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Opiniones sobre el CEIP León Trotsky

A tres años de la fundación del CEIP “León Trotsky” hemos pedido la opinión de centros de investigación y difusión marxista y de historiadores de la clase obrera, acerca de la labor que venimos desarrollando.
A continuación reproducimos algunos de los apoyos que hemos recibido: Revolutionary History, colectivo dedicado fundamentalmente al estudio del trotskismo, de quienes hemos recibido durante estos años gran cantidad de materiales enormemente útiles para las publicaciones que hemos editado; la opinión del director de la sección latinoamericana de uno de los archivos de Internet de mayor volumen de obras marxistas digitalizadas y de acceso público, MIA (Marxist Internet Archive).
Publicamos la opinión de reconocidos historiadores argentinos como Pablo Pozzi y Alberto Pla. También la de Ernesto González, historiador y dirigente del MAS (Movimiento al Socialismo) por cuyo intermedio hemos tenido la posibilidad de acceder a material de archivo de su corriente que consideramos de sumo interés para el estudio del trotskismo argentino.
La magnitud e importancia de la tarea de investigación y difusión que desarrollamos hace necesario aunar esfuerzos. En este sentido, agradecemos todos los apoyos y colaboraciones que nos han llegado hasta el momento.

 

 

Revolutionary History*

El Comité Editorial de la revista Revolutionary History me ha encomendado para que les haga llegar nuestros saludos fraternales y nuestras felicitaciones por el enorme adelanto que han hecho en un período increíblemente corto. La versión en CD-ROM de la colección de los escritos de Trotsky en español es un trabajo de primordial importancia para nuestro estudio en toda Latinoamérica y también en Europa. Vuestra revista está presentada de una manera espléndida y tanto el contenido como la presentación de sus libros resultan impresionantes para quienes estamos en Europa, ya que nos resulta muy arduo publicar materiales dignos de consideración en estos tiempos difíciles.

Nos ha causado mucha satisfacción también el saber del inmenso progreso que han logrado en la infraestructura y del apoyo recibido por el trabajo de vuestro centro y den por sentado que si hay algún material que les podamos proveer para cualquier laguna que tengan en la documentación, no tienen más que pedirlo.
Tenemos la seguridad de que con su historial de publicaciones y sus futuros planes, tarde o temprano serios académicos marxistas desearán sumarse a vuestra labor y ayudarles, por muy poco lúcidas, sectarias o renuentes que sean las organizaciones a las que pertenecen en el presente. La historia marxista es después de todo, o debería ser, propiedad de todos.

Fraternalmente

Al Richardson Por el Comité Editorial de la revista Revolutionary History

Londres, 31 de marzo de 2001.

*El Comité Editorial de Revolutionary History está integrado por investigadores trotskistas y por militantes de gran parte de las corrientes trotskistas inglesas.

 

Marxists Internet Archive

El Marxists Internet Archive (http://www.marxists.org), con sus diversos archivos en 22 lenguas, secciones de referencia, y archivos temáticos, apunta a proveer la base de datos sobre el marxismo más amplia y variada hasta la fecha y viene llenando el vacío dejado por la difunta editorial Progreso de Moscú, la cual dejó abundante material, lamentablemente publicado con un criterio sectario.
Fundado en junio de 1998, a raíz de la desaparición del Marx-Engels Internet Archive (MEIA), el MIA consiste de voluntarios provenientes de todo el globo, cuyas prácticas y afinidades políticas son tan diversas como lo son nuestras nacionalidades, edades, e historias. Todos estamos involucrados en actividades ajenas a la construcción de los archivos del MIA, desde participación política y nuestros trabajos diarios, hasta la crianza de nuestros hijos y la atención de nuestras familias y amistades. El MIA ha sido construido precisamente de esa manera, con el compromiso de gente común y corriente pero que, motivada por sus propias razones, le ha dedicado al proyecto unos minutos al finalizar la jornada. Los materiales incluídos en los archivos han sido construidos a lo largo de más de una década por cientos de voluntarios del MEIA y del MIA, y la lista crece casi a diario.
Desde nuestros inicios hemos podido contar siempre con el apoyo y la colaboración del Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones León Trotsky. Dicho centro desarrolla una importantísima labor en la difusión de las obras y el legado del líder y teórico revolucionario ruso León Trotsky. Esta labor es especialmente notable, y cobra aún mayor importancia, en el presente contexto político global y regional dentro del cual se realiza. Dentro de ese contexto, caracterizado por el cierre de espacios alternativos y la concentración y homogeneización de la información, la reciente publicación por el CEIPLT de las Obras de León Trotsky es una contribución resaltante en la lucha contra el hegemonismo ideológico burgués. Ese compromiso y esa calidad de trabajo hacen que para nosotros el contar con el apoyo del CEIPLT sea un señalado honor, y aprovechamos esta oportunidad para reiterarles nuestra amistad, apoyo, y agradecimiento.

