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La insurrección de El Alto planteó el problema del poder

La Verdad Obrera N° 127
periódico del PTS de Argentina, 17 de octubre de 2003

 

La Verdad Obrera entrevistó a Javo Ferreira, dirigente de la Liga Obrera Revolucionaria (Cuarta Internacional) de Bolivia, organización hermana del PTS de Argentina.

 

Se puede decir que lo que empezó como la “Guerra del Gas” tomó una dinámica de lucha por el poder en Bolivia, es decir, ¿comenzó una revolución? Y en ese caso, ¿qué clases y alianzas de clases son el motor del proceso?

Si, actualmente al nivel que ha llegado el conflicto es el de poner sobre la mesa la discusión del poder político. La negativa de Sánchez de Lozada de renunciar expresa ese sentimiento de orfandad con el que están las clases dominantes frente a la ausencia de una alternativa sólida de recambio burgués. La batalla del gas, ha permitido condensar un conjunto de reivindicaciones estructurales del movimiento de masas que se encontraban latentes o que emergían localmente y que ahora han tomado forma nacional. De hecho, en la guerra del gas existen varios componentes que han provocado el actual levantamiento, se combinan reivindicaciones de clase y reivindicaciones étnicas producto de la brutal opresión a los pueblos indígenas, locales y regionales. Desde este punto de vista y desde el salto en la situación que significó el levantamiento en El Alto, podemos decir que una revolución en Bolivia ahora sí ha empezado a andar, aunque no se ha consumado la caída revolucionaria del gobierno. Y en los hechos se ha dado una alianza de clases entre el proletariado que está actuando en forma diferenciada, puntualmente con los mineros de Huanuni y otro contingente de mineros que se encuentra en camino a La Paz, el movimiento campesino del altiplano y valles, cocaleros, los pobres urbanos y semiproletariado, de talleres, curtiembres, transportistas, mercados, etc., Finalmente los universitarios juegan también un rol.

 

¿Cuál fue el significado de los hechos de El Alto del 12 de octubre? ¿Qué tipo de organizaciones se dieron las masas en el levantamiento?

Es una discusión si se trató de una semi-insurrección o una insurrección. A diferencia de los hechos de Cochabamba en el 2000, en la “guerra del Agua”, que llamamos semi-insurrección, ahora las demandas en la ciudad de El Alto fueron claramente políticas como eran la anulación de la Ley de hidrocarburos, lo que implica su renacionalización, la industrialización del gas y en especial que Sánchez de Lozada renuncie. En todo caso si hablamos de una semi-insurrección en ambos casos, porque no contaron con una dirección clara y primaron los elementos espontáneos, hay que decir que ésta fue superior a la de Cochabamba del 2000, con más elementos concientes. Y verdaderamente este proceso insurreccional fue lo que hizo dar un vuelco a la situación y plantear más abiertamente el problema del poder.
Con respecto a las organizaciones con las que actuaron el movimiento de masas fueron centralmente las Juntas Vecinales, una forma de organización muy extendida en el país. En El Alto deben llegar a cerca de 500 juntas. Estas están agrupadas en las FEJUVE (Federación de Juntas Vecinales) que en combinación con la Central Obrera Regional y bajo la disciplina de la COB dirigieron la lucha. Actualmente y producto de la represión estas Juntas Vecinales, por lo menos en los sectores más castigados por la represión, han dado instructivas para la conformación de comités de autodefensa. El día de hoy ha surgido en esta misma ciudad un Comando General Comunitario, formado por la coordinación entre la COR, FEJUVE, y la CSUTCB (Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia), como una instancia de coordinación para resolver, según declaraciones del Mallku, el problema militar.
Sin embargo el 12 y 13 de octubre, la resistencia al salvajismo militar-policial se dio de forma espontánea, sin organización previa de ningún tipo, lo que evidencia el estado aletargado de las organizaciones existentes. En general el estado de ánimo de las bases tiende cotidianamente a rebasar la política y vacilaciones de todas las direcciones, no solo nacionales sino a nivel local. De hecho, algunos dirigentes intentaron dialogar con el gobierno y fueron desconocidos o rápidamente disciplinados ante las amenazas de linchamiento.

 

¿Por qué no cayó aún Sánchez de Lozada? ¿Qué sectores de clase y partidos lo apoyan?

