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La situación en Vietnam (1947)

Lu Sanh Hanh - 1947[1]

1 - En agosto de 1945 terminó la dominación japonesa, marcando el nacimiento de la revolución vietnamita.
Nació en el vacío creado por el desconcierto de las autoridades militares japonesas al mando y por la incapacidad de los Aliados de enviar al lugar tropas de socorro. Sus causas son clásicas: la esclavitud secular, a la que el pueblo vietnamita fue sometido por el imperialismo francés, la miseria y los innumerables sufrimientos engendrados por la última «guerra para parar las guerras» (dos millones de muertos durante la hambruna de 1945 en Tonkín), el crecimiento de la comprensión política de las masas, la toma de conocimiento de la inferioridad del imperialismo francés, causada por los desastres militares que había sufrido al enfrentar al imperialismo alemán, en relación con el imperialismo «amarillo» japonés y a la organización del Vietminh.

2 - Se podría decir que la revolución vietnamita ha englobado a todas las capas y clases sociales, así como a todas las organizaciones políticas, económicas, religiosas, sociales, filosóficas y culturales del pueblo vietnamita. Saigón y Hanoi vieron manifestaciones gigantescas, de más de un millón de personas, que recuerdan a las grandes jornadas revolucionarias de París, en donde todas las banderas se mezclan. Aun cuando es la población obrera y campesina la que ha constituido la base y las reservas inagotables de la resistencia vietnamita, gran parte de la burguesía y de los grandes propietarios, incluido el emperador Bao Dai 2(hoy ciudadano Vinh Thuy) y varios intelectuales también han combatido.
La revolución vietnamita realmente es nacional y popular.
Dio nacimiento a la República Democrática de Vietnam con su gobierno, su asamblea nacional, su ejército y sus finanzas.

3. a - A pesar de estar dominado por la política de «bloque de las clases» del PC indochino, el más fuerte y el mejor organizado de los partidos que han constituido el Vietminh, la política del gobierno republicano vietnamita defiende en principio los intereses de clase de la burguesía y de los terratenientes. La defensa de la propiedad privada (incluida la del imperialismo francés), la defensa de la integridad nacional, un parlamento burgués, finanzas y aduanas también de tipo burgués, con un ejército, una policía y una burocracia destinados a garantizar la propiedad privada se coronan con una política de construcción de una economía independiente - por supuesto, una economía burguesa - que escape a la influencia de la economía imperialista mundial.
En cuanto a las capas de la pequeño burguesía, la república le reservará una gran cantidad de puestos en el parlamento, en la administración, en la policía, en el ejército, el comercio, la agricultura, la democracia, etc.
En lo que concierne a las masas de campesinos pobres, los Ta dien, nada o prácticamente nada. Evidentemente el sistema de granjas será reformado, pero la propiedad privada sigue siendo sagrada e inalienable.
Para la clase obrera, que todavía es débil, solamente se han previsto algunas medidas de legislación laboral.
Sin embargo, como la burguesía vietnamita ha manifestado su impotencia congénita, impotencia que no la dejó liberarse nunca del imperialismo francés de las grandes empresas industriales, de las compañías comerciales y de las grandes plantaciones, de la Banca de Indochina, al igual que, en cierto modo, los intereses de los propietarios de tierras están íntimamente ligados y subordinados a los intereses del imperialismo francés, esta política burguesa de la república vietnamita se ha demostrado impracticable.
La independencia económica y, en consecuencia, política no es más que un sueño vacío. La revolución agraria se hubiera considerado un crimen. Tampoco ninguna de las dos grandes tareas de la revolución agraria se han podido resolver; el sueño de los estrategas stalinistas se ha disipado, en gran parte por su propia culpa.
Peor aún, ellos sabotearon lo uno y lo otro.

