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Al Richardson (1941-2003) Historiador del movimiento trotskista

Alejandra Ríos, miembro del consejo editorial de Revolutionary History
en representación del CEIP y de la FT en Inglaterra.

El pasado 22 de noviembre falleció, a los 61 años, el historiador británico Al Richardson. Su repentino –e inesperado– fallecimiento ha sido un duro golpe para sus camaradas, amigos, familiares, colaboradores y lectores de Revolutionary History, publicación de la cual era el editor desde su creación en 1988.

 

Conocí a Al apenas llegada a Londres, hace casi 10 años, y ya en la primer cita me invitó a asistir a una reunión editorial de Revolutionay History –que con mi pobre inglés de aquellos días no podía aprovechar a fondo. Pero su internacionalismo lo hacía estar siempre dispuesto a conocer camaradas de otros países y compartir sus experiencias. La primera cita –al igual que las innumerables que le siguieron– fue en un pub en el norte de Londres y entre una y otra cerveza Al dejaba traslucir su gran conocimiento general: sobre historia, política, literatura, civilizaciones antiguas, y eso lo hacía más permeable al conocimiento de quienes veníamos de otras tradiciones políticas.

Revolutionary History es parte de una serie de Centros que se dedican a la historia e investigación del movimiento obrero mundial –y del trotskismo en particular– que surgieron en las últimas décadas. Este movimiento está constituido por las organizaciones hermanas como el Instituto León Trotsky dirigido por Pierre Broué, el CERMTRI en París, el Centro Pietro Tresso en Italia; todos ellos constituyen un meritorio aporte al estudio de las revoluciones y los revolucionarios para la formación y el conocimiento histórico de las nuevas camadas revolucionarias.

El establecimiento del CEIP me brindó la oportunidad de trabajar más estrechamente con Al, y contamos con su colaboración en varias oportunidades, ya sea escribiendo para los Cuadernos, dando entrevistas o abriendo su archivo para nuestras publicaciones. Se mostró muy entusiasta de la labor del CEIP, al que llamaba una ‘organización hermana’ y nos apoyó resueltamente desde sus inicios. Es así que nos invitaba a escribir en las páginas de Revolutionary History en la sección titulada ‘trabajos en curso’, para difundir las investigaciones del CEIP. Nos cedió el uso de su archivo sin restricciones, lo que nos fue de una gran utilidad para consultar documentos y periódicos como fuentes para nuestros estudios.

Como la casa de Al quedaba bastante cerca de la mía, muchas veces volvíamos juntos luego de las reuniones editoriales y en el largo trayecto que nos tocaba recorrer Al me contaba las anécdotas sobre los orígenes del trotskismo en Gran Bretaña: ‘El grupo Balham (barrio del sur londinense) se reunía en esa casa’ me decía, al tiempo que señalaba lo que fueron una vez las oficinas del primer grupo trotskista expulsado del PC. Muchas veces la seguíamos en su casa, y mientras me ofrecía licores o té exóticos me revelaba su proyecto de hacer una conferencia internacional con los centros dedicados al estudio del trotskismo donde se pudieran discutir proyectos y hacer ponencias de las investigaciones respectivas. Al también me contaba una de sus preocupaciones, que era cómo formar una nueva generación de historiadores del movimiento revolucionario. Me confesó más de una vez que esa era una de sus aspiraciones y que por eso era veía con tanto ánimo la labor desarrollada por nuestro Centro.

El archivo personal en la casa de Al fue siempre una fuente de consulta para muchos historiadores británicos y del resto del mundo; su casa siempre estaba abierta para consultar los documentos –rigurosamente clasificados por grupo y año– cuyo índice Al conocía casi al dedillo. Esta colección, compuesta por periódicos de los grupos de la época desde los años ‘30, circulares y documentos internos de la IV, hasta la actualidad, son de un carácter único.

Al nació en 1941 en la región minera de Yorskshire, en la ciudad de Barnsley, y siempre se mostró muy orgulloso de su tradición. Recuerdo especialmente la anécdota que contaba sobre su abuelo que, siendo capataz en una mina, apoyó una huelga que le costó su puesto de trabajo.