 

Juan Rafael Fajardo Hathhorn
Director de la Sección en Español

 

Pablo Pozzi*


CEIP “León Trotsky”: Una alternativa intelectual

Hace ya algunos años que observo con creciente interés la labor del Centro de Estudios y Publicaciones “León Trotsky”. Mi interés tenía que ver, primero de todo, con una curiosidad derivada de cierto escepticismo: en las últimas dos décadas la izquierda argentina tuvo iniciativas de este tipo varias veces y, por lo general, o fracasaron o vegetaron con proyectos poco claros o con una labor de escasa calidad. Por eso, después de los primeros años de labor, y de ver los resultados concretos en tres excelentes compilaciones de artículos y escritos de Trotsky, estaba dispuesto a admitir que el CEIP era algo diferente a otras iniciativas de este tipo.
En segundo plano, mi interés tenía que ver con una inquietud político-personal. Nunca antes en la historia argentina hubo tan pocos espacios e instituciones de izquierda que, constituyéndose en aparatos culturales, pudieran disputar el espacio que había sido monopolizado por la burguesía y por toda una serie de intelectuales “progres”. Estos últimos ostentan un discurso marxistoide o izquierdizante, pero reproducen las prácticas de la derecha mientras difunden o un pesimismo atroz o un posibilismo en torno al capitalismo “más humano”. Y ni hablar de aquellos que consideran al marxismo no como un pensamiento vivo y actuante sino como un dogma casi religioso. En este contexto el CEIP pasaba a constituirse en una institución que, a partir de una labor seria y tesonera, disputaba este espacio y contribuía a forjar una alternativa. No quiero dejar de lado algo que me parece sumamente importante. Los trabajos del CEIP no sólo son académicamente serios sino que están muy bien diseñados. Su presentación es atractiva, sus apéndices facilitan la lectura. En síntesis, hasta en su aspecto y diseño compiten bien con las editoriales de la burguesía.
Y en tercer plano, la labor del CEIP me interesaba tanto por la figura de Trotsky como por mi propia profesión de historiador. Hace muchos años que Perry Anderson dijo que Trotsky fue el primer historiador marxista. Si bien esto es discutible (¿qué podríamos decir de Engels?) lo que sí es cierto es que ningún militante y pensador revolucionario ha sido tan influyente sobre tantos historiadores. En lo personal, cuando era estudiante, la Historia de la Revolución Rusa me hizo repensar todo lo que se me estaba enseñando (¿imponiendo?) como modelo de historiador. En Trotsky se veía claramente un modelo distinto de intelectual al que pululaba en las universidades: marxista, militante, creativo, no dogmático, con una formación cultural envidiable, y profundamente serio y científico en lo que hacía. En síntesis, era el mejor ejemplo de lo que un marxista debía ser. Es más, ni siquiera lo podían acusar de no tener “excelencia académica” como dirían el día de hoy. Así muchos nos forjamos profesionalmente, aunque fuera tímidamente, con el modelo del intelectual trotskista.
Desde la profesión de los historiadores, jaqueados por el mensaje y el ejemplo alternativo de Trotsky, la respuesta podía ser una sola: el silencio. Así, uno de los mejores historiadores del Siglo XX no encuentra espacio en las bibliografías de la carrera de Historia de las universidades argentinas. En medio de ese silencio irrumpió el CEIP: para rescatar la figura de Trotsky, para recuperar su pensamiento y sus escritos, para aportar, a través de su ejemplo, al surgimiento de intelectuales serios comprometidos con la clase obrera.
En este contexto histórico, y en este momento político nacional, la tarea del CEIP trasciende sus objetivos inmediatos para constituirse en uno de los aportes fundamentales para la construcción de una alternativa intelectual comprometida con la clase obrera. No sólo por su objetivo central (el rescate de los escritos de y sobre Trotsky) sino por la seriedad con que lo ha encarado. Así el CEIP siembra hoy para que mañana exista un nuevo auge revolucionario.

* Historiador. Profesor de la UBA (Facultad de Filosofía y Letras). Autor, entre otros, de Los setentistas y Oposición Obrera a la dictadura.

 

Ernesto González*

Estimados compañeros:
En respuesta a la invitación que me hiciera llegar la compañera Andrea Robles cumplo en enviarles mi mensaje de satisfacción por la iniciativa que han decidido tomar de publicar una revista del CEIP, para acrecentar la divulgación de los aportes de Trotsky a toda la problemática abierta por la lucha de clases. No es necesario que insista en que mi reconocimiento no es formal ya que ustedes mismos son testigos de los esfuerzos que mi organización, especialmente en el pasado, y en menor medida en el presente, por razones económicas, realizó en el mismo sentido.
Sería de un sectarismo imperdonable no felicitarlos por esta iniciativa y al mismo tiempo desearles el mejor de los éxitos en el cumplimiento de la tarea. Para ello cuenten con todo el apoyo que les pueda dar.
Con todo aprecio,

Ernesto González

* Historiador y dirigente del MAS de Argentina. Autor, entre otros, de El trotskismo obrero e internacionalista.

