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Entrevista a Al Richardson

 

Esta entrevista fue realizada por Alejandra Ríos, integrante del CEIP León Trotsky en Inglaterra y delegada del colectivo Revolutionary History del cual Al Richardson es director.

 

 

En este número de la revista del CEIP ocupa un lugar central el papel que jugaron los trotskistas durante la segunda guerra mundial. ¿Qué nos podría decir sobre este tema?

AR: Creo que se trata de un tema muy importante e interesante porque, como bien saben, Trotsky murió en el primer año de declarada la guerra y, por lo tanto, esta fue la oportunidad para los trotskistas en varios países de intentar interpretar los hechos cuando éstos se estaban desarrollando, y obviamente de intervenir en ellos, sin contar con la guía de Trotsky aparte de su literatura y el conocimiento de su pensamiento político. Por lo tanto, en un cierto sentido, esto (la muerte de Trotsky) los dejó solos por primera vez, ya que siempre se habían apoyado mucho en Trotsky.

Se trataba también de un gran período de prueba para ellos porque, por supuesto, su aparato internacional era muy, pero muy débil. Esto no se debía sólo a las vicisitudes de la guerra, que inevitablemente dividiría el aspecto organizativo de cualquier organización internacional, sino también porque, como el mismo Trotsky señaló en En Defensa del marxismo, el Secretariado Internacional (SI) había fracasado en operar como tal. Había una mayoría en el mismo que estaba a favor de Shachtman, incluyendo por supuesto a Mario Pedrosa, y el SI simplemente no había podido funcionar. Además los camaradas franceses habían asegurado que éste debería mantenerse en Europa, y no fue así, la dirección del SI fue tomada por los Estados Unidos.

En resumen, la coordinación entre el aparato de la Internacional así como estaba no funcionó muy bien. Esto significó que los trotskistas en muchos países dependían del material que obtenían sobre lo que sus camaradas estaban haciendo en otros países, materiales que entonces se conseguían de manera fortuita. O bien, dependían de la información que podían conseguir de los Estados Unidos, en especial a través de los marineros, quienes estaban bien organizados como couriers (mensajeros) por el SWP. Algunos de ellos incluso llevaron material a Rusia. Pero debo decir que incluso en Gran Bretaña, donde no fuimos invadidos por ningún ejército, tuvimos nuestros problemas. Tuvimos dificultades para contactarnos porque los materiales no siempre lograban cruzar el Atlántico. En particular, por supuesto, estaba la revista Fourth International, la cual era muy importante para poder entender las cuestiones estratégicas desde una perspectiva internacional y los barcos se mostraban poco dispuestos a transportar materiales como ése. Debido a la situación de los tiempos de guerra los barcos se concentraban en el transporte de armamentos y alimentos y otro tipo de cosas. En ese tiempo además en Gran Bretaña había racionamiento del papel prensa. Entonces vemos cómo, incluso en un país en el cual uno podría pensar que sería muy fácil mantenerse conectado, debido a las peripecias de la guerra esto no fue así. Nuestro propio archivo de Fourth International tiene la sección de la época de la guerra incompleta por dicha razón.

Ahora bien, la situación fue mucho peor en lugares donde había una violenta represión y los camaradas realmente tenían que averiguar lo que otros camaradas estaban pensando y haciendo en el país de al lado. Menos aún podían imaginarse lo que hacía el aparato internacional -en realidad era Jean van Heijenoort trabajando solo- y menos aún podían saber lo que pensaba. Te voy a dar un extraño y raro ejemplo: créase o no, era más fácil para los trotskistas existir en la ilegalidad en la Polonia conquistada por los alemanes que en Rusia, por la simple razón que la GPU tenía un archivo muy minucioso sobre los trotskistas y podía detectarlos muy fácilmente, pero la Gestapo no había desarrollado ese tipo de archivos tan elaborados. Entonces se daba la peculiaridad de que era más factible que sufrieras represión y fueras capturado y ejecutado en Rusia que en Alemania.

Bien, este es un ejemplo del extraño carácter de las vicisitudes de la guerra que hizo de la elaboración de los programas una actividad extremadamente difícil y, por lo tanto, no nos debe sorprender que cuando la guerra terminó, emergieron en una gran cantidad de países una variedad de respuestas políticas muy diferentes. Desde ya que también el aparato se había destrozado bastante. Algunos países salieron de la guerra con cuatro o cinco grupos trotskistas distintos sin posiciones radicalmente diferentes en su conjunto, pero lo suficientemente principistas y profundas como para hacer de la reafirmación de la unidad una cuestión extremadamente difícil. Por supuesto que no se trataba de una cuestión organizativa únicamente, era una cuestión programática. Al fin de cuentas la unidad revolucionaria de los grupos sólo pueden asegurarse programáticamente, no meramente con negociaciones a nivel de organizaciones, ya que los revolucionarios creemos que la organización le sigue a la política y no al revés.