Luego de terminar sus estudios secundarios, obtuvo una licenciatura en teología en la universidad de Hull (en la región de Yorkshire). Fue un compañero investigador del grupo International Socialism1 en dicha universidad quien lo introdujo a las ideas del trotskismo. En un artículo –quizá el de tono más personal sobre su experiencia política en la juventud2– Al cuenta que la lectura de un folleto sobre Rosa Luxemburgo lo llevó a querer saber más sobre Trotsky, ‘esa importante personalidad’ e inmediatamente fue a la biblioteca de la universidad y se devoró los tres volúmenes de la trilogía de Deutscher sobre Trotsky. En 1964 militó en las filas del grupo de los Jóvenes Socialistas del SLL (Socialist Labour League)3 que editaba el periódico Keep Left, y según contaba Al, el grupo a pesar de vender muchos libros de Trotsky no hacía trabajo en las capas más amplias del movimiento obrero y a su entender las aburridas y rituales reuniones de célula no lo entusiasmaban mucho. Durante una escuela partidaria, luego de convencerlos que “tenían que defender la URSS en caso de guerra y condenar a quienes no lo hacían”, la línea política era que “los pacifistas enviados a la prisión por negarse a pelear debían ser denunciados”4 – esta ‘línea ortodoxa’contra los pacifistas, llevó a su alejamiento del grupo. Pasaron unos meses cuando, durante una de sus habituales visitas a una librería londinense, Al entró en contacto con militantes del grupo del IMG (International Marxist Group)5, quienes lo invitaron a las reuniones de la regional del grupo en el sur de Londres. Siendo parte de este grupo participó en la Campaña de Solidaridad con Vietnam (VSC), donde jugó un activo rol. La campaña tuvo un gran impacto y se desarrolló exitosamente ganando mucha simpatía entre los estudiantes y Al se convirtió en uno de sus principales líderes. Pero a partir del éxito de esta campaña, el IMG dio un giro y pasó de hacer trabajo en el movimiento obrero a concentrarse en la juventud y estudiantes que fueron atraídos por la campaña contra la guerra, lo que mereció una actitud crítica por parte de Al.

En 1968, con sólo un año y medio de experiencia en el movimiento trotskista, Al viajó a París para participar de cerca en el movimiento revolucionario de mayo del ‘68 junto a sus camaradas del JCR (Juventud Comunista Revolucionaria), la organización hermana del IMG en Francia. El giro en la orientación del IMG en Gran Bretaña, sumado a su desilusión por el rol del trotskismo en Francia durante el Mayo Francés, lo llevaron a formar una oposición en la regional de Londres sobre la base de que el grupo se concentraba exclusivamente en los estudiantes y había abandonado una política hacia la clase obrera. La propuesta de esta oposición fue que los militantes estructurados se organizaran en los sindicatos, y los que no, que desarrollaran trabajo de entrismo disciplinado en el Partido Laborista6. Pero esta experiencia terminó en recuerdos muy amargos. Al relata que el IMG cambió sus documentos, inventó un sistema de voto para que sólo puedan hablar los miembros más débiles de la oposición en el Comité Nacional y se les negó la palabra a los líderes de la oposición. Como corolario de estas maniobras se organizó una especie de juicio para aislarlo y expulsarlo del partido.

Luego de una corta experiencia en el grupo llamado Chartist Group, que estaba compuesto por ex-miembros del IMG, Militant e independientes, Al nunca más perteneció a otro grupo o partido político. Sin embargo, su decepción a raíz de las luchas internas de los grupos trotskistas no significó el fin de su actividad revolucionaria; por el contrario, se abocó de lleno al trabajo de investigación del movimiento trotskista. Es así que a partir de 1972 Al empieza a dedicarse a un estudio profundo del movimiento trotskista en Gran Bretaña y se une a la investigación que en ese entonces desarrollaba Sam Bornstein. Fruto de esta investigación es el trabajo compuesto de 2 volúmenes: Against the Stream (Contra la corriente) y The War and the International (La guerra y la internacional)7 que cubre el período de 1924-1949. Este es, sin duda, el mejor trabajo jamás realizado sobre el trotskismo británico de dicho período. Lo valioso de esta investigación es que no se remite sólo a la lectura de documentos y circulares originales sino que se dedica a entrevistar a toda una generación de trotskistas británicos de la década de los ’30 y los ’40. Con este trabajo hacen hablar a toda una generación de trotskistas que durante varias décadas había quedado silenciada. Este trabajo, a su vez, le generó varios adversarios políticos, en especial porque los ‘grandes’ de cada una de las corrientes en las que se había dividido el trotskismo daba su propia versión de la historia. Al Richardson hablaba con mucho respeto y aprecio por Sam Bornstein, y no se cansaba de repetir que fue él quien lo educó en el marxismo.

