por la gracia de Duong Bach Mai; Phan Van Chanh y Phan Van Hum se trasladaron a Bianhoa, de donde pudieron llegar a Huo. En este momento no tenemos novedades de estos dos camaradas trotskistas.
Por su parte, Ta Thu Thau, el jefe trotskista, al regresar de Tonkín, fue arrestado en Quang Ngai y fusilado, aunque el Tribunal del Pueblo, reunido tres veces, haya rechazado la pena de muerte para él. Nguyen Thi Lot, otro camarada «luchador» en misión, fue muerto en Can Giuoc (Cholón). En Chudauot, todos los trotskistas fueron exterminados. En Kytho, en Tana, en Dienhoa, en Cantho, en Toyninh, arrestos en masa de trotskistas. Hinh Thai Thong («luchador») fue arrestado en Hithé cuando presidía una sesión de la reunión interprovincial, así como también los delegados de las aldeas y de los cantones. Thong fue destripado.
¿Cuántos otros camaradas de la IV Internacional pagaron con sus vidas su fidelidad a la causa de la revolución? Los que podían se reunían en la Resistencia en las divisiones cuyos comandantes eran de los nuestros o simpatizaban con nosotros. Así, la 3º división, comandada por Nguyen Hoa Hiep, recibió a un gran número de trotskistas.
Cuando Saigón-Cholón fue controlado por las tropas francesas, la ciudad estaba muerta. Salvo los extranjeros asiáticos, casi todos los vietnamitas la habían vaciado sin que el Partido Comunista haya destruido algo. Más tarde, en las provincias, por presión de las masas, el tong bo Viet Minh (órgano de control nombrado y dirigido por el Partido Comunista) aplicará esta táctica de sabotaje y de tierra arrasada, pero parcialmente, con muchas vacilaciones y a tontas y a locas. El Partido Comunista quería en lo posible, cuidar a los poseedores para mantener a cualquier precio esta desgraciada política de unión nacional.
Los trotskistas que lo molestaban y lo amenazaban eran pasados a cuchillo; a partir de ahora los stalinistas tenían el camino libre para liquidar la revolución.

La Resistencia

Como se ha podido percibir, el gobierno de Tran Van Giau hizo todo lo posible por debilitar a la resistencia. Esta era espontánea. La masa se movía por sí misma para convertirse en las provincias en un vasto movimiento antiimperialista. A pesar de las órdenes formales del Comité Central del Pueblo (¡hay incluso cambios en los nombres!), los campesinos pobres expulsaban a los burgueses terratenientes, prendiendo fuego sus castillos y apoderándose de sus bienes. Bajo la potente presión de las circunstancias, la masa tantea, se orienta y va en el camino correcto, según la inspiración del momento.
Este frente que el Partido Comunista de Indochina quería unificado y del que se sentía árbitro, se dislocaba. La lucha de clases continuaba. Después de abandonar Saigón-Cholón, Tran Van Giau tenía mucho que hacer con los Viet Gian, los tránsfugas que aparecían en un número cada vez más inquietante. Se unieron a sus amos para defenderles la vida y sus bienes.
El gobierno de Tran Van Giau se desplazó varias veces a las provincias. Finalmente fue a parar a la Punta de Oamau. Después de la toma de esta delegación por las tropas francesas, se dispersó a partir de las primeras operaciones de limpieza ¡sin olvidar llevarse el dinero recibido!
La masa se reorganizó, encuadrada por el Vietminh que debía continuar la lucha, si no corría el riesgo de descalificarse. Las masas oprimidas podían combatir bajo cualquier estandarte. Pero mientras que un partido expresa lo que ellas no pueden hacer, aunque sienténdolo confusamente, ellas lo siguen. La demagogia, que durante un cierto tiempo puede tenerlos a fuerza de propaganda intensiva, termina por desenmascararse.
Más experimentada y más aguerrida, la masa libra una guerra de guerrillas que hostiga, enerva y consume al ejército francés. En este momento, las tropas francesas formadas en tres cuartas partes por legionarios, los marroquíes, los caodistas y los Hoa Hao no controlan más que a los jefes de provincia así como los importantes nudos de vías de comunicación y sólo los controlan durante el día. La noche le pertenece a los resistentes, a los que se unen japoneses, alemanes y franceses.
En las operaciones de limpieza reforzadas por tanques, aviones y barcos de guerra, tuvieron lugar frecuentes disputas. Las emboscadas le infligen pesadas pérdidas al ejército francés que nunca ha dejado de hacer razzias en el campo, de violar a las mujeres y a las jovencitas, se cometen actos de terrorismo de un lado y del otro. Los franceses aplican el sistema de rehenes nazis tan aborrecido en Francia. Pero la lucha contra el imperialismo francés se amplía y se intensifica.
El Partido Comunista indochino se ha desacreditado suficientemente con la convención preliminar del 6 de marzo y el modus vivendi del 30 de septiembre de 1943, en los que aceptan para Vietnam seguir estando en la Federación Indochina y la Unión Francesa. ¡Una libertad en dos prisiones concéntricas!
¿Quién podrá dar la orden de alto el fuego cuando la masa se dé cuenta de la suerte que se le reserva en las tratativas en curso? Trotsky ha dicho que en tiempos de paz, los «profesionales» se ocupan de la política en los palacios lujosos rodeados de rejas y que, cuando la masa no puede más, hace su irrupción, en estos palacios, rompiendo las rejas para decidir su suerte ella misma. Esta masa también es la de Vietnam. La resistencia imperialista está sin aliento con su propia situación y la situación internacional.
La resistencia tomará otro curso, bajo otra dirección.

