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Sobre la política de la Oposición de Izquierda en Alemania[1]

En respuesta a un militante de la Leninbund

 

 

30 de setiembre de 1929

 

 

 

Estimado camarada:

 

Muchas gracias por su carta. Me ayudó mucho. So­bre todo ratificó mi caracterización de la política empleada por la actual dirección de la Leninbund. Me pa­rece que en todas las cuestiones importantes nuestras posiciones coinciden con las de ustedes.

1. Usted demuestra que la Leninbund se debilita. Desde luego, existen circunstancias objetivas que provocaron el debilitamiento del comunismo en relación a la socialdemocracia y, simultáneamente, el fortale­cimiento del ala derecha dentro del comunismo. Pero tiene toda la razón al afirmar que una de las causas del debilitamiento de la Leninbund es su política incorrec­ta, sobre todo en relación al Partido Comunista.

2. La Leninbund debe sentirse y funcionar como una fracción dentro del comunismo alemán, no como partido independiente. La presentación de candidatos propios en las elecciones es un error. Y la repetición persistente de este error destruirá a esa organización.

3. Usted enumera una serie de casos en que, sobre la base de la actual lucha de los trabajadores, obli­garon a una organización comunista local a tomar tal o cual medida y a la vez se acercaron a los militantes de base del partido oficial. Esta es, sin lugar a dudas, la política correcta. La Oposición de Izquierda comunista alemana debe aplicar una política de frente úni­co en relación al partido oficial. En el caso contrario, la Oposición seguirá siendo una secta y entrará en de­cadencia.

4. Sobra decir que la política de frente único entra­ña peligros, sobre todo el de conciliar gradualmente con el viraje ultraizquierdista o la disolución en el centris­mo. Así, los partidos comunistas oficiales, al realizar una política de frente único con la socialdemocracia, más de una vez cayeron en el campo socialdemócrata. Pero no existe una receta universal contra este peligro. Lo que se necesita es una posición teórica correcta, una organización internacional seria, un régimen democrá­tico dentro de la Oposición, etcétera.

5. Usted dice que algunos dirigentes de la Lenin­bund esgrimen el siguiente argumento: puesto que el socialismo en un solo país es imposible y la revolución europea no está a la orden del día, la destrucción de la Revolución de Octubre es inevitable, independientemente de la política del Partido Comunista en la URSS. Vale la pena recordar que los stalinistas tratan desde hace mucho tiempo de atribuir este monstruoso argu­mento a la Oposición rusa, pero ésta lo tiró siempre a la basura. ¿Quién determinó las fechas de la revolución europea por adelantado? ¿Quién descubrió de antema­no cuántos años puede subsistir la dictadura del prole­tariado en la república soviética con una política correcta? No lo sé. Me basta con saber que una política correcta en la Unión Soviética puede fortalecer la dictadura del proletariado y prolongar su existencia aislada durante tres, cinco o diez años más. Me basta con saber que una política correcta de la Internacional Comunista puede apresurar la victoria de la revolución europea en tres, cinco o diez años. Y esto significa que la dictadura rusa puede subsistir hasta la instau­ración de la dictadura en Europa. Garantizarlo es nues­tra principal tarea. Quien decide de antemano que esto es imposible es un pobre charlatán, no un revolu­cionario.

6. Según sus propias palabras, los mismos teóricos afirman que la república soviética debe convertirse en un "tercer estado", es decir, la "dictadura democrática del proletariado y el campesinado". En otras palabras, para estos caballeros la única posibilidad es el termi­dor. ¿No queda claro? Un "tercer estado", es decir, un estado que no es imperialista ni proletario, es pequeñoburgués. Y termidor significa, en realidad, el peligro de que el poder pase de manos del proletariado a las de la pequeña burguesía. Desde luego, ésta sólo podría mantenerse en el poder durante algunos meses o, más probablemente, durante varias semanas. Este tercer estado sería sólo una breve transición hacia una Rusia fascista e imperialista.

7. Los teóricos del "tercer estado" ocultan el ter­midor tras el nombre de "dictadura democrática del proletariado y el campesinado". Es difícil imaginar peor charlatanería política.

Lenin planteó la hipótesis de una dictadura demo­crática del proletariado y el campesinado como consig­na para la revolución que se avecinaba en Rusia. Esta hipótesis tenía un profundo contenido histórico. Pero el curso del desarrollo de la revolución no desembocó en una dictadura democrática sino en una dictadura proletaria. Lenin explicó por qué la dictadura democrá­tica era irrealizable y por qué no podía existir como ré­gimen independiente. Después de la experiencia de la Revolución de Febrero, y sobre todo después de Octu­bre, él se negó a prestar atención a los filósofos del tercer estado, considerándolos pequeñoburgueses reaccionarios termidorianos.

8. Usted dice que los teóricos predican la necesidad de que la Oposición alemana se separe de la rusa, de que "no baile a su son", etcétera. También esto es muy sintomático, ya que demuestra que algunos teóricos pequeñoburgueses transforman la lucha contra el burocratismo, las órdenes y la conducción administrativo-financiera de la Internacional Comunista en una lucha por la transformación de la Oposición alemana en una fracción exclusivamente nacional. La Oposición rusa no pretende ni puede asumir la dirección ni dar órdenes a otras secciones de la Oposición. Las relacio­nes entre esas secciones sólo se definen mediante fac­tores ideológicos. Sin embargo, los problemas de la política nacional no se pueden encarar sino desde una óptica internacionalista. Hay que bailar, pero no al son de los rusos sino al del marxismo. ¿Acaso la Oposición rusa puede repudiar el marxismo porque es "alemán"? Por esta senda es muy fácil extraviarse y me temo que algunos dirigentes de la Leninbund están mucho más perdidos de lo que creen.

9. Respecto de mi trabajo, le respondo brevemente: me estoy ocupando del problema del "tercer periodo". Voy a dedicar un folleto especial a esta cuestión. Espero demostrar allí que la teoría y la práctica erróneas del "tercer periodo" conducirán inexorablemente no sólo a nuevas derrotas sino también a un nuevo viraje hacia la derecha por parte de la dirección de la Internacional Comunista.

 

Con saludos comunistas,

 

L. Trotsky



[1] Sobre la política de la Oposición de Izquierda en Alemania. Con autoriza­ción de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Marilyn Vogt.



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