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Cómo defender realmente la democracia[1]

 

 

13 de agosto de 1940

 

 

 

Queridos amigos:

 

En mi opinión, deberíamos fortalecer y profundizar nuestra campaña contra las tendencias pacifistas, los prejuicios y falsedades.

Los liberales y los demócratas dicen: “Debemos ayudar a las democracias con todos los medios, excepto una intervención militar directa en Europa”. ¿Por qué esta estúpida e hipócrita limitación? Si se debe defender la democracia, hay que hacerlo también en suelo europeo, lo mejor posible, ya que ésta es la mejor forma de defender la democracia en Norteamérica. Ayudar a Inglaterra -aplastando a Hitler- por todos los medios, incluyendo la intervención militar, significaría la mejor forma de defender la “democracia norteamericana”. La limitación puramente geográfica no tiene sentido político ni militar. Lo que a los trabajadores les parece que vale la pena defender nosotros estamos listos para defenderlo con medios militares, en Europa o en Estados Unidos. Es la única posibilidad que tenemos de asegurar la defensa de las libertades civiles y otras cosas buenas que existen en Norteamérica.

Pero nos rehusamos categóricamente a defender las libertades civiles y la democracia a la manera francesa; los trabajadores y campesinos dan su sangre y su carne mientras que los capitalistas concentran el mando en sus manos. El experimento de Petain debería convertirse ahora en el eje de nuestra propaganda. Es importante, por supuesto, explicar a los obreros avanzados que la lucha genuina contra el fascismo es la revolución socialista. Pero es más urgente, más imperativo, explicarles a los millones de obreros yanquis que la defensa de su “democracia” no puede quedar en manos de un mariscal Petain yanqui, y hay muchos candidatos para ese papel.

El artículo de Carl O’Shea en el Socialist Appeal del 10 de agosto es muy bueno. Podemos, de esta forma, desarrollar una campaña muy efectiva contra William Green y contra John L. Lewis, quienes rechazan terminantemente la conscripción apoyando un ejército esclavo voluntario.

El Instituto de la Opinión Pública estableció que más del setenta por ciento de los trabajadores están a favor de la conscripción. ¡Es un hecho de tremenda importancia! Los trabajadores toman seriamente todas las cuestiones. Si la patria debe ser defendida, entonces la defensa no puede abandonarse a la voluntad arbitraria de los individuos. Debería tratarse de una actitud común. Esta concepción realista muestra cuánta razón teníamos al rechazar de antemano al pacifista puramente negativo o las actitudes semipacifistas. Nos colocamos en el mismo terreno que el setenta por ciento de los trabajadores -contra Green y Lewis- y en base a esta premisa comenzamos a desarrollar una campaña con el fin de enfrentar a los trabajadores con sus explotadores en el campo militar. Ustedes, trabajadores, quieren defender y mejorar la democracia. Nosotros, miembros de la Cuarta Internacional, queremos ir más allá. Sin embargo, estamos listos para defender la democracia con ustedes, sólo con la condición de que sea una defensa real y no una traición a la manera de Petain.

Por este camino estoy seguro de que podemos progresar.

 

Fraternalmente,

 

L. Trotsky



[1]Cómo defender realmente la democracia”. Cuarta Internacional, octubre de 1940.



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