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Marines masacran a manifestantes. Crece la resistencia en Irak

Partido Obrero de Argentina, Prensa Obrera N° 799, 7 de mayo de 2003

 

Dos veces, en sólo tres días, los soldados norteamericanos dispararon contra manifestantes iraquíes que repudiaban la ocupación anglo-yanqui.

 

En Falloudja, a sesenta kilómetros de Bagdad, los marines abrieron fuego con ametralladoras pesadas contra una manifestación que reclamaba que abandonaran la escuela del pueblo, que los norteamericanos habían ocupado como cuartel general. Fueron asesinados trece manifestantes (entre ellos, cinco niños menores de 8 años) y hubo 75 heridos. La totalidad de los testigos, tanto vecinos como periodistas, coinciden en denunciar que los marines no fueron atacados por los manifestantes antes de que comenzaran los disparos (Le Monde, 30/4). Dos días después, en la misma Falloudja, una manifestación de miles de personas, en repudio de estos asesinatos, fue nuevamente baleada, esta vez con un saldo de tres muertos y decenas de heridos.

La represión sangrienta de la población civil, que comenzó con la masacre de Mosul, hace ya dos semanas, es la bárbara respuesta de los "liberadores" de Irak al crecimiento de las manifestaciones populares contra la ocupación.

Hace una semana, dos millones de shiítas, llegados de todos los rincones de Irak, manifestaron en la ciudad de Kerbala contra la ocupación norteamericana y en reclamo del inmediato retiro de los ocupantes. Unos días antes, 200.000 de ellos habían manifestado en Bagdad, donde cotidianamente tienen lugar movilizaciones en repudio a la ocupación o por la liberación de presos detenidos por las tropas norteamericanas. Las expresiones del repudio a los invasores se multiplican. "El ejemplo de la Intifada palestina aletea, ominoso. Ya ha habido casos de jóvenes alzando piedras para lanzar a los tanques aliados" (Clarín, 19/4). Los carteles y las pintadas contra la ocupación, informa un corresponsal, se multiplican (Le Monde, 30/4).

Se ha intentado mostrar a estas manifestaciones contra la ocupación como un "renacimiento religioso" de los islámicos shiítas. Pero la religión oculta las reivindicaciones nacionales y hasta sociales de las masas. "Estamos manifestando contra la falta de electricidad, contra la falta de agua, contra Bush, contra la ocupación, contra el robo de nuestro petróleo, contra treinta días sin alimentos", declara un bagdadí al Financial Times (21/4); en la manifestación de Bagdad y otras ciudades se movilizaron conjuntamente shiítas y sunnitas.

El ascenso de las manifestaciones, que sorprendió al imperialismo, no es más que la contrapartida de lo que muchos ya definen como un "vacío de poder" (Le Monde, 18/4; Financial Times, 22/4). Jay Garner, designado como gobernador de ocupación de Irak, tardó más de dos semanas en llegar a Bagdad y aún no se conoce su gabinete; tampoco hay ningún avance en la formación del "régimen interino" iraquí, no sólo por las divisiones entre los ex opositores a Saddam sino también por las del propio gobierno norteamericano, en el que cada una de las alas apoya a distintas fracciones iraquíes.

Como consecuencia, "el caos continúa" (Financial Times, 23/4): no hay agua, ni energía eléctrica, ni provisiones para los hospitales. El mismo diario hace notar que, a pesar de estar rodeado de tanques y soldados fuertemente armados, "existe confusión acerca de quien controla el Ministerio del Petróleo" (Financial Times, 21/4). En este cuadro, han ido surgiendo, en forma más o menos autónoma, comités locales y barriales que han sido desconocidos por las autoridades de ocupación norteamericana... lo que no les ha impedido seguir funcionando.

Las masivas manifestaciones de resistencia son la expresión más visible de la crisis política monumental que enfrenta la ocupación norteamericana de Irak. "Estados Unidos parece no tener una idea clara de cómo llenar el vacío de poder", advierte un columnista del Financial Times (22/4).

Esta "falta de ideas" no le impidió al secretario de Defensa yanqui, Donald Rumsfeld, advertir que "Estados Unidos no tolerará un gobierno islámico, ni siquiera aunque ello se produzca por elecciones" (Clarín, 23/4). El gobierno que se instalará en Irak, mediante el "democrático" dedo del Pentágono, será un régimen títere que deberá hacer frente a las tensiones provocadas por las terribles condiciones que les esperan a las masas iraquíes durante la "reconstrucción": como advierte Los Angeles Times, "habrá una montaña de reclamos económicos por resolver, la moneda será débil, el desempleo aumentará, la inflación será galopante" (citado por Clarín, 19/4).



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