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Introducción al dossier de Cuadernos del CEIP Nº2

León Trotsky: Jefe militar de la Revolución Rusa

Por Andrea Robles y Andrea Polaco

“Muéstreme usted otro hombre capaz de organizar en el término de un año un ejército que es casi un modelo y de ganarse el respeto de los especialistas militares. Nosotros tenemos ese hombre. Lo tenemos todo. Y haremos maravillas” (Lenin)1

“Si se iniciase una empresa militar contra los bolcheviques ésta terminaría por bolchevizar Inglaterra y por crear un soviet en Londres” (Lloyd George)2

 

En el mes del 61 aniversario del asesinato de León Trotsky, presentamos este dossier dedicado a destacar su rol como jefe militar de la revolución. Los artículos que publicamos son: "La creación del Ejército Rojo de obreros y campesinos" (10 de julio de 1918), "En los frentes" (Primavera, 1919) "¿Científicamente o de cualquier modo?" (10 de enero de 1919) y los tres primeros capítulos del folleto "Doctrina militar o doctrinarismo pseudo-militar" (22 de noviembre-5 de diciembre de 1921). Intentamos reflejar con estos artículos los desafíos, dificultades y algunas de las discusiones más importantes que cruzaron la formación del Ejército Rojo. Asimismo, constituyen un anticipo de la publicación que nuestro Centro realizará: las obras militares escogidas del libro "How the Revolution Armed" ("Cómo se armó la revolución"), que fueron escasamente difundidas en español y, actualmente, se encuentran agotadas. También publicamos un artículo escrito por Radek3 en 1923, dedicado a rendir homenaje a Trotsky como organizador del Ejército Rojo.
Trotsky fue el estratega militar de la revolución rusa. En octubre de 1917, fue el presidente del Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado que organizó la insurrección que llevó al poder a obreros y campesinos. Esta gran experiencia, junto a los conocimientos adquiridos por su participación en la Primera Guerra mundial como corresponsal de guerra en los Balcanes, se condensaron después en la creación del Ejército Rojo para lo cual planteó importantes aportes en el terreno militar frente a la realidad adversa que cruzó la defensa de la primera revolución socialista triunfante del mundo. Bajo su dirección, el Ejército Rojo, derrotó el ataque de los ejércitos del conjunto de los países imperialistas y consiguió la victoria definitiva en la guerra civil.
Mientras que los bolcheviques se enfrentaban duramente al ataque de los mencheviques y los socialdemócratas contra la revolución obrera rusa, en el plano interno y durante los primeros años posteriores a la toma del poder, la lucha política se realizó fundamentalmente contra las posiciones ultraizquierdistas de anarquistas y populistas y de algunos sectores del Partido Bolchevique.
En esta nota de presentación sólo podemos sintetizar algunas de estas polémicas que cruzaron la formación del Ejército Rojo, intentando mostrar el contexto histórico, a la vez que el rol fundamental de Trotsky en estos años.

La insurrección de octubre

A inicios de octubre, ya se había constituido el Comité Militar Revolucionario del soviet de Petrogrado, en ocasión de que las tropas se rebelaran contra las órdenes impartidas por el gobierno provisional de ir al frente4 . El conjunto de la situación revolucionaria daba nuevos bríos a la ya existente Guardia Roja5 que pasó a ser el brazo armado del soviet y a albergar a nuevos combatientes entusiasmados por la revolución en curso. Los soldados de la Guardia Roja comenzaron a conseguir, debido al apoyo de los obreros de las fábricas de armamento, los fusiles y bayonetas necesarios para preparar la defensa revolucionaria. Al mismo tiempo, los obreros se armaban, apoyados por el soviet, para proteger las fábricas y empresas del sabotaje de los propietarios y los administradores. Mientras las antiguas tropas del zar se disgregaban definitivamente, en las fábricas se sentaban las bases del futuro Ejército Rojo. Como explica Trotsky en uno de los artículos publicado en este dossier, el colapso del viejo ejército fue parte integrante del proceso mismo de la revolución. "Y si el viejo ejército se desintegró, eso sucedió no a causa de alguna consigna perniciosa, sino a causa de lo que la revolución misma provocó, es decir, la furia de parte de las masas obreras y campesinas contra las clases propietarias que previamente habían tenido el mando. El viejo ejército no hizo más que compartir el destino de la vieja Rusia en general. Si la revuelta de los campesinos contra los terratenientes, de los obreros contra los capitalistas, de todo el pueblo contra el viejo reinado de la burocracia y contra el zar mismo significó el estallido de la vieja Rusia, entonces el estallido del ejército estuvo predeterminado precisamente por esto. Fue inherente a la mecánica interna de la revolución, a la dinámica de sus fuerzas de clase"6.

La combinación entre revolución e insurrección, así como entre conspiración e insurrección, fue entendida profundamente por Trotsky. La insurrección espontánea, de fuerzas "elementales", podía desestabilizar al régimen pero no podría poner en el poder a la clase obrera y al campesinado. Fue necesario el Partido Bolchevique para preparar la conquista del poder. Al mismo tiempo, desde el punto de vista militar, la conspiración no podía sustituir a la insurrección masiva. Era necesaria la insurrección armada para que la revolución cumpla sus fines y era necesaria la conspiración para que la insurrección salga victoriosa. Pero no al revés7.