3.b - De hecho, confrontados al imperialismo, simplemente han practicado una política que los hace arrastrarse como cobardes pacifistas. Con la novedad de la derrota de los japoneses, al tomar inmediatamente el poder con un golpe de estado audaz en Tonkín, se plantearon como demócratas, dándole mucha importancia a su lucha al lado de los Aliados demócratas contra el militarismo japonés. Pensaban inocentemente que los imperialistas chino-ingleses que los habían recibido con los brazos abiertos iban a darles la independencia prometida por la Carta del Atlántico3. Sus ilusiones rápidamente se disiparon cuando el general Gracey le abrió las puertas de Nam bo, en Cochinchina, a las tropas del orgulloso Leclerc que, durante este intervalo, había sido armado por Gran Bretaña, por tres mil millones de francos, para lograr la reconquista de Vietnam y de Indochina.
Así, el pueblo al que, hasta entonces, los dirigentes stalinistas del Vietminh lo había habituado a balar la consigna «Vivan las fuerzas aliadas», pero que se había despertado parcialmente por los grupos revolucionarios, ya sean los nacionalistas extremistas, o los comunistas internacionalistas, reaccionó instintivamente y tomó las armas espontáneamente, a veces, cañas de bambú afiladas, armas robadas o tomadas a soldados japoneses y se organizó rápidamente en milicias populares y comités revolucionarios del pueblo. Los campesinos empezaron a apoderarse de las tierras y los obreros de las fábricas que pertenecían, sobre todo, a los franceses.
Todas estas iniciativas revolucionarias fueron prohibidas por el comité gubernamental de Nam bo de Tran Van Giau, Nguyen Van Tao y Duong Bach Mai, los tres ministros y dirigentes del PC indochino.
¡Armamento del pueblo! ¡Qué provocación trotskista respecto a los Aliados! Era necesario que las milicias populares devuelvan todas sus armas, incluso los bambúes afilados, al comité gubernamental que las devolvería a los japoneses, ya que estos últimos debían rendir cuenta de ello a los británicos que les habían confiado el mantenimiento del orden y la defensa de la ley ¡Comités revolucionarios! ¡También una provocación trotskista! ¡La tierra a los campesinos! ¡Las fábricas a los obreros! ¡También provocaciones trotskistas!
Así los dirigentes stalinistas se oponían a todas las iniciativas populares que hubieran garantizado la liberación nacional y la revolución agraria.
Sus enemigos son los defensores del pueblo trabajador y del pueblo revolucionario en armas, son los partidarios de la IV Internacional, son los que, al menos durante el primer período de la resistencia, fueron aprisionados, asesinados, ofrecidos como víctimas por los dirigentes stalinistas en aras de los aliados demócratas, tal como los representaba Gracey, por haber defendido a los campesinos pobres. Así, puede comprenderse por qué numerosos militantes de la IV Internacional como también de los Hoa Hao fueron exterminados físicamente y por qué los stalinistas tenían que liquidar a la IV Internacional, porque esto era una condición sine qua non de su mantenimiento en el poder y de su flirteo con el imperialismo.

3.c - A pesar de esta actitud o a causa de ella, fueron echados de la capital por las primeras tropas francesas. Su «amigo» Gracey no levantó ni un dedo para defenderlos, exactamente como nunca les había permitido que le hablaran, incluso en la trastienda. Han abandonado Saigón sin tirar un tiro, dejando al pueblo librado a sí mismo, a la furia del enemigo... pero también a sus militantes revolucionarios.
El pueblo, encontrando cuadros en sus propias filas, rabioso por la huída del gobierno stalinista, organizó en todas partes la resistencia. Encendió la ruta sangrienta de las insurrecciones armadas, una llama que no podrá olvidarse nunca, y que asombrará al mundo.

3.d - Reponiéndose de su espanto, nuestros ministros stalinistas, que estaban formados en la escuela del Kuomintang, trataron de ganar nuevamente la dirección del movimiento de insurrección, no sin perpetrar el asesinato de los auténticos militantes revolucionarios. Pero, como siempre, fueron de capitulación en capitulación.
Primero hubo suspensión de las hostilidades en Nam bo, por los portavoces con el general Gracey que había dejado llegar a los refuerzos franceses. Luego existió el acuerdo del 6 de marzo, que, a cambio del reconocimiento formal de la República de Vietnam, abría las puertas de Tonkín a las tropas de Leclerc y finalmente, el modus vivendi, una trampa sangrienta que, a pesar de las advertencias de la oposición revolucionaria, le permitió al trío Moutet, d´Argenlieu, Leclerc4 llevar a cabo sus planes de reconquista de Tonkín y Anam. Toda la política stalinista había sido una traición a la causa de la revolución democrática burguesa y nunca había dejado de jugar el juego del imperialismo.

