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Prefacio

 

PREFACIO
 
Este opúsculo aparece con un retraso considerable debido a un problema de salud. Pero, después de todo, las cuestiones que aquí trato, recién han sido planteadas en la discusión llevada a cabo hasta el momento.
 
Alrededor de esos problemas, concernientes al régimen interno del partido y la economía del país, se levantaron durante la discusión nubes de polvo que con frecuencia forman un velo casi impenetrable y queman los ojos.
 
Pero esto pasará. Las nubes de polvo, se disiparan y reaparecerán los contornos reales de los problemas. El pensamiento colectivo del partido extraerá progresivamente de las discusiones lo que le es necesario, adquirirá una mayor madurez y se volverá más seguro de sí mismo. Y, de esta manera, la base del partido se ampliará y su dirección, se fortalecerá.
 
Este es el sentido objetivo de la resolución del Comité Central sobre el “nuevo curso” del partido, cualesquiera sean las interpretaciones restrictivas de que es objeto. Todo el trabajo anterior de depuración del partido, el mejoramiento de su instrucción política, de su nivel teórico y del nivel de preparación de sus funcionarios sólo puede lograr su punto óptimo en la ampliación e intensificación de la actividad autónoma de todo e1 partido, actividad que es la única garantía seria contra todos los peligros inherentes a la nueva política económica y a la lentitud del desarrollo de la revolución europea.
 
Pero es indudable que el “nuevo curso” del partido sólo puede ser un medio y no un fin en sí mismo. Se puede decir que el valor del período será determinado exactamente en la medida en que nos facilite la solución de nuestra labor económica.
 
La administración de nuestra economía estatal es necesariamente centralizada. La consecuencia de esto en los primeros tiempos fue que los problemas y las divergencias de opiniones vinculados a la dirección económica central estuvieron limitados a un círculo estrecho de personas.
 
La elaboración colectiva del partido aún no se abocó directamente al estudio de los problemas y de las dificultades fundamentales de la dirección centralizada y racionalizada de la economía estatal. Aún en el XII Congreso, los problemas relativos al plan de la economía sólo fueron abordados, en resumidas cuentas, de un modo formal. Esto explica en gran medida que las vías y los métodos establecidos en la resolución de ese congreso casi no fueron aplicados hasta ahora y que el Comité Central debió plantear nuevamente la cuestión de la necesidad de llevar a la práctica las decisiones económicas del XII Congreso, en particular las relacionadas con el Gosplan.
 
Pero esta vez también la decisión del Comité Central fue acogida por diferentes sectores con reflexiones escépticas sobre el Gosplan y la realización del plan por parte de la dirección. Ese escepticismo no recubre ningún pensamiento creador, ninguna teoría, nada serio. Y si ese escepticismo barato es tolerado en el partido es precisamente porque el pensamiento colectivo del partido aún no abordó claramente los problemas de la dirección centralizada y racionalizada de la economía. Sin embargo, de la realización fructífera de esas decisiones depende totalmente la suerte de la revolución.
 
En su último capítulo este opúsculo aborda el problema de las relaciones entre el plan y la dirección, a propósito de un ejemplo particular que no hemos elegido arbitrariamente, sino que nos fue impuesto por la discusión interna del partido. Es de esperar que en la próxima etapa el pensamiento del partido aborde todos estos problemas de manera mucho más concretamente de como lo hizo hasta ahora. A quien sigue como espectador (y tal es ahora mi situación) la actual discusión económica, le parece que el partido ha retrocedido un año para interpretar de una manera más crítica las decisiones del XII Congreso. De ello resulta que los problemas que de alguna manera eran el monopolio de un círculo estrecho concentran ahora poco a poco la atención de todo el partido. Por mi parte, sólo puedo aconsejar a los camaradas que afrontan los problemas económicos que estudien atentamente los debates del XII Congreso sobre la industria y los relacionen convenientemente con la discusión actual. Espero poder volver sobre estos problemas muy pronto.

 
***

Es preciso reconocer que durante la discusión oral y escrita del partido aparecieron una gran cantidad de “hechos” y de informaciones que no tienen nada en común con la realidad y representan, para emplear un eufemismo, el fruto de inspiraciones pasajeras. De ello damos prueba en este libro. Recurrir a medios tan “contundentes” significa en el fondo una falta de respeto hacia el partido. Y, según mi parecer, este último debe responder a esos procedimientos con una verificación minuciosa de las citas, cifras y hechos presentados. Esto constituye para el partido un excelente medio de educar a las masas y de educarse a sí mismo.
 
Nuestro partido es lo suficientemente maduro como para no ser obligado a refugiarse en la apatía o, por el contrarió, en el furor de la discusión. Un régimen más estable de democracia asegurará a nuestra discusión el carácter que debe tener y enseñará a presentar al partido solamente datos cuidadosamente verificados. En tal sentido, la opinión pública del partido debe formarse en el arte de la crítica despiadada. Las células de fábrica, en su experiencia diaria, deben verificar los datos de la discusión y sus conclusiones. También sería muy útil que la juventud estudiantil tomara como base de sus trabajos históricos, económicos y estadísticos, la verificación minuciosa de los datos empleados en la discusión actual del partido y sobre los cuales éste basará sus decisiones en el futuro.
 
Vuelvo a repetir que la adquisición más importante que el partido ha hecho, y que debe conservar, consiste en el hecho que las cuestiones económicas capitales, que antes eran resueltas en el seno de organismos restringidos, se han convertido en el centro de atención de la masa del partido. Entramos en un nuevo período. Las nubes de polvo levantadas por la discusión se disiparán, los datos falsos serán rechazados por el partido y éste mantendrá los ojos fijos en las cuestiones fundamentales de la organización económica. Con ello, la revolución saldrá ganando.
 
León Trotsky
 
Post-Scriptum: Este opúsculo contiene, además de los capítulos publicados en Pravda, algunos capítulos nuevos: “El burocratismo y la revolución”, “Tradición y política revolucionaria”, “La “subestimación” del campesinado”, “La planificación en la economía”. En cuanto a los artículos ya publicados, los reproduzco aquí sin cambiar una línea, lo que permitirá al lector juzgar en qué medida su sentido ha sido y algunas veces es monstruosamente desnaturalizado a lo largo de la discusión. 
 



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