Para Trotsky, la preparación de la insurrección tenía dos aspectos fundamentales: por un lado, el "puente político" que la hiciera indispensable a los ojos de obreros y soldados de Petrogrado; por otro lado, la organización y el armamento. El Soviet de Petrogrado preparó la insurrección mediante una táctica defensiva que estaba basada en las circunstancias8 pero que, en cierta medida, fue creada por Trotsky: los obreros y soldados iban a defender armados la celebración del Segundo Congreso de los Soviets que debía realizarse el día 20 de octubre. Trotsky plantea que de esa manera la insurrección fue "legalizada" por la dualidad de poderes ya existente desde febrero. El Congreso fue postergado para el 25 de octubre, día de la toma del poder.
La eficacia y rapidez con que se llevó a cabo la toma del poder en Petrogrado, la capital revolucionaria, se debieron en gran parte a la creatividad y genio políticos de León Trotsky. Siguiendo los lineamientos de Lenin quien (desde su escondite en la barriada de Viborg) luchaba desde la dirección del Partido Bolchevique contra toda dilación para la insurrección, Petrogrado ya estaba preparándose activamente para ella. Si al decir de Lenin, la relación de fuerzas que permite al proletariado conquistar el poder se da cuando "en un momento decisivo, sobre un punto decisivo, se tiene una aplastante superioridad de fuerzas" (es decir, en última instancia, la victoria de la insurrección se define por la superioridad militar frente al enemigo), Trotsky desde su posición de presidente del Comité Militar Revolucionario consiguió en el término de unas horas apoderarse de los centros principales de poder de la burguesía (el Palacio de Táurida, las oficinas de correos y las estaciones del ferrocarril, el Banco Nacional, las centrales telefónicas, las plantas de energía eléctrica, entre otros).

En esos meses, el Partido Bolchevique se fusionó con los elementos más avanzados de la clase obrera rusa hasta tal punto que era imposible distinguir si era el partido el que los había integrado o si éstos se habían apoderado del partido. Esta fusión es la que le permitió cargar con las responsabilidades esenciales frente a la toma del poder y las del nuevo régimen.

La situación en Rusia después de la toma del poder

En Octubre de 1917, la defensa del poder soviético estaba sólo en manos de las Guardias Rojas, unos miles de hombres en Petrogrado y Moscú bien armados y adiestrados. Agobiadas por años de guerra, las masas ansiaban la paz. Del viejo ejército no quedó más que el odio de las masas a todo lo referido a la guerra. Frente a los nuevos peligros que acechaban, el gobierno soviético estaba sin defensa.
La definición en torno a la postura a tomar frente a la Primera Guerra mundial en curso fue uno de los problemas inmediatos que tuvo que enfrentar el gobierno soviético. "El gobierno considera que continuar esta guerra por el reparto entre las naciones fuertes y ricas de los pueblos débiles conquistados por ellas, es el mayor crimen contra la humanidad y proclama solemnemente su resolución de firmar inmediatamente cláusulas de paz que pongan fin a esta guerra en las condiciones indicadas igualmente justas para todas las nacionalidades sin excepción"9.
Si bien la lucha por la paz era uno de los puntos del programa del Partido Bolchevique10, el llamado de Lenin, cuando el gobierno estaba en manos de los obreros y campesinos, generó una fuerte oposición por parte de los eseristas de izquierda11 y algunos dirigentes del partido bolchevique (los autodenominados "comunistas de izquierda"). Obstinados en principios abstractos, ya que estos últimos consideraban el llamado a la paz una capitulación frente al enemigo imperialista, no podían ver una cuestión elemental: la relación de fuerzas que en ese preciso momento jugaba en contra del gobierno revolucionario. "... Nuestros comunistas de izquierda -a quienes también gusta denominarse comunistas 'proletarios', pues tienen muy poco de proletario y mucho de pequeñoburgués- no saben pensar en la correlación de fuerzas, no saben tomar en consideración la correlación de fuerzas. En eso reside la médula del marxismo y de la táctica marxistas (...)"12.
Para Lenin y Trotsky, Rusia era la avanzada de la revolución internacional y no un fin último. Sin embargo, en la medida que la revolución en Occidente no viniera en auxilio de la Rusia soviética, lo que estaba en juego, en ese preciso momento, era la defensa de lo conquistado. Mientras que la primera no se diera, no había tarea más revolucionaria que defender la Rusia soviética por todos los medios posibles, incluída, en primer lugar, la política de la paz, expresada concretamente en la firma de Brest"13. Era preciso ganar un respiro para poder convencer a las masas que había que defender la revolución con las armas en las manos, aún cuando esto significara la entrega de territorios al enemigo.
Trotsky encabezó la delegación rusa a Brest-Litovsk para las negociaciones con Alemania que comenzaron en diciembre de 1917. Opinaba, al igual que Lenin, que había que dilatarlas lo más posible para dar tiempo a la revolución alemana, pero llegado el momento había que firmar la paz ya que de lo contrario Rusia sucumbiría ante el ejército alemán debido a su enorme superioridad militar.

