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Nuestro carácter de fracción

 

A Contracorriente de la Historia 
Documentos de la Liga Comunista Internacionalista 1930 - 1933


Fúlvio Abramo y Dainis Karepovs (compiladores)

Extraído de: Liga Comunista (Oposição). “A Oposição comunista e as calumnias de la burocracia”, San Pablo, Luta de Classe, 1931, pp. 7-9.

La Liga Comunista (Oposición bolchevique-leninista) es, nacional e internacionalmente, la fracción más revolucionaria del partido del proletariado. Ella agrupa a su alrededor a los obreros más concientes del Partido, viviendo dentro y fuera de éste, educando y esclareciendo el espíritu revolucionario del proletariado. Los mejores militantes, expulsados y no expulsados, luchan intransigentemente por su programa de acción revolucionaria, basado en las tesis y resoluciones de los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista.

La Liga Comunista, liderada internacionalmente por Trotsky y Rakovsky, ambos deportados y perseguidos por defender la integridad de los principios que, en 1917, le dieron la victoria a los trabajadores de Rusia, tiene un carácter bien definido de fracción de izquierda del Partido, lo que vale decir: fracción de izquierda de la Internacional Comunista. Reivindicando el establecimiento de la libertad de discusión en las filas del Partido, ella es, antes que nada, el reflejo de una imposición histórica: la lucha por la regeneración de la dictadura del proletariado en la URSS, cuya estabilidad viene siendo amenazada por el peligro termidoriano (1), y la continuación del proceso permanente e internacional de la Revolución Proletaria en todos los sectores de la lucha de clases.

Nuestro P.C. brasileño, dado el hecho de que su dirección obedece ciegamente las órdenes emanadas de la burocracia centrista de la I. C. y dadas las circunstancias en las que ha vivido y que han impedido, hasta hoy, su desarrollo como verdadero partido de masas, viene cometiendo los peores errores en la acción práctica y, en esas condiciones, “hay que ser miope para considerar superfluas o inoportunas las discusiones de fracción y la delimitación rigurosa de las tendencias” (2).

Por otro lado, la burocracia dirigente mató la libertad de discusión y de crítica en las filas revolucionarias, tornando imposible la existencia de una disciplina en el verdadero sentido, es decir, en el sentido bolchevique. A este respecto, así se expresa Lenin en “La lucha contra los socialdemócratas de espíritu cadete y la disciplina del Partido”:

“Varias veces definimos nuestro punto de vista sobre la importancia de la disciplina en las filas del partido obrero. Unidad de acción, libertad de discusión y de crítica, tal fue nuestra definición. Sólo esa disciplina es digna del partido democrático de la clase avanzada. La fuerza de la clase obrera reside en la organización”.

Sin organización de masas, el proletariado no es nada; organizado, lo es todo. La organización es unidad de acción, unidad de acción práctica. Todos esos actos, todas esas acciones sólo son, sin embargo, preciadas, en la medida en que impulsan hacia adelante y no hacia atrás; en la medida en que sueldan ideológicamente y educan al proletariado, en lugar de rebajarlo y debilitarlo. Una organización sin ideales es un contrasentido que, en la práctica, transforma a los obreros en miserables auxiliares de la burguesía dominante. Por eso el proletariado, sin libertad de discusión y de crítica, no reconoce ninguna unidad de acción. Por eso, los obreros que tienen conciencia de su clase nunca deben olvidar que hay violaciones de principios que son tan serias, que hacen obligatorio romper con cualquier relación de organización.”

Urge, por consiguiente, reaccionar contra los atentados a los principios y salvar, de ese modo, el partido del proletariado.

La Oposición de Izquierda no es, entonces, como organización, extraña al Partido, sino una fracción de éste y, como tal, la más revolucionaria, la que realmente lucha por los supremos intereses de clase del proletariado.

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 (1) Expresión muy usada actualmente, por analogía con lo que pasó en la Revolución Francesa. La reacción termidoriana en Francia, que puso término a la dictadura del Comité de Salvación Pública y se inició con la ejecución de Robespierre, Saint-Just y otros, el 9 de Thermidor del año 2 (27 de Julio de 1794), marcó todo el período reaccionario de retroceso, de vuelta al pasado, que culminó con el advenimiento del Directorio. (Nota del original).

(2) Lenin, Que faire? Dogmatisme et liberté de critique, Editions Sociales Internationales, vol. IV, p. 432. (Nota del original.)

 



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