4 - La resistencia, efectiva, violenta y candente, continúa actualmente con los métodos más elaborados de la guerrilla. Sin embargo, el enemigo ha ocupado nuevamente casi todos los centros vitales y estratégicos. Esto no obstante, no los ha agotado. La crisis interna permanente en Francia (finanzas, abastecimiento, huelgas interminables, amenaza de guerra civil), la incapacidad financiera del imperialismo francés para enviar y mantener un cuerpo expedicionario de 250.000 o 300.000 hombres necesario para la reconquista total de Vietnam y las revueltas en las otras colonias francesas deberían y podrían haberlo incitado a una negociación con el gobierno de Ho Chi Minh. Pero aquí está la cuestión: este obedece a Moscú, y la reacción francesa clerical republicana, a continuación de su jefe de orquesta yanky, no lo quiere. Porque el territorio vietnamita está reservado para la expansión chino-americana. Además, probablemente servirá de base para la futura «guerra para terminar con las guerras».5
Mientras que una fracción de la burguesía regresó a su antiguo amo, otra, por temor a ser arruinada por una interminable política de «tierra arrasada» (casas y fábricas incendiadas, comercio arruinado, comunicaciones cortadas), temiendo las medidas de «comunismo de guerra» (confiscación de las cosechas, de la propiedad y requisas de todo tipo), esta fracción de Nguyen Hai Than, Nguyen Tuong Tam y Nguyen Van Sam, se inclinó hacia el ex-emperador Bao Dai, para una mediación con los americanos, a cambio de una toma en consideración.
Estos últimos se organizaron sistemáticamente, tomaron posición y retomaron coraje contra la política stalinista del Vietminh con el nombre de Frente Nacional Unido.
Haciéndose eco de una lucha más gigantesca, la que opone a EE.UU. y la URSS, estos dos frentes entraron en conflicto abierto, ahogando en sangre la Cochinchina occidental. Así prosigue el drama vietnamita, sin que se pueda prevenir una salida por el momento.
Sin embargo, lo que sigue siendo cierto es que el pueblo trabajador y los campesinos de Vietnam que no han combatido para permanecer en la órbita del imperialismo francés, ni para continuar siendo explotados y pillados por él o para servir a los intereses chino-americanos, han mostrado que no estaban satisfechos con el negocio de Ho Chi Minh, ni con el de Than Tam Sam (Nguyen Hai Than, Nguyen Tuong Tam y Nguyen Van Sam).
Ya se ha dicho que la organización Viet Hong en Tonkín sería el ala revolucionaria de la resistencia. Grupos por la resistencia hasta el final nacieron prácticamente en todos lados.
De todos modos, aún se puede negociar. Las combinaciones gubernamentales pueden parar los combates momentáneamente, aunque esto sea poco probable.
Pero en tanto que no se haga nada para satisfacer las profundas aspiraciones del pueblo, la lucha armada continuará.

5 - ¿Cuál es la política seguida hasta este momento por las organizaciones políticas y sindicales de la metrópoli en lo que concierne a la revolución vietnamita?
El partido stalinista, que deseaba ver la bandera tricolor de Francia flotando sobre sus territorios de ultramar, ha traicionado la política leninista del derecho de los pueblos a su autodeterminación, incluida la separación con respecto a la metrópoli. En esto se ha mostrado auxiliar por su colaboración con los gobiernos Bidault-Moutet y Ramadier-Moutet6. Su abstención en el voto de los créditos militares para Indochina no excusa la traición de su ministro de Guerra. El apoyo que le ha dado al gobierno Ho Chi Minh no ha sido más que simbólico. ¿La prolongación de la guerra en Vietnam no va a agravar la crisis que amenaza a las finanzas francesas (se degluten por la expedición a Vietnam más de 100 millones por día) arrastrando finalmente al imperialismo a otro Siria-Líbano por lo menos? Su política tiene como objetivo un Vietnam aprisionado en la Unión Francesa por la gloria de una «Francia fuerte y feliz», la Francia de Leclerc, de la Banca de Indochina, de los plantadores de caucho, de las empresas de agua, de electricidad, etc.
La grandeza imperial francesa en peligro no podía encontrar mejores defensores. Además, la política stalinista de colaboración de clases y de millerandismo7 ¿no es una traición permanente al proletariado socialista y al pueblo oprimido?
El Partido Socialista, que se ha vuelto el partido gubernamental dirigente, diez años después del Frente Popular, de nuevo ha revelado su naturaleza, profundamente social imperialista. Incluso los escribas más experimentados del Populaire no han podido negar que Bidault, Leclerc, d´Argenlieu, Moutet y su propio Ramadier constituían perfectamente el mismo equipo homogéneo. La verdad es que el partido socialista, tan característico de la IV República, es el parlamentarismo y que sólo está allí para hacer tragar a los vietnamitas la píldora aceptable para los trabajadores de Francia. La historia nos lo dirá un día mostrando los cheques que los Moutet, Ramadier y consortes recibieron de Ganny, de los plantadores y otros bandidos durante sus estadías en Saigón. Es necesario que sus responsabilidades sean claras. Entre ellos y nosotros, la guerra.
La tendencia Rous-Pivert, la izquierda del PS, ha protestado, es verdad, contra el oportunismo de sus camaradas ministros. Pero se trataba solamente de poderlos reemplazar a fin de realizar una mejor política de comprensión de los intereses imperialistas. ¿Dechézelles no se unió a los stalinistas cuando recomendó la inclusión de Vietnam en la Unión Francesa imperialista para un acuerdo con el gobierno de Ho Chi Minh, se podría agregar? ¿Qué otra cosa podría ser la Unión Francesa bajo la IV República, para nosotros mismos y para la clase obrera, en ausencia de una revolución socialista, sino una unión de explotadores y de explotados dominado naturalmente por el imperialismo?
En cuanto a la CGT, su dirección, bajo las órdenes del PS y del PC, también falló en su papel de apoyo revolucionario a los pueblos coloniales en lucha por su liberación. Además, ¿qué puede esperarse de los bonzos, Jouhaux, Racamond, Frachon?
Frente a la revolución vietnamita, todas las grandes organizaciones obreras de Francia, o bien aullaron con los lobos, o bien se hicieron sus cómplices.
Unicamente el Partido Comunista Internacionalista adoptó una actitud correcta de apoyo revolucionario incondicional. Pero, en su órgano al menos, no parece haber dibujado perspectivas para el futuro.

