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Proyectos literarios y consideraciones políticas[1]

 

 

Noviembre de 1932

 

 

 

¿Mis proyectos literarios? Primero un libro sobre la situación mundial. Trataré de presentar un cuadro com­parativo de la correlación de fuerzas en la arena mun­dial. Los acontecimientos de la guerra y la posguerra, incluida la Revolución Rusa, cambiaron totalmente la faz de nuestro planeta desde el punto de vista económi­co, político, militar y diplomático. Este nuevo aspecto no es de ninguna manera estable. La relación de fuerzas es dinámica, está preñada de complicaciones imprevistas y cambios pronunciados. Ya no estamos en la época de la Santa Alianza de Metternich ni en la del supuesto equilibrio europeo entre la Entente y la Triple Alianza.[2] El equilibrio europeo pasó a ser el recuerdo amargo de un sueño concretado a medias. En general, Europa dejó de ser el centro del mundo. Es tonto supo­ner que algún día podrá ocupar nuevamente ese lugar. A pesar de los estragos que hizo en Estados Unidos, la crisis actual, tan terrible, no modificó la relación de fuerzas en favor de Europa sino en favor de Estados Unidos y de los países coloniales. Para ver hacía dónde vamos -la lucha por una nueva división del mundo por un lado y los intentos de desarme por el otro- hay que descubrir las fuerzas económicas, sociales y políticas fundamentales, trazar la curva de su desarrollo y sus reacciones mutuas y dilucidar sus perspectivas. Este es el contenido del libro que proyecto escribir.

Dediqué varios años a reunir los materiales necesa­rios y al estudio preliminar de diversos problemas. El incendio que en febrero de 1931 destruyó mi casa y mi biblioteca en Prinkipo fue un serio golpe para mi traba­jo, pero ya he vuelto a reunir gran parte del material. El principal obstáculo ha sido la poca documentación dis­ponible en Turquía. Necesitaría trabajar por lo menos tres meses en alguna de las bibliotecas más provistas del mundo. En mi opinión, el lugar mejor ubicado para observar el panorama del mundo es, desde todo pun­to de vista, Nueva York. ¿Es utópico soñar con trabajar en una de las grandes bibliotecas norteamericanas? Espero que en otros países se tenga en cuenta el ejem­plo del gobierno danés.

Es evidente que, especialmente en la URSS, las con­sideraciones políticas pueden contradecir mis planes li­terarios. No hace falta repetir que mis grandes conflic­tos con la fracción actualmente en el poder, conflictos que finalmente llevaron a mi expulsión a Turquía, no cambiaron mi actitud hacia la Unión Soviética, ni me atrevo a decirlo, la actitud de la verdadera mayoría del partido hacia mí.

La situación de la URSS se caracteriza por la combi­nación de grandes éxitos con grandes dificultades. El problema de la evaluación de los éxitos y las dificulta­des depende, en última instancia, del programa y los métodos de la dirección política, y por lo tanto de su composición.

Las conexiones que mantengo con mis amigos de la Unión Soviética y la información de que dispongo me permiten declarar con certeza que la opinión predomi­nante en el Partido Bolchevique exige la unidad en la base y la sustitución de la dirección individual, que de ninguna manera se justifica, por la dirección colectiva.

Me preguntan si estoy dispuesto a colaborar con Stalin y los suyos. Nunca rehusé esa colaboración, y menos ahora, dadas las serias dificultades internas y externas que afronta el país.

En política no cuentan el resentimiento personal ni el espíritu de venganza. Sólo cuenta la eficacia. Para mi, como para mis compañeros, lo que cuenta es el programa en base al cual colaborar.

La Oposición de Izquierda, a la que pertenezco, pre­senta su programa en una revista que se publica en Berlín escrita en ruso, y en la que tengo amplia partici­pación. Ahora está en prensa el número 32 de esta pu­blicación, el Biulleten Opozitsi. Además de sus artícu­los políticos y programáticos, publicamos muchos sobre la URSS que ilustran sobre la situación interna del país. Por lo tanto, no me siento en lo más mínimo alejado del estado que surgió de la Revolución de Octubre.



[1] Proyectos literarios y consideraciones políticas. Con autorización de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Esta declaración de prensa fue traducida del francés [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Michael Baumann.

[2] El príncipe Lothar von Metternich (1773-1859): ministro austríaco de relaciones exteriores, entre 1809 y 1848. Organizó en 1815 la Santa Alianza de Austria-Hungría, Rusia y Prusia, con el objetivo de mantener el control de Europa después de la Revolución Francesa y de las guerras napoleónicas. La Triple Alianza de Alemania, Austria-Hungría e Italia se formó en 1882. Se le oponía la Triple Entente de Gran Bretaña, Rusia y Francia, formada en 1907. Los dos bloques rivales mantuvieron el equilibrio de poder en Europa hasta la Primera Guerra Mundial.



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