A partir de 1988 Al se dedica a la publicación de Revolutionary History –de la cual además de ser su editor era la alma mater y corregía hasta el último detalle de cada uno de los números. La publicación, que se lanzó gracias al dinero recolectado entre amigos políticos y con mucho esfuerzo militante, es en la actualidad ampliamente reconocida en todo el mundo por la seriedad y profundidad con que documenta sobre los grupos trotskistas. Revolutionary History, luego de 15 años en circulación y con casi 30 ejemplares, se ha ganado sin duda el reconocimiento como la mejor publicación en su género. Revolutionary History, lejos de considerarse una publicación académica, ha hecho valiosas contribuciones sobre la historia viva del trotskismo, con el objetivo de ponerla al servicio de la lucha de la clase obrera. De ahí su lema: ‘Aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla’.

El logro de la revista se debe en mayor medida a la labor de Al, que trabajaba incansablemente hasta alta horas de la madrugada en la traducción de documentos e investigación luego de una larga jornada como profesor de historia secundaria. En la última reunión del consejo editorial de Revolutionary History, se resolvió continuar con la publicación de la revista, aunque fue reconocido por todos que la ausencia de Al iba a llevar a reconsiderar el tipo de publicación, haciendo algo más modesto. 

El reconocimiento de su inmensa capacidad de trabajo y el valor de sus contribuciones no pueden hacernos olvidar nuestras diferencias políticas: Al era un polemista muy agudo –tuvimos grandes discusiones durante la guerra de los Balcanes, donde su posición principista en abstracto ‘por una federación socialista de los Balcanes’ lo llevaba a levantar la derrota de ambos lados. También teníamos largas conversaciones sobre su visión del entrismo en el Labour Party; en mi opinión es una visión que desarrollaba de una manera casi ortodoxa, y llevándolo a devaluar la importancia de los nuevos movimientos que emergieron en la vida política, como el movimiento feminista, el movimiento de liberación negro y el movimiento anticapitalista.

Aunque no le gustaba reconocerlo Al era un especialista en el tema de la Segunda Guerra Mundial, en particular en el rol de los trotskistas8, y sus observaciones y materiales fueron de gran valor para el trabajo que está desarrollando el CEIP.

Durante los últimos años Al ayudó al establecimiento de una editorial independiente Socialist Platform y también editó una gran cantidad de libros9 y tenía otros en mente, para cuando se jubilara. Su corazón no se lo permitió. Todos sus camaradas y amigos sentimos un gran dolor por su partida, que fue temprana; todavía tenía mucho para dar. Su rol va a ser difícil de sustituir y para quienes trabajamos con él extrañaremos inmensamente su camaradería, su calidad humana, su típico humor inglés y sus apasionantes anécdotas.

 

1. El SWP británico actual. En ese momento International Socialism hacía trabajo de entrismo en el Labour Party.

2. ‘1968 revisited’, por Al Richardson, publicado en Workers Action Nº3, junio-julio 1988

3. El SLL era la organización dirigida por Gerry Healy

4. ‘1968 revisited’, id.

5. International Marxist Group, era el grupo británico del Secretariado Unificado de la IV Internacional.

6. ‘1968 revisited’, id.

7. Against the Stream, y The War and the International, fueron ambos publicados por Socialist Platform, en 1986.

8. “Los trotskistas y la 2da. Guerra Mundial”, entrevista con Al Richardson publicada en Estrategia Internacional Nº8, Año 6, Mayo/junio 1998.

9. Entre ellos Trotsky and the Origins of Trotskyism y In Defence of the Russian Revolution: A selection of Bolshevik Writings, 1917-1923.



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