El grupo de Octubre en Saigón

No es que no nos interese tocar sumariamente a este famoso grupo llamado Octubre (tendencia de la IV Internacional) cuyo líder había sido Ho Huu Tuong. Cuando se aproximaba la segunda guerra imperialista, Ho Huu Tuong convocó a ese grupo, que comprendía a trece miembros y una masa igual a cero, para proponer su disolución y esto para evitar la prisión o los campos de concentración para todos los miembros. Como la propuesta fue rechazada, Ho Huu Tuong se disolvió él mismo. Pero esto no ha impedido que, junto con otros octubristas, fuera arrestado, apresado o puesto en campo de concentración por el gobierno colonialista.
Los octubristas de Saigón se especializan en las críticas verbales y vehementes, se lanzan a la teoría pura, pero se niegan a toda acción práctica. En 1945, este grupo rechazó la propuesta de frente único del grupo La Lutte.
En la actualidad, el antiguo líder octubrista, después de haber colaborado con el gobierno de Ho Chi Minh en Hanoi, denuncia en Saigón el marxismo leninismo y el trotskismo, y atemorizado por las fortalezas volantes y las bombas atómicas, trabaja en la edificación de una futura cultura del Vietnam que sorprenderá al mundo entero, porque todo el mundo se pondrá de acuerdo, siendo humana. «¡Humana!»
Actualmente, este grupo Octubre se reduce a tres miembros: Lu Sanh Hanh, Nguyen Van Xuyet y Charles My, todos en Francia. El líder es Lu Sanh Hanh.
Los octubristas de Saigón tratan de idiotas a sus camaradas de La Lutte asesinados por Tran Van Giau. Según ellos, estos trotskistas no supieron retroceder cuando era necesario. En verdad, estos «luchadores» querían ser coherentes en las palabras y en los actos, sobre todo se atrevían a tomar sus responsabilidades frente a la historia.10

Reaparición del Tranh Dau11

Habiendo reconocido las libertades democráticas el modus vivendi ha decidido la reaparición del Tranh Dau. Muchos camaradas salieron de los maquis, sobre todo después de la sumisión de Nguyen Hoa Hiep. Era necesario reagruparlos y emprender una agitación con profundidad. Pero el Tranh dau fue asesinado al cabo de dos semanas de existencia (cuatro números) por el gobierno de Le Van Hoach al servicio de los imperialistas.

Las tareas actuales del grupo «La LUTTE»

No pudiendo más con una resistencia obstinada, bien provista de armas modernas y, en cierta manera invisible, la Francia imperialista, dislocada por su situación económica y política resultante de la guerra y desgarrada por los partidos que reflejan los intereses más contradictorios, quiere a toda costa terminar con ella, empujando a la escena sin embargo a sus lacayos vietnamitas y franceses para tratar de apropiarse de lo mejor. Si bien, durante este tiempo, Ho Chi Minh pide la independencia de Vietnam unificada, esta independencia no tiene el mismo contenido que el de la independencia y de la Unión reclamada por los trotskistas.
La independencia y la unión propuestas por Ho Chi Minh son para beneficio de los poseedores, es decir, para conservar el sistema de explotación del hombre por el hombre. La independencia y la unión por la que trabajan los trotskistas, descansan sobre una base de democracia lo más amplia posible, es decir, deben servir de trampolín para las próximas luchas a fin de transformar el régimen sanguinario en un régimen socialista.
Como el imperialismo aún sigue siendo muy fuerte, y como los maquis constituyen actualmente para los «luchadores» el no man’s land [tierra de nadie], el grupo La Lutte se da la tarea esencial de denunciar incansablemente al stalinismo. Para esto, hay que explicar mucho, hay que hacer comprender. Porque comprender la contrarrevolución es también hacer la revolución. Si se estropea la revolución, los militantes de La Lutte deben «hablar alemán» en lugar de «hablar francés». Este trabajo teórico es tanto más necesario cuanto que la cuestión de la independencia de Vietnam está ligada a la situación internacional. La tercera guerra imperialista inevitable además de lejana, le permitirá al proletariado derrocar al capitalismo en muchos países avanzados y liberar de él a los otros.
Los camaradas están autorizados a colaborar en periódicos de todas las tendencias, salvo en aquellos vilipendiados, con la condición de no apartarse de la línea trotskista, es decir, revolucionaria.
Un boletín interno secreto (De tu quoc te= IV Internacional) circula de manera intermitente para establecer lazos entre los miembros y alimentar la llama sagrada.
El grupo tiene también el deber de difundir La Vérité del PCI de Francia, el Vo San clandestino de París, así como todos los otros documentos de la IV Internacional de Europa, Estados Unidos y de otras partes.