A comienzos de 1918 hubo grandiosas huelgas de obreros en Berlín y otras ciudades de Alemania. Los obreros exigían la conclusión más rápida de la paz sin anexiones ni contribuciones, la mejora del abastecimiento de víveres y la puesta en libertad de los presos políticos. En una serie de ciudades se eligieron Soviets obreros. El gobierno del Káiser aplastó a mano armada las acciones de los obreros e inició una ofensiva feroz sobre el estado soviético. Sin dejar de llamar a los obreros de Occidente a levantarse contra sus propias burguesías y denunciando las terribles condiciones impuestas por Alemania, el gobierno soviético tuvo que firmar el tratado de paz de Brest-Litovsk. Es decir, en un primer momento el nuevo poder de obreros y campesinos se vió obligado a retroceder y aceptar las pesadas cargas que le impuso el gobierno alemán14.
Durante los cuatro meses posteriores a la paz de Brest, los ataques contrarrevolucionarios no cesaron. Los japoneses atacaron Siberia, los alemanes reprimieron la revolución finlandesa y obligaron a la flota rusa a retirarse del Golfo de Finlandia. Ocuparon toda Ucrania, Crimea y las costas del Mar Negro. Los ingleses y los franceses desembarcaron en Murmansk. La legión checa se alzó contra los soviets. Los rusos "blancos" reanudaron la lucha a muerte. El poder soviético debía establecer sin dilación alguna un órgano de defensa. El 13 de marzo de 1918 se encomendó a Trotsky, bajo la iniciativa de Lenin, la tarea de crear un ejército revolucionario.

El Ejército Rojo

Aún estaba la sangre fresca en las trincheras de los obreros y campesinos sometidos al mando del zar, cuando había que volver al frente a defender la revolución. En el preciso momento que el viejo ejército se dispersaba y no quedaban indicios de él, había que organizar uno nuevo. Era necesario contar con provisiones y pertrechos para abastecer el frente pero recién tomado el poder del estado se desconocía incluso qué tenían a disposición. Tanto los enemigos como los amigos veían con gran escepticismo la posibilidad de crear un ejército debido a las condiciones económicas en las que se encontraba Rusia, el descalabro del aparato productivo y el odio de las masas, hastiadas de años de guerra, hacia todo lo referido al ejército y a las cuestiones militares. Sin embargo, Trotsky, en su cargo de Comisario de Guerra y Presidente del Consejo Superior, pudo organizar un ejército de millones de hombres, centralizado y profesional e incomensurablemente superior al ejercito zarista.

¿Cuáles fueron las concepciones esenciales para lograrlo?

En primer lugar, Trotsky, siguiendo a Clausewitz15, consideraba la guerra y el enfrentamiento en el terreno militar como continuación de la política pero por otros medios, precisamente, con las armas. La guerra civil, por lo tanto, era una guerra de clase contra clase. Contra todos aquellos que consideraban que el ejército debía permanecer ajeno a la política, Trotsky concebía el ejército profundamente ligado a los destinos de la lucha del poder soviético, es decir, subordinado a una estrategia política. El Ejército Rojo debía ser el instrumento militar de la lucha por la defensa de la Rusia soviética y al servicio de la revolución internacional16.
Durante los años que duró la guerra civil, los bolcheviques siguieron paso a paso la situación internacional. Cada fase de la lucha de clases afectaba directamente el desarrollo de la guerra civil. La revolución alemana les permitió recuperar los territorios perdidos bajo la paz de Brest-Litovsk. Sin embargo, poco después, al triunfar la Entente se inició la «cruzada de 14 naciones». El estado de ánimo de las antiguas clases dominantes rusas cambió inmediatamente y las filas de las Guardias Blancas, pertrechadas por armas extranjeras, empezaron a crecer y a crecer.
Los bolcheviques eran concientes de que las clases gobernantes europeas no se iban a resignar a aceptar la revolución rusa. Esta iba a enfrentarse al régimen capitalista europeo que estaba a punto de derrumbarse debido a los golpes de la clase obrera. Además de la revolución de noviembre en Alemania, en Austria y Polonia los consejos de diputados y obreros existían paralelamente a los gobiernos socialdemócratas. Aún cuando la revolución europea no pudo triunfar, le prestó un gran servicio a la Rusia soviética. «El militarismo austro-alemán no pudo llevar a fondo su ofensiva contra la Rusia de los Soviets porque sentía sobre su nuca el aliento abrasador de la revolución. Las revoluciones de Alemania y de Austria-Hungría anularon al cabo de nueve meses el tratado de Brest-Litovsk. Las sublevaciones de la flota del Mar Negro, en abril de 1919, hicieron que el gobierno de la Tercera República renunciara a extender las operaciones en el sur del país soviético. Bajo la presión directa de los obreros británicos, el gobierno inglés evacuó el norte en septiembre de 1919... Aunque la revolución no haya vencido en ninguna parte, fuera de Rusia, las esperanzas fundadas sobre ella no fueron vanas»17.
Según Trotsky, era la profunda transformación social rusa la que explicaba el enorme poderío militar que alcanzó el Ejército Rojo18 y su triunfo no hubiese sido posible sin contar con el apoyo del proletariado mundial, particularmente el europeo y el movimiento revolucionario de las colonias.