Lo sostienen centralmente el conjunto de los organismos internacionales, empezando por la embajada norteamericana, la OEA, el pacto andino y varios organismos internacionales que ven “un peligro” para el conjunto de la región la posibilidad de su caída, ya que después de 20 años de democracia pactada, excluyente, racista y represiva, el conjunto de mediaciones políticas burguesas tradicionales están fuertemente cuestionadas. De ahí el apoyo que le dan en estas horas criticas el MIR y NFR, así como las cámaras empresariales, banqueros, la iglesia y todas las organizaciones patronales. Junto a ellos, las clases medias altas, en el transcurso de los últimos dias están adoptando posiciones francamente fascistas, como el asesinato de un bloqueador por parte de un chico de 17 años en un barrio burgués, o las amenazas de la Nación Camba de enfrentar en los próximos días a bloqueadores en el departamento de Santa Cruz.
Sin embargo si no cayó el Goni, ha sido centralmente por la estrategia de los dirigentes de las organizaciones de masas como es la cúpula del MAS, del MIP y también de la COB. La política que han sostenido sistemáticamente ha sido la de presionar para “convencer” al gobierno, primero de que haga una declaración sobre a quién pertenecía el gas, si a los bolivianos o las transnacionales. Luego, cuando el movimiento de masas dijo su palabra con el 12 y 13 de octubre en El Alto, presionan para “convencerlo” de que renuncie. Actualmente, si no cae es por esta política de presión que ha llevado a impulsar la “huelga de hambre” como mecanismo de conciliación, a suspender los ampliados de la COB y a restringir lo máximo posible, en las actuales circunstancias, la participación de la vanguardia en los mismos, bajo el argumento de “cuestiones de seguridad”, y finalmente a tratar de disminuir la “acción directa” del movimiento de masas.

 

¿Qué “recambios institucionales” puede ensayar el viejo régimen y quiénes lo impulsan?

En primer lugar, el gobierno apuesta a quedarse, desgastando la movilización y de ser necesario apelar a una represión mayor. De hecho la cantidad de muertos y heridos de las últimas semanas así lo atestiguan, 70 muertos y más de 400 heridos, así como la intervención a diversos medios de prensa y las órdenes de detención de dirigentes y activistas. Sin embargo, ante la eventualidad de una radicalización mayor de la lucha el gobierno ensaya el recambio institucional como salida más probable, en la cual el vicepresidente Carlos Mesa se haría cargo del gobierno o en caso de renunciar éste, sería el presidente de la Corte Suprema de justicia quien lo haga, preservando de esta forma el conjunto de instituciones y la legislación actual. Esto es un intento de expropiar la grandiosa lucha llevada adelante por los trabajadores del campo y la ciudad, buscando cambiar algo para que nada cambie.

 

“Autoorganización para la lucha”

Sintéticamente, ¿cuál es el eje de la política de los revolucionarios de la LOR (CI) en los acontecimientos?

Te voy a plantear los ejes esenciales que hemos sostenido en estas cuatro semanas de lucha, ya que mientras cambiaban los acontecimientos, nos hemos visto en la obligación de ir adecuando nuestra política casi cotidianamente e incluso, nuestros volantes en estos momentos los editamos con fecha y hora debido a lo vertiginoso de los cambios. Esencialmente hemos peleado por dotar al movimiento de masas de formas de organización y autoorganización para la lucha. Así en un primer momento planteamos que hacía falta una Coordinadora Nacional de lucha y movilización basada en delegados revocables y con mandato, y que esta forma de organización debería extenderse y desarrollarse a nivel local, regional y departamental. En este sentido consideramos como muy progresivo el surgimiento de instancias de organización y de coordinación locales como es el que se está dando en la ciudad de El Alto entre la COR y las FEJUVE. Con este mismo objetivo nos hemos adecuado a los cambios que se produjeron en las distintas organizaciones del movimiento de masas, planteando la necesidad de un Comité Nacional de Huelga y Movilización, sobre la base de profundizar la participación de la vanguardia en los ampliados de la COB.

Asimismo, la situación demandaba la conformación de comités de autodefensa, cuestión que si bien ha empezado a plantearse y a extenderse en sectores del movimiento de masas aún no se han dado pasos significativos en este sentido. En estos momentos estamos en una dura pelea con el conjunto de la izquierda de la COB, MAS, stalinistas, socialdemócratas y lamentablemente algunos que se reivindican trotskistas, como el POR, contra las huelgas de hambre que buscan expropiar esta gran lucha, oponiéndoles la necesidad de desarrollar y fortalecer los comités de autodefensa, en el camino de poner en pie verdaderas milicias obreras, campesinas y populares. Creemos que la única manera de imponer un verdadero gobierno obrero, campesino y popular sólo puede ser sobre la base de los organismos de democracia directa que surjan del movimiento de masas.



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