1 Traducción inédita al español, tomada de Cahiers Léon Trotsky N°46¸ julio de 1991, Institut LT, Francia. Fue tomado de los archivos del SU de la IV Internacional, BDIC Nanterre. No tenemos datos disponibles sobre la evolución del grupo La Lutte luego de la masacre de la mayoría de sus dirigentes y militantes por parte del Vietminh en 1945.
2 El pacto Hitler-Stalin firmado en 1939 marca el abandono por parte de la URRS del campo de los imperialismos «democráticos» y con ello un nuevo giro del PCI. Súbitamente el régimen colonial francés volvió a ser «militarista y policíaco». Así, a fines de 1940 estalló una insurrección campesina, empujada por el partido stalinista. «Su cambio de línea le permitió retomar el apoyo de una población decepcionada por su política anterior de apoyo al esfuerzo de guerra francés y al reclutamiento de jóvenes anamitas para enviarlos fuera del país». El levantamiento fue aplastado brutalmente. (Datos y cita tomados de El movimiento de la Cuarta Internacional en Indochina 40-45. Ngo Van, Cahiers Leon Trotsky N°46, julio de 1991)
3 Aquí el texto original tiene la siguiente nota al pie: «La palabra «trotskista» empleada en este ensayo se aplica a los miembros del grupo La Lutte. Hay otro grupo trotskista llamado ‘Octubre’, con tendencia izquierdista y parlanchina. También se llama Liga Comunista Internacionalista».
4 Para una explicación sintética del carácter de las llamadas sectas político-religiosas como los caodistas, ver el artículo Algunas etapas de la revolución en el sur de Vietnam en la pág. 85 de este dossier.
5 Esta formulación de «luchar por la independencia y la reforma agraria» como un paso hacia la revolución permanente, es por lo menos ambigua y contradice otras formulaciones de carácter teórico planteadas en periodos anteriores, incluso en este mismo artículo. Es que esta formulación abre el camino, basándose en la inexistencia de revoluciones en el mundo (es decir en la coyuntura política y no en las condiciones sociales), a una república democrática independiente. Evidentemente en el documento esto tiene un sentido preciso, ya que aunque luego plantean la consigna de Gobierno Obrero y campesino -al cambiar la coyuntura con la entrada del conjunto de las organizaciones al gobierno del Vietminh-, se retoma esta formulación al final del artículo.
Desde el punto de vista de la dinámica social, los trotskistas de La Lutte habían sostenido la incapacidad de la burguesía nacional de liderar una lucha antiimperialista consecuente, lo cual dejaba esta tarea en manos de los obreros acaudillando a los campesinos, esencia del carácter permanente de la lucha revolucionaria en Vietnam. Pero aquí el debate tiende a centrarse exclusivamente en los métodos para conquistar una república independiente, si los de la diplomacia o los de la lucha de clases, relegando a un segundo plano qué tipo de gobierno debía asumir frente a la retirada japonesa. Queda la duda de si esta era una forma expresiva o el contenido de su política en este período.
6 Formada por los japoneses después de la proclamación de la independencia de Vietnam para los fines del imperialismo nipón.
7 El general Leclerc estaba al frente de las tropas francesas que reocuparon Vietnam al finalizar la Segunda Guerra.
8 Parecería que la conformación del gobierno del Vietminh, incorporando a los partidos burgueses y feudales, y el llamado a confiar en las fuerzas aliadas, lleva a La Lutte a adoptar una política audaz de denuncia al gobierno y a levantar estas consignas de poder.
9 Ver Algunas etapas de la revolución al sur de Vietnam.
10 Vemos aquí como durante el ascenso del 45 se tensa la relación entre ambos grupos que se reclamaban cuartainternacionalistas, no podemos corroborar las acusaciones mutuas de «colaboración» con el Vietminh ni los demás argumentos polémicos. Parece claro sin embargo que La Lutte acusó a la tendencia Octubre de sectaria y normativista, basados en la negativa por parte de estos a llevar a la práctica cualquier tipo de política hacia las masas y sus direcciones pequeño burguesas y burguesas. A su vez los octubristas veían una recurrente disolución de la corriente de Thau en éstas y en el stalinismo.
11 Órgano de La Lutte en este período.



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