En segundo lugar, la dictadura del proletariado significaba ante todo la alianza revolucionaria con el campesinado. Soldar dicha alianza en la creación del ejército constituía el meollo del problema. Trotsky pudo organizar un poderoso ejército cuyo contingente principal lo formaban los campesinos porque durante los casi tres años que duró la guerra civil pudo resolver las cuestiones políticas y militares principales, la instrucción a los soldados y el abastecimiento de los frentes. El "famoso" tren blindado que conducía a Trotsky y su delegación de comandantes y soldados comunistas, y que recorrió 105 mil kilómetros (un equivalente a dos vueltas y media al mundo), constituyó una verdadera "arista" que unía al poder soviético con el conjunto de la nación, convenciendo a millones y millones de campesinos para el Ejército Rojo y la Rusia soviética, levantando la moral a los exhaustos, entusiasmando a los más escépticos.
Para crear un ejército de las clases explotadas era esencial ganarse a la mayoría campesina y, para ello, era necesario levantar un cimiento ideológico-moral nuevo a lo cual Trotsky le dedicó suma importancia. Esto no podía hacerse bajo ningún punto de vista sin contar, desde sus inicios, con el heroísmo y la moral revolucionaria de la vanguardia proletaria. "...Era necesario que todo soldado supiera por lo que estaba combatiendo (...) convocamos a los mejores obreros, a los más avanzados, de Petrogrado y Moscú para pelear en nuestros frentes en la época de nuestros mayores desastres, en el verano de 1918, y de manera gráfica, forzamos a la masa de obreros y campesinos a comprender que lo que estaba en juego era una cuestión de vida o muerte para nuestro país. (...) fueron aquellas unidades que habían sido agrupadas en el frente, directamente bajo fuego; después de vacilaciones y retiradas, algunas presas de pánico, ellas rápidamente adquirieron, bajo la dirección política de los proletarios avanzados y sacrificados, el temple interior necesario19.
Asimismo, como parte de la política de conformar un ejército "rojo", es decir, subordinado a los soviets, Trotsky introdujo en la estructura del ejército la figura de los comisarios políticos; esta institución, como muchas otras tenían un precedente en la Revolución Francesa. El puesto de Comisario Militar era el órgano político directo del poder soviético en el ejército. Trotsky los situó en todos los niveles del escalafón militar, desde el comandante en jefe hasta los jefes de compañía junto a los técnicos militares. Los comisarios debían ser "revolucionarios irreprochables, capaces de continuar siendo la encarnación del deber revolucionario aún en las condiciones más difíciles"20. Su misión era la de vigilar a los especialistas militares del viejo ejército y controlar que las unidades del ejército no se separaran del conjunto del régimen soviético y se levantaran en armas contra los obreros y campesinos.

En síntesis, Trotsky afirmaba que el Ejército Rojo debía ser un ejército de las clases explotadas, o sea, un ejército de obreros y campesinos pobres sin kulaks ni burgueses y cohesionado con una moral revolucionaria. El carácter del Ejército Rojo creado por Trotsky estaba dado, entonces, por la actividad revolucionaria de las masas y la supervisión de los heroicos cuadros obreros, que bajo la dirección del Partido Bolchevique agruparon en torno suyo a los campesinos y los condujeron al combate. "La liberación completa del pueblo trabajador por sus propias fuerzas armadas es la idea altamente moral que sirve de cimiento a nuestro ejército. Todo intento de crear un ejército sobre bases diferentes revela su podredumbre interna"21.