Por esa razón creo que publicar en español este tipo de materiales es muy, muy, importante, extremadamente importante porque ninguno de nosotros ha publicado lo suficiente, seamos francos al respecto, ni nosotros ni ninguna de las más prestigiosas instituciones como el centro Cahiers Leon Trotsky y el centro Pietro Tresso coordinado por Paolo Casciola en Firenze. Incluso en Revolutionary History no hemos publicado lo suficiente como para poder comprender este tema correctamente. Por eso es que me entusiasma mucho la idea de que el

CEIP empiece a publicar sobre este tema en español porque hasta ahora el debate, debido a la disponibilidad de materiales, estaba de hecho restringido a los hablantes de inglés, francés e italiano. Incluso, creo que no ha habido mucho debate en alemán tampoco, lo que es extraño ya que en las discusiones políticas e históricas los alemanes son generalmente mucho más serios que el resto de nosotros. Entonces, es muy importante que ustedes empiecen esta tarea en español y saquen el debate de su estrecho límite europeo.

Leyendo el material hemos descubierto cosas sorprendentes sobre el movimiento trotskista y lo que los trotskistas han hecho durante la guerra, han llevado adelante acciones de gran coraje...

AR: Bueno, la bravura de los camaradas es bastante sobrecogedora. Como ves, incluso en países donde había democracia burguesa - aunque recordemos que en tiempos de guerra la democracia burguesa es muy restringida, en aquellos lugares donde continúa - nuestro movimiento sufrió represión.

En Gran Bretaña Jock Haston y el resto de sus camaradas estaban encarcelados. En los Estados Unidos, Cannon y sus camaradas estaban en prisión. Como vemos esto pasaba en países donde uno esperaría que la legalidad burguesa se respete un poquito más. En otros países la represión implicaba ejecuciones y asesinatos.

El ejemplo más admirable que habla del coraje de nuestro movimiento es el famoso Manifesto de Buchenwald, de los diferentes trotskistas internacionalistas en Buchenwald, que sacaron un manifiesto internacionalista de ese campo de la muerte. Está la muy famosa revista que los camaradas alemanes y franceses producían juntos en Occidente que fue creada para circular ilegalmente en el ejército alemán, Arbeiter und Soldat. Nuestros camaradas sabían lo que significaba la guerra mundial y estaban preparados para cumplir con su deber como trotskistas, como revolucionarios y como luchadores. Un pequeño grupo en Polonia incluso se las arregló para sacar una revista en el tiempo del gran levantamiento del Gueto de Varsovia. Desafortunadamente, las copias de esta revista son muy raras, creo que debe de haber quedado sólo una copia.

Y por supuesto están nuestros camaradas que murieron en las manos de los nazis y los fascistas con un gran coraje. El trotskista griego P. Pouliopoulos, por ejemplo salvó las vidas de varios judíos, quienes estaban prisioneros bajo los nazis y como estaban infestados con piojos un cínico oficial de la Gestapo le dijo a Poulipoulos “Bueno, puedes tener las vidas de éstos si estás dispuesto a limpiarlos “ y así lo hizo. Cuando los nazis trataron de ejecutar a Pouliopoulos, él se dirigió como internacionalista a los soldados italianos que estaban en el pelotón de fusilamiento y les preguntó por qué estaban disparando a sus hermanos de la clase obrera, y los soldados se negaron a disparar, tuvieron que ejecutarlo los oficiales.

Si la historia de nuestro movimiento se escribiera, si estuviéramos en condiciones de hacerlo, y contáramos con los materiales que había en todo el mundo encontraremos que nuestros camaradas dieron tremendas pruebas de dedicación y coraje.

¿Podría contarle a nuestros lectores en qué proyectos está trabajando Revolutionary History en este momento?

AR: Bueno, en este momento estamos trabajando en la publicación de un número cuyo tema es la Comintern y sus críticos, y debería salir antes de junio. Contiene material sobre Yugoeslavia, sobre la historia completa de los trotskistas austríacos -la mejor en el tema- material sobre los primeros trotskistas británicos y material sobre la odisea de los bolcheviques leninistas españoles durante la Guerra Civil española, todos ellos materiales muy interesantes.

Luego nos vamos a manejar con un abordaje temático donde vamos a publicar un número sobre las sublevaciones revolucionarias en los ejércitos en tiempos de guerra. Esto va a incluir no sólo material sobre Europa sino también sobre las colonias. Dentro de Europa, en Bulgaria por ejemplo, al final de la Primera Guerra Mundial el ejército no sólo se sublevó sino que proclamó una república campesina. También va a haber material sobre Alemania, Francia, Rusia, o sea un número temático con materiales de gran riqueza, que se va a concentrar en los amotinamientos con alto contenido político, no sólo por pacifismo o por el hartazgo de la guerra, sino amotinamientos políticos entre los soldados. Estamos muy interesados en esto porque creemos que, a menos que las armas represivas del Estado sean destruídas, las posibilidades de una revolución del resto de la población son muy débiles, y por lo tanto el descontento de los soldados de carácter político profundo, es estratégicamente muy importante para la posibilidad de la revolución socialista. Se trata de un estudio comparativo, que hace referencia a distintos países. Esperamos que esto traiga un nuevo enfoque a estas cuestiones y que pongamos a disposición de los revolucionarios materiales que puedan usarse con un propósito comparativo para entender los mecanismos para pensar en términos de lo que significaría para su propio país, y cómo esto podría ser aprovechado.