6 - En lo que concierne a nosotros, comunistas internacionalistas, nos reivindicamos de las mejores tradiciones del bolchevismo sobre la cuestión nacional: haciendo nuestros para siempre los principios de la revolución permanente, pensamos que la resolución de las tareas nacionales democráticas en Vietnam -que están más presentes que nunca- no pueden ser realizadas más que por la resolución de las tareas socialistas revolucionarias. En otros términos, si por ejemplo, permanecemos en los límites del Imperio francés, la verdadera liberación nacional de Vietnam, como la revolución agraria, no pueden ser realizadas más que por el impulso de la revolución proletaria socialista en Francia (o en otro país avanzado) que arrastrará en su ola de liberación socialista a todos los pueblos oprimidos, a fin de transformar su revolución nacional democrática en una revolución socialista con el objetivo de construir una Unión de las Repúblicas Soviéticas Socialistas Francesas.
Le oponemos entonces a la consigna imperialista de la Unión francesa, la de Unión de las Repúblicas Socialistas Francesas.
Si la revolución vietnamita se estanca por el momento, es porque no hay ningún levantamiento socialista revolucionario en los países avanzados.
A aquellos que creen que la liberación nacional de Vietnam puede obtenerse por negociaciones con el imperialismo francés, con o sin mediación de otro imperialismo, les decimos: no obtendremos esta liberación más que por una lucha concertada de la población obrera y campesina vietnamita con el proletariado revolucionario de los países metropolitanos, mano a mano con los pueblos oprimidos.
En este camino, dado que el imperialismo francés no puede salir de la crisis actual más que después de haber aplastado a los pueblos oprimidos de Africa y de Asia y por la instalación de una dictadura militar o fascista, confrontados al trágico dilema de revolución socialista o reacción militar-fascista, nuestro deber no es el de detener la resistencia vietnamita para alguna independencia en provecho de la burguesía nacional y del imperialismo, sino el de prolongarla, el de agravar la crisis general en Francia, el de ayudar las revueltas en Madagascar y Marruecos, y, mientras esperamos el levantamiento revolucionario en Francia, prepararse para la transformación de la revolución actual en revolución socialista. Por fuera de este camino, no existe ninguna solución.

1 Traducción inédita del francés al español tomada de Cahiers Leon Trotsky N° 46, julio de 1991, Institut LT, Francia. El siguiente texto fue adoptado el 8 de julio de 1947 en la forma de «tesis» por el Comité Central Provisorio de la Liga Comunista Internacional. Por lo tanto, constituye una síntesis de la posición oficial de la LCI.
2 Emperador de Vietnam, títere de los franceses. Abdicó y se convirtió en Consejero Supremo de la República Democrática de Vietnam.
3 Declaración conjunta publicada el 14 de agosto de 1941, durante la segunda guerra mundial por W. Churchill y F. Roosevelt. Entre las afirmaciones contenidas en este manifiesto de propaganda, firmado cuando EE.UU. no había entrado todavía en la guerra, se encontraba la de que ni EE.UU. ni Gran Bretaña buscaban expandir sus territorios, y que los dos países abogaban por la restauración del autogobierno a los pueblos que habían sido privados de él por la fuerza. Esta declaración fue incorporada mediante una referencia en la Carta de las Naciones Unidas (1942).
4 Moutet fue el ministro francés que participaba de las negociaciones con el Vietminh, el almirante d’Argenlieu fue designado Alto Comisario de Francia en Indochina.
5 Argumento con el que las potencias imperialistas justificaron las dos guerras mundiales.
6 Georges Bidault, conservador, fue varias presidente del Consejo de Ministros. Era un feroz oponente de la política descolonizadora. Paul Ramadier, socialista, fue jefe del gobierno en 1947.
7 Millerand fue un socialista que ingresó como ministro al gobierno burgués en 1899, lo que precipitó una dura polémica en la Segunda Internacional. Continuó evolucionando hacia la derecha, llegando a ser finalmente uno de los principales dirigentes de la reacción francesa.



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