En tercer lugar, Trotsky consideraba de suma importancia la instrucción y la especialización militar. Durante la guerra civil, tuvo que luchar contra los viejos generales que se negaban a aprender las lecciones de la guerra civil y que tendían a minimizarla comparada con las grandes guerras. También tuvo que educar a los jóvenes oficiales revolucionarios y combatir su tendencia a echar a un lado la instrucción y la técnica militar anterior. En la Academia Militar, según Deustcher, Trotsky insistía en la educación de los oficiales rojos, el desarrollo de su capacidad para la valoración de la cooperación y la interacción mutua de todos los tipos de armas modernas, así como en la educación revolucionaria para la adquisición de una orientación social y política correcta. Instaba a los oficiales a salir de su caparazón nacional y a "participar en la experiencia mundial de la humanidad".
Pero los intentos de definir la "esencia" de la técnica de la guerra en general, eran según Trotsky simples escarceos doctrinarios metafísicos. "Si revisamos el inventario de las 'verdades eternas' de la ciencia militar, no obtenemos más que unos cuantos axiomas lógicos y postulados euclideanos. Defender los flancos, asegurar las líneas de comunicaciones y de retirada, atacar el punto menos defendido del enemigo, etc. Tales principios... bien podrían aplicarse a cuestiones muy desligadas del arte de la guerra. El burro que roba la avena por el agujero de un costal roto ('el punto menos defendido por el enemigo') y en actitud vigilante vuelve su grupa en dirección contraria a aquélla por donde amenaza el peligro, ciertamente se comporta de acuerdo con los principios eternos de la ciencia militar"22.
Ninguna «doctrina militar nacional» ofrecía ni podía ofrecer ninguna verdad última acerca de la guerra. Cada escuela de pensamiento, reflejaba tan sólo las condiciones temporales de la existencia nacional identificadas ante todo, con el carácter de su clase dominante.
Trotsky no consideraba a la guerra misma como una ciencia, sino como un arte práctico. «Así como algunas plantas rinden frutos si no se elevan demasiado alto», citó Trotsky con aprobación a Clausewitz, «así también en las artes prácticas no se deben elevar demasiado las flores y el follaje de la teoría; más bien deben mantenerse cerca del suelo de las experiencia». La guerra imperialista y la época de aguda inestabilidad que dio a lugar dejó atrás las viejas doctinas militares nacionales y planteó la necesidad de adecuarse a la realidad cambiante característica de la fase decadente del capitalismo.«El modo de pensar marxista es adverso al doctrinarismo militar de cualquier género. 'Sólo el traidor renuncia al ataque; sólo el ingenuo reduce toda la estrategia al ataque'"23.
La cuestión de los especialistas militares
El odio contra el ejército zarista y la desconfianza que suscitaba incorporar a sus especialistas militares en el Ejército Rojo, como proponía Trotsky, generó una fuerte oposición en el Partido Bolchevique.
El arte militar, así como el arte de cualquier producción compleja, debe ser aprendido. Había que reconocer en la Rusia de los años de la guerra civil que era imposible organizar el Ejército Rojo sin acudir a los especialistas militares, como era imposible conducir los ferrocarriles sin el maquinista entendido en su oficio. Pero hubo una gran oposición al uso del conocimiento y la experiencia de estas personas, antiguos oficiales, antiguos suboficiales, dirigentes de instrucción militar, etc. Muchos comunistas se preguntaban legítimamente: ¿no nos traicionarán? El mismo Lenin, en una oportunidad, le preguntó a Trotsky si no sería conveniente prescindir de los antiguos oficiales, recibiendo por parte de éste una rotunda negativa.
"'-Me preguntaba usted si no convendría que separásemos a todos los antiguos oficiales. ¿Sabe Ud. cuántos sirven en el presente en nuestro ejército?
-No, no lo sé.
-¿Cuántos, aproximadamente, calcula Ud.?
-No tengo idea.
-Pues no bajarán de 30.000. Por cada traidor habrá cien personas seguras y por cada tránsfuga dos o tres caídos en el campo de batalla. ¿Por quién quiere Ud. que los sustituyamos?'
Poco después Lenin hizo una defensa calurosa de la política militar aconsejada por Trotsky"24.

Sin embargo, la cuestión de los especialistas militares albergaba una discusión muy profunda. La toma del poder no garantizaba la victoria de la revolución socialista en sí misma. Trotsky se oponía a la complacencia de los dirigentes que veían terminada su tarea. Atacó duramente una posición que ya empezaba a expresar el comportamiento autosuficiente y complaciente hacia las virtudes de la revolución de un sector del Partido Bolchevique y de los comandantes militares rojos.
Que el ejército estuviera dirigido por la clase obrera no lo hacía superior militarmente al Ejército Blanco, para dar un ejemplo. Había que superar el atraso y la inexperiencia de las masas y aprovechar todos los recursos que la burguesía había construido y utilizado contra el proletariado para volverlos en su contra y derrotarla. "El proletariado no llevó a cabo la revolución para hacer posible que miles o incluso decenas de miles de obreros avanzados se acomodaran en puestos en Soviets o Comisariados. Nuestra revolución se justificará enteramente a sí misma sólo cuando todo trabajador, hombre y mujer, sienta que su vida se ha hecho mucho más fácil, más libre, más limpia y más digna. Esto aún no se ha conseguido. Hay por delante un duro camino todavía que nos separa de ésta, nuestra meta esencial y única"25.
¿Guerra de guerrillas o ejército centralizado?
¿Cómo había que defender militarmente a Rusia?26 La discusión entre guerra de guerrillas o ejército centralizado fue una de las más grandes que atravesó la cuestión militar en la guerra civil.
Esta discusión tenía una gran importancia debido a las propias tradiciones de lucha del movimiento de masas y particularmente del campesinado ruso que, brutalmente oprimido, protagonizó enormes revueltas contra las dictaduras zaristas. Trotsky se refería a la guerrilla como la forma militar episódica que en los períodos revolucionarios, de manera espontánea, aislada, asumió el combate de los campesinos y obreros en su defensa o en los enfrentamientos inevitables con las fuerzas de choque de la dictadura zarista. La guerra de guerrillas expresaba, por su misma acción, la propia debilidad de una clase o nación oprimida en el terreno militar y que se enfrentaba a una clase en cuyas manos se encontraba el poder centralizado del Estado27. Como ya vimos, la revolución pudo triunfar por medio de la insurrección de masas dirigida por los bolcheviques. La clave de la insurrección victoriosa estuvo en los soviets de obreros, campesinos y soldados.
Después de la toma del poder y antes de la formación del Ejército Rojo las guerrillas combatieron en muchos casos codo a codo con los Guardias Rojos contra la burguesía, mostrando un gran heroismo. Pero la emancipación campesina, tenía su primer reflejo en querer llevar adelante la defensa de sus tierras con sus métodos tradicionales: existieron en un alto grado las tendencias locales que se negaban a unir su lucha bajo un mando centralizado e incluso algunos destacamentos guerrilleristas, por defender su "independencia" se enfrentaron al poder soviético. Sin embargo, muchos de esos destacamentos se integraron al Ejército Rojo en formación e incluso brindaron brillantes comandantes.
Básicamente quienes se inclinaban por la guerra de guerrillas eran los populistas en sus dos variantes: eseristas de izquierda y anarquistas. "(..) han escuchado una declaración realizada aquí de que no tenemos necesidad en absoluto de un ejército construido sobre principios científicos, sino que necesitamos escuadrones guerrilleros. Pero esto es como si nos dijeran: 'El gobierno de los obreros y los campesinos no necesita ferrocarriles; usaremos transporte con tracción animal. Despojémonos de los arados a vapor, donde existen, y volvamos al arado de madera de Andreyevna. En general, volvamos al régimen de los siglos dieciséis y diecisiete'. Ya que volver atrás a las unidades guerrilleras significa un salto atrás de siglo enteros.28"
Para Trotsky era inconcebible que el proletariado ruso no se valiera del Estado recién conquistado para poner en pie un ejército fuerte, centralizado, disciplinado y profesional. Hacia esa dirección iban todas sus proclamas, órdenes y comunicados. No era posible llegar a la victoria mediante la guerra de guerrillas, es decir, con métodos amateurs y por medio de destacamentos aislados de 3 o 4 mil hombres, frente a un ejército organizado por los estados mayores imperialistas.