Por otra parte, estamos en este momento discutiendo la publicación de una serie de clásicos marxistas con una organización revolucionaria en Gran Bretaña, el CPGB (Communist Party of Great Britain). Sus camaradas están yendo a visitar nuestros archivos y vamos a publicar una serie de trabajos no sólo de los clásicos bolcheviques –Zinoviev, Bujarin- sino también de pensadores marxistas como Martov, los cuales fueron apenas publicados en inglés. Yo he terminado un libro sobre Rosmer que debería salir para el final del verano (en Europa). O sea que tenemos una gran cantidad de tareas.

Hay un número completo sobre Vietnam que podríamos publicar en cualquier momento pero hemos decidido que no es una prioridad porque ya hemos publicado bastante sobre el tema. En este momento estoy trabajando sobre un trabajo de Riazanov sobre Engels, tanto en lo referente a los Balcanes y a la posición de Marx sobre el zarismo.
Hay muchos proyectos en curso, pero lamentablemente muy pocas personas para hacerlos. Entonces mientras tenemos buenas ideas sobre lo que vamos a hacer, quizás los mismos no salgan publicados tan pronto como quisiéramos.

Revolutionary History nos ha hecho llegar su apoyo. ¿Quisiera agregar algo más sobre la labor que desarrolla el CEIP?

AR: Creo que es una labor muy, pero muy importante. Si somos internacionalistas, tenemos que entender que a pesar de que hay millones de personas que hablan las distintas variedades de chino y del indio, no se trata de lenguajes internacionales. Los accidentes del imperialismo han creado lenguajes internacionales. En Gran Bretaña tenemos un pequeño aparato funcionando, y quizá sea el más amateur de todos, hay un centro más profesional en Francia, y hay un centro muy activo en Italia. Todas estas organizaciones están organizadas de manera diferente y están basadas en distintos principios, pero básicamente hacemos lo mismo. Entonces, ahora lo importante es que debería existir tal institución para el mundo de habla española ya que el historial de las publicaciones en español hasta el momento no han sido muy numerosas, para ser honestos.

Por lo tanto, creo que la formación del CEIP es uno de los pasos más importantes que se han dado en este sentido en muchos años, primero porque brinda a los camaradas de habla hispana, ya sea en Europa o fuera de ella, la riqueza que hemos podido disfrutar en otros idiomas, y más importante, como somos internacionalistas, esto nos permite enriquecernos con el pensamiento y la actividad de los camaradas de habla hispana. Rompe las barreras y ahora podemos hablar unos a los otros como internacionalistas y también como historiadores y como revolucionarios. Un debate que por tanto tiempo ha sido tan estrecho, y centrado en las preocupaciones de Europa, ya sea del presente o del pasado, ahora es posible abrirlo y formar una camada de historiadores marxistas y tener una actitud verdaderamente internacionalista. Por este motivo, considerando la rapidez con la que han trabajado y cuánto han alcanzado hasta el momento, creo que su trabajo es uno de los fenómenos más apasionantes hasta el momento y, con franqueza, espero que vuestra labor inspire a gente en otros países que trate de emular lo que ustedes han logrado. Luego podremos ampliarlo. Mi sueño es que en algún momento, aunque no tengamos ahora los recursos y suene algo ambicioso, mi sueño es que podamos tener una conferencia mundial de los historiadores trotskistas, en la cual podamos romper esas barreras, hablar los unos a los otros, presentar documentos para la discusión. Pero quizás eso es pensar en un futuro muy lejano. Lo que diré es que, por lo que conozco de vuestro trabajo, creo que es uno de los más espléndidos logros hasta el presente y que debería haberse hecho hace bastante tiempo.

Si podemos hablar de manera abierta, estudiar juntos, y discutir todos nos beneficiaríamos. Esto lo sabemos como internacionalistas pero una cosa es tener la sospecha y otras cosa es verlo y hacerlo. Debo remarcar, que los historiadores stalinistas y burgueses, aunque no son internacionalistas en absoluto y que siempre han contado con apoyo oficial en términos de dinero y poder, tienen conferencias internacionales de historiadores. Algo que nosotros que somos verdaderos internacionalistas deberíamos haber hecho hace rato.

Estaría interesado en los futuros planes del CEIP, es decir si tus camaradas intentan concentrarse en poner a disposición en español todos los materiales de Trotsky que sean posible, o si intentan a la par investigar sobre la historia del trotskismo y del marxismo. Obviamente que se trata de una cuestión muy difícil porque hay mucho por hacer y aunque no nos guste tenemos que priorizar. Entonces estamos muy interesados en que sus camaradas nos hagan saber cuáles son sus planes, sus intenciones y por supuesto nuestra sección “trabajos en elaboración” (en la revista RH) simpre va a publicar sus planes con la esperanza de que podamos atraer a otra gente en el resto del mundo que quizá brinden alguna ayuda.

Traducción: Alejandra Ríos
con la colaboración de Phillip Widall



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