 

Alberto J. Plá*

He recibido su invitación para informarme de la próxima aparición de la Revista de ese Centro de Estudios, y al mismo tiempo me solicita una opinión expresa.
Conozco algunos de los libros publicados por ustedes y me parece que son parte de una recuperación de lo que podríamos llamar una memoria histórica, en función de uno o quizá el más significativo de los acontecimientos sociales del siglo XX, y que se personifican en la figura de León Trotsky: el socialismo revolucionario, y sus consecuencias en múltiples direcciones tanto de tipo políticas (cuestiones de estrategias y tácticas), como de tipo social (los actores de los procesos revolucionarios), como de la economía en el periodo de la transición, como en el de la cultura en sentido más restringido (arte, literatura, etc.). La personalidad polifacética de Trotsky no debe ocultar aciertos y errores. Todos los seres humanos, aún los más geniales son falibles. El balance es lo que cuenta.
En palabras del propio Trotsky en su Testamento Político poco antes de su asesinato decía: la vida es bella... no me arrepiento de nada de lo que he hecho... si tuviera que vivir de nuevo volvería a ser un socialista revolucionario... tratando de cometer menos errores de los que puedo haber cometido. Es un canto a la vida y a la militancia, pero avalado por toda una vida de compromisos y realizaciones. Lo esencial es la recuperación de una conducta de vida, y no solamente de uno u otro acontecimiento o toma de posición circunstancial.
En la época que vivimos se tiende a identificar stalinismo con comunismo. Y entonces nos dicen (incluso desde sectores llamados de izquierda) que el comunismo fracasó. Trotsky ya demostró hace más de medio siglo (fue asesinado en 1940), que no existió socialismo en la URSS, y menos aún comunismo como pretendía Stalin en 1936, al mismo tiempo que asesinaba a toda una generación de socialistas revolucionarios con los infames Procesos de Moscú.
El aporte de Trotsky a diversas tomas de posición, ya sean en ideología (la revolución permanente) en la ciencia (con sus consideraciones sobre personajes condenados por el stalinismo como Einstein o Freud), en su rechazo a la división entre ciencia burguesa y ciencia proletaria para justificar las aberraciones del régimen soviético y por último, y para no hacer esta nota más extensa, sus escritos sobre arte y literatura, son una mezcla de ideas, propuestas, críticas y compromisos, que aún hoy mantienen vigencia. No siempre para tomarlas al pie de la letra, pero sí para tomarlas como verdaderos anticipos de cuestiones que hoy mismo agitan al mundo, de cualquier manera que se lo quiera considerar.
Por mi parte hay temas en los que difiero de las ideas de Trotsky, que difiero en algunas de sus actitudes y actividades concretas, pero no hay personaje en la historia al cual, si uno lo observa con espíritu crítico, no se lo pueda relativizar, al mismo tiempo que se lo reconoce por valores fundamentales que signaron su vida. El mundo cambia y hoy podemos enfrentar problemas que quizá no eran previsibles hace más de medio siglo atrás. Porque la humanidad avanza a pesar de todo. Derivado de los escritos últimos de Trotsky me surge que entendía como una «necesidad insoslayable» y como condición indispensable para el avance del socialismo revolucionario en el mundo, la caída del régimen stalinista-soviético. Ya desde los años ‘30 ha venido afirmando que una de las trabas mayores para el avance del socialismo y del comunismo es la misma existencia de esa burocracia en la URSS, y el aparato de represión del estado que se le corresponde. Los procesos de Moscú marcaron así, casi diría al rojo fuego, el fin de la expectativa de una posible regeneración de carácter interno. Y poco después el pacto Hitler-Stalin, es la rúbrica de esta claudicación. Trotsky manifiesta en sus últimos escritos su esperanza de que de la guerra mundial en curso, surgirán las condiciones para un enorme desarrollo del socialismo revolucionario o del comunismo auténtico y fiel a sus concepciones básicas que tuvieron su origen en Marx. Y no se equivocó, aunque las mismas no pudieron ser aprovechadas por las traiciones de stalinistas y socialdemócratas desde la llamada izquierda, que terminó siendo conviviente con el sistema capitalista mundial.
Y ya me extendí demasiado... Les deseo un futuro promisorio a partir de lo ya realizado (o por lo menos de lo que conozco) y hago votos para que en las diversas iniciativas que van apareciendo en el mundo nuevo que ya pisa el siglo XXI, se resuman enriquecidas las experiencias de un siglo y medio de luchas sociales y especialmente de la clase obrera y de los trabajadores en general contra el sistema de explotación del capital. Quizá estemos hoy vislumbrando una crisis del sistema que vuelve a ofrecer otra oportunidad de la humanidad para superar todo régimen de explotación y miseria. Depende ya en gran medida que la izquierda socialista y revolucionaria (o sea anticapitalista) se muestre a la altura de las expectativas que el propio Trotsky vislumbraba. Y para terminar recordemos lo que decía «el viejo»... en la historia de la humanidad veinte o treinta años son como uno o dos años en la vida de una persona.
Saludos y los mejores augurios

Alberto J. Plá



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