En cuanto maniobra militar y posibilidad de debilitar al enemigo Trotsky era defensor de la utilización de la táctica de ataques guerrilleros en tal o cual momento o localidad, ya que podían ser completamente eficaces por su facilidad de maniobra, siempre y cuando operaran destacamentos cuidadosamente organizados y estrechamente subordinados (dentro de su gran autonomía) a un estado mayor operacional. Pero consideraba erróneo y fatal para Rusia no contar con un ejército aún cuando en ocasiones utilizara la táctica de guerrilla para debilitar al enemigo. Trotsky se enfrentó también a aquellos que como Tujachevsky29 absolutizaban la ofensiva militar como única táctica posible para vencer en una guerra.
La estrategia de la guerra civil estaba determinada por el hecho de que el Ejército Rojo combatía en un frente con una circunferencia de más de 8.000 km. Era imposible, incluso para el más poderoso ejército, mantener estos frentes simultáneamente. Justamente por eso se necesitaba mucho más combatir todo reduccionismo en el terreno militar y combinar, como lo hizo Trotsky magistralmente, las maniobras militares ofensivas y defensivas, la guerra de posición, de maniobras y los ataques guerrilleros.

Trotsky y la cuestión militar

Durante décadas negado, el rol de Trotsky como dirigente del Ejercito Rojo recién hoy empieza a ser reconocido en la prensa rusa. Un reciente artículo de Iouri Kirchine, historiador militar ruso, señala que Trotsky planteó un gran número de los principios fundamentales que estructuraron al ejército. "Hizo un ejército regular, le instituyó el papel dirigente al partido comunista, la responsabilidad personal del jefe, la naturaleza de clase del reclutamiento, el recurso a especialistas militares y a comisarios políticos, una disciplina militar que apelaba a la conciencia, una ligazón estrecha con el pueblo, el mantenimiento de una aptitud permanente en el combate, la utilización de la ciencia militar, la articulación racional de las diferentes armas así como entre el frente y la retaguardia"30.
El verdadero criterio del arte militar para Trotsky era la obtención del máximo resultado con un gasto mínimo de fuerzas. De ahí su oposición al espontaneísmo, el amateurismo y, por el contrario, su lucha por la formación de un ejército profesional sobre la base de la planificación de los recursos y educado en lo más avanzado de la ciencia militar. Trotsky destacó el factor moral en las filas del ejército conforme a la defensa de la conquista de Octubre y la lucha por la revolución mundial. Esto se evidenció, tanto en los inicios, donde el heroísmo de los obreros más concientes constituyó el germen de la creación de un ejército revolucionario de masas, como en la alta moral del ejército que impactó en las filas del ejército enemigo provocándole desmoralización. Esta última cuestión, mancomunada a la propia conquista del poder trajo aparejada la oposición a la intervención contra el pueblo ruso por parte del proletariado europeo y, particularmente, desembocó en la revolución alemana y provocó la división de los propios gobiernos imperialistas. Estos finalmente decidieron no intervenir directamente por miedo a que la revolución se propagase en sus países como bien lo expresó el primer ministro británico Lloyd George y queda reflejado en la cita que encabeza esta nota.

