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El "programa mínimo" de la COB

Lucha Obrera N° 13

periódico de la LOR-CI, Bolivia, 30 de octubre de 2003

El 17 de octubre la COB aprobó un “programa mínimo del pueblo movilizado” que, si bien recoge demandas muy importantes en sus 10 planteamientos, no es el programa que necesitamos los trabajadores.
El “programa mínimo” plantea estas reivindicaciones (defensa del gas, tierra y territorio, reposición de las conquistas laborales, etc.) como reformas a obtener presionando al nuevo gobierno.
Por ejemplo, en defensa del gas, se limita a pedir la “Revisión en el Congreso de todos los contratos de capitalización, de riesgo compartido y arrendamiento de los yacimientos petrolíferos, mineros y empresas estatales, haciendo respetar el espíritu de la Constitución Política del Estado”. Pero la Constitución garantiza la gran propiedad privada, la “seguridad jurídica” para las inversiones de las transnacionales y es la base legal de las capitalizaciones. El Congreso es la institución donde los partidos burgueses sancionaron la entrega de las empresas públicas.
Además, mientras “revisar” los contratos significa sólo introducir algunos cambios pero mantener las capitalizaciones en pie, recuperar efectivamente el gas, el petróleo y las empresas públicas “capitalizadas” exige anular las capitalizaciones sin indemnizar a los “inversores” y expulsando a las transnacionales.
Cada una de las demandas centrales de los trabajadores y el pueblo movilizados lleva a la misma conclusión: para ser efectivamente resuelta, hay que afectar la gran propiedad privada y el poder de los monopolios imperialistas y sus socios, los capitalistas bolivianos. ¿son posibles dentro del decadente capitalismo semicolonial? Claramente no. Sin embargo, nada se dice de esto en el documento y la COB presenta sus planteamientos como si fueran “posibles” presionando dentro del actual régimen económico, político y legal. Eso es digno de un programa reformista burgués, destinado a engañar a las masas, pero no de un programa obrero para hacer efectivas las reivindicaciones por las que se combatió en septiembre y octubre. Éstas y otras medidas de fondo necesarias para hacerlas realidad, sólo podrán imponerse mediante la más amplia movilización de masas, concentrando toda la fuerza obrera, campesina y popular en una lucha muy superior a la heroica batalla de Octubre. Esto plantea directamente el problema del poder ¿qué gobierno puede resolverlas? La única respuesta posible es que sólo un gobierno obrero, campesino y popular puede garantizarlas.
Sin embargo, la COB termina planteando: “Cualquiera que sea el gobierno, tiene la obligación de cumplir con el clamor del pueblo. De lo contrario, las calles y los caminos de la patria se convertirán nuevamente en nuestra barricada.” Pero es un engaño esperar del Gobierno de Carlos Mesa, heredero del programa neoliberal y proimperialista de Goni, que “escuche el clamor del pueblo” ni satisfaga una sola de estas demandas. Las mismas jamás se obtendrán presionando a Mesa ni “consensuando” en el Congreso. La tregua que Mesa ha pedido y que Evo, el Mallku y Solares le han concedido sólo pretende ganar tiempo con promesas mientras busca una salida para la grave crisis política de la burguesía y sus partidos e instituciones.
Pese a sus limitaciones, los planteamientos de la COB podrían cumplir un papel útil si fueran propuestos como medidas de lucha para ser llevados al conjunto de los sindicatos y organizaciones populares, y se llamara a una Asamblea Popular para discutir cómo imponerlos y organizar una nueva y gran lucha nacional. Como no es así, o servirán para adormecer la voluntad de lucha de las masas, creando falsas ilusiones en el nuevo gobierno, o quedarán simplemente en el papel.
El movimiento obrero y de masas necesita dotarse de una nueva Tesis de Pulacayo1 , un verdadero programa de acción, concebido como un sistema de reivindicaciones transicionales que partiendo de las demandas elementales y más sentidas, explique cómo pueden ser obtenidas y por qué medios, tendiendo un puente hacia la toma del poder para imponer una salida de fondo obrera y campesina, vale decir, revolucionaria. Un programa de acción en torno al cual puedan soldarse tanto la unidad interna de las filas de los trabajadores, como la más firme alianza obrera, campesina y del pueblo humilde, y en el cual encuentre una perspectiva revolucionaria la profunda rebelión aymara y de los pueblos originarios.

 

1 La Tesis de Pulacayo, adoptada en 1946 por la FSTMB aunque tiene importantes limitaciones, cumplió un papel muy progresivo planteando muchas de las tareas que el movimiento obrero encaraba en el proceso revolucionario que culminó en la isnrrección de abril del 52.



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