La admiración que generó el Ejército Rojo fundado y dirigido por León Trotsky y su triunfo en la guerra civil, tanto entre los amigos como entre los enemigos de la revolución, da cuenta de las valiosas lecciones que pueden aprenderse de él. En este dossier no hacemos más que mostrar una ínfima parte de ellas. El desconocimiento de la obra de Trotsky como estratega militar se debe, no sólo a que él no pudo escribir la historia de la guerra civil que tenía en preparación sino, fundamentalmente, a que este fue uno de los aspectos centrales, junto a su rol en la propia revolución, que el stalinismo sistemáticamente ocultó y deformó31

 

1 Conversación narrada por Máximo Gorki en Lénine et le Paysan Russe, citado en Trotsky, el profeta armado, I. Deutscher, Ed. Era, 1966, pág. 393.
2 Citado por Pierre Broué en El Partido Bolchevique, pág. 164.
3 Sobre Karl Radek ver nota en el artículo de su firma publicado en este dossier. Es de destacar el homenaje que este importante dirigente comunista y de la Oposición de Izquierda realiza unos pocos años antes de capitular y sumarse a la campaña stalinista contra el «trotskismo».
4 Rusia estaba participando en la Primera Guerra Mundial en el bando de los «Aliados».
5 Las Guardias Rojas surgieron en la revolución contra la dictadura zarista centralmente en Petrogrado y Moscú.
6 «La creación del Ejército Rojo de los obreros y campesinos», ver en pág.16 de este dossier.
7 «De sus observaciones y reflexiones sobre el fracaso de numerosos levantamientos en los que participó o de los cuales fue testigo, Augusto Blanqui dedujo cierto número de reglas tácticas, sin las cuales la victoria de la insurrección es extremadamente difícil, sino imposible. Blanqui encarecía la organización con tiempo de destacamentos revolucionarios regulares, su dirección centralizada (...) Como es lógico, todas estas reglas, concernientes a los problemas militares de la insurrección, se modifican junto con las condiciones sociales y la técnica militar; pero de ningún modo hay que considerarlas ‘blanquismo’, en el sentido que los alemanes dan al ‘putchismo’ o al ‘aventurerismo’ revolucionario. La insurrección es un arte y, como cualquier arte, ella tiene sus leyes. Las reglas de Blanqui respondían a una visión realista de la guerra revolucionaria. El error de Blanqui no residía en el teorema directo, sino en su recíproca. Del hecho de que la incapacidad táctica conducía la revolución al descalabro, Blanqui deducía que la observancia de las reglas referentes a la táctica insurreccional era capaz, por sí misma, de proporcionar la victoria. Sólo desde este punto es legítimo contraponer al blanquismo el marxismo. La conspiración no reemplaza a la insurrección. Por mejor organizada que se encuentre, la minoría activa del proletariado no puede adueñarse del poder independientemente de la situación general del país. En esto, el blanquismo está condenado por la historia. Pero sólo en esto. El teorema directo conserva toda su fuerza. Para conquistar el poder, no basta al proletariado un alzamiento de fuerzas elementales. Necesita la organización correspondiente, el plan, la conspiración. Así es como Lenin plantea la cuestión» (Historia de la revolución rusa, Vol. II, en Obras de León Trotsky, Tomo VII. Juan Pablos Editor, México, 1972, pág. 571).
8 Kerensky en su cargo de Presidente del gobierno provisional días antes había anunciado la orden de enjuiciar al Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, iniciar una nueva búsqueda de Lenin, arrestar a Trotsky y demás dirigentes bolcheviques, y ejecutar medidas contra los marinos de Kronstadt.

9 Obras Completas, Lenin, Ed. Cartago, Vol. XXVI, pág. 236.
10 Para los bolcheviques la única forma de alcanzar la paz era luchando por derrocar al zarismo y su corte de partidos «patrióticos» por medio de la revolución. Las masas comprobaron mediante su propia experiencia la certeza de esta política e iniciaron la revolución.
11 El SR (Socialismo Revolucionario) o eseristas se escindió frente a la toma del poder en octubre. El ala izquierda apoyó finalmente al poder soviético entrando a un gobierno de coalición con los bolcheviques. En enero-febrero de 1918 se pronunciaron contra la conclusión del Tratado de Paz de Brest y abandonaron el gobierno reclamando la «guerra revolucionaria» sin negociaciones y sin compromisos.
En julio de 1918, los eseristas de izquierda asesinaron en Moscú al embajador alemán Mirbach, intentando de esa manera provocar la guerra y se alzaron en revueltas armadas contra el Poder soviético, muchas de las cuales hubieron de ser desarmadas y reprimidas por los bolcheviques y por muchos de los mismos eseristas de izquierda concientes y amigos de la revolución obrera.
12 «Acerca del infantilismo ‘izquierdista’ y del espíritu pequeñoburgués», Lenin, Obras Escogidas, Tomo VIII, Ed. Progreso, 1977, pág. 145.
13 El llamado a la paz se dirigió a todos los gobiernos imperialistas. Sólo los alemanes, debido a las propias contradicciones que enfrentaban en la guerra con los Aliados, aceptaron iniciar negociaciones.
14 Bajo el control de Alemania debían pasar Polonia, casi todo el litoral báltico y parte de Bielorrusia; Ucrania se separaba de Rusia Soviética y se convertía en un Estado dependiente de Alemania; el Estado soviético se comprometía a pagar a Alemania una contribución.
15 Clausewitz, Karl von (1777-1831), general prusiano, es el autor del libro Sobre la guerra. (N de E)
16 En el «juramento socialista», los soldados rojos se comprometían «ante las clases laboriosas de Rusia y el mundo» a combatir «por el socialismo y la fraternidad de los pueblos, sin regatear sus esfuerzos ni su vida».
17 La Revolución Traicionada, Ed. Claridad, 1938, pág. 156.
18 Algunos de los primeros pasos de esta transformación social pueden verse en los siguientes leyes y reglamentaciones. El 14 de noviembre de 1917, fue aprobado el «Reglamento sobre el control obrero» que estipulaba la implantación del control obrero en las empresas sobre la producción y la distribución de todos los productos y materias primas. El 18 de enero de 1918 el poder soviético votó la «Ley de socialización de la tierra» que estipulaba en primer término, la distribución igualitaria de la tierra según una norma «laboral» o de «consumo», exigida por el campesinado.
19 «En los frentes», ver en pág. 32 de este dossier.
20 Escritos Militares, León Trotsky, Ed. Juan Pablos, 1975, pág. 33.
21 «En los frentes», ver en pág. 33 de este dossier.
22 Ensayo sobre «La doctrina militar y el doctrinarismo pseudo-militar», ver en pág. 47 de este dossier.
23 I. Deutscher, Trotsky, el profeta armado, Ed. Era, 1966, pág. 442.
24 Escritos Militares, Vol. I, Juan Pablos Editor, 1975, pág. 11.
25 «¿Científicamente o de cualquier modo?», ver en pág. 27 de este dossier.
26 Si bien el programa bolchevique era que la defensa de la revolución se hiciera por medio de milicias, Trotsky afirmaba que si había que construir un ejército acuartelado en Rusia era por las circunstancias por las que atravesaba la guerra civil. El programa de milicias obreras y campesinas consistía en la instrucción militar obligatoria en las fábricas, barrios, empresas, en las granjas. Es decir, en organismos armados en los propios hábitat de cada obrero, maestro, campesino. La furiosa guerra civil obligó al Partido Bolchevique a arrancar a los obreros y campesinos de sus lugares y enviarlos apresuradamente al frente, es decir, a aplicar una política transicional que permitiera defender a Rusia sin esperar una posible conformación de milicias.
27 Con respecto a la guerrilla, la discusión de estos años es muy diferente de las que se dieron con el tipo de organización militar que surgió especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, basada en los «partidos-ejércitos» desarrollados por el stalinismo y el populismo en los países semicoloniales. La concepción guerrillerista que se derivó de estas experiencias, merecería una reflexión que no intentamos hacer aquí. De todas formas, los artículos que aquí reproducimos muestran que la concepción de Trotsky es contraria a reducir la cuestión militar de la revolución a la guerra de guerrillas y, mucho peor transformarla en el método permanente y la estrategia del proletariado, como han hecho muchas corrientes guevaristas en los 60 y 70. En general, la guerra de guerrillas expresa más el método de lucha del campesinado que del proletariado.
28 «La creación del Ejército Rojo de los obreros y campesinos», ver en pág. 18 de este dossier.
29 Tujachevski, Mijail (1893-1937): destacado comandante militar del Ejército Rojo durante la Guerra Civil. Obtuvo victorias decisivas sobre Kolchak y Denikin. Sus estudios lo convirtieron en uno de los mejores estrategas de su época. En 1933 fue designado mariscal de la URSS. En 1937, por orden de Stalin, fue juzgado por un tribunal militar secreto y ejecutado bajo el cargo de traición, junto a 25.000 oficiales del Ejército Rojo. Después de la muerte de Stalin fue rehabilitado.
30 «Trotsky, jefe del ejército, visto en la URSS de hoy», Iouri Kirchine: uno de los primeros en reivindicar a Trotsky en su rol militar en la guerra civil en la gran prensa rusa. Su artículo fue publicado el 10 de febrero de 1999 en Nezavisimaia Gazeta (El diario Independiente) y en Nezavisimoie Voiennoie Obozrenie (El Observatorio militar independiente). En Cahiers Leon Trotsky N° 69, marzo 2000, pág. 82.
31 Sólo como un ejemplo, veamos lo que dice de Trotsky una editorial stalinista: «...en el VI Congreso del POSDR (1917) fue admitido en el partido bolchevique. Después de la Revolución Socialista de Octubre desempeñó varios cargos de responsabilidad. Sostuvo una encarnizada lucha fraccional contra la pauta política general del partido, contra el programa leninista de edificación del socialismo, predicando la imposibilidad del triunfo del socialismo en la URSS». Este extracto biográfico de León Trotsky se encuentra en Obras escogidas de Lenin de la editorial Progreso de Moscú (1977), obras que recorrieron el mundo (destacado nuestro)



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