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La plataforma del grupo Brandler[1]

 

 

22 de mayo de 1933

 

 

 

En el número 5 de Gegen den Strom [Contra la corriente], publicación del grupo Brandler-Thalheimer que se edita en Estrasburgo, aparecen las tesis para la lucha contra el fascismo y otras declaraciones progra­máticas. Este número es muy importante para determi­nar el carácter de este grupo. ¿Qué aprendieron los brandleristas de la catástrofe? ¿Han avanzado?

Digámoslo de entrada: las tesis plantean una serie de ideas fundamentales, sobre todo en el terreno de la crítica al régimen partidario, a la política del "frente único sólo desde abajo" y a la teoría del social-fascis­mo. Pero aparte de estas críticas (que hay que repetir con insistencia a pesar de su carácter elemental), Gegen den Strom sigue siendo una publicación opor­tunista, tanto por lo que dice como por lo que deja de decir.

1. Las tesis acusan muy acertadamente a la buro­cracia stalinista de minimizar la importancia de la derrota. Pero los brandleristas no sacan de su propia evaluación de la catástrofe las conclusiones perti­nentes respecto del partido. Igual que en el pasado, manifiestan su deseo de volver al partido, es decir, actúan como si no hubiese habido catástrofe. De esta manera ayudan a los stalinistas a ocultar la impor­tancia y la magnitud políticas de la derrota.

2. "No es el comunismo el que ha sido derrotado - afirman - sino la táctica ultraizquierdista, el régimen burocrático, el método utilizado hasta ahora por la dirección (...]" El problema aparece así planteado de manera doctrinaria, no política, como si se tratase de una pugna entre principios abstractos y no entre fuerzas políticas vivas. Por supuesto, el comunismo, como doctrina, no ha sido derrotado, pero silo fue el partido alemán, que utilizó una táctica errónea y un régimen burocrático y llevó al proletariado a la catástrofe.

3. La "política ultraizquierdista" naufragó. ¿De dónde surge esa política? ¿Cuál es su contenido social? ¿Quién la fomenta? Como en el pasado, ni una palabra al respecto. Sin embargo, los brandleristas reconocen que la política errónea de la Comintern, que la llevó a la ruina, se aplica desde hace diez años. ¿De dónde proviene esta perseverancia sin precedentes en la aplica­ción de una "política ultraizquierdista" incorpórea?

4. Por otra parte, ¿es cierto que la política de la Comintern de los epígonos fue siempre "ultraizquierdista"? Los cinco años de sometimiento del Partido Comunista Chino al Kuomintang, ¿se debieron a una política ultraizquierdista? ¿Cómo caracterizamos la política del Comité Anglo-Ruso, que fue la ruina del muy prometedor Movimiento Minoritario de los sindi­catos británicos? ¿Fue ultraizquierdista la política de la Comintern en la India y en Japón (partido obrero y campesino en ambos casos)? ¿No es obvio, acaso, que el programa de "emancipación nacional" era y es una adaptación oportunista grosera a la psicología chovi­nista de la pequeña burguesía alemana? ¿Se puede caracterizar como ultraizquierdista la política actual de formar bloques con pacifistas burgueses, demócratas aislados, etcétera: el Congreso Contra la Guerra, el Congreso Contra el Fascismo, la Liga Antiimpe­rialista y, en general, todo el trabajo que realiza el ministerio de fantochadas y charlatanería de Muenzenberg? ¿Se puede tachar de "ultraizquier­dista" la declaración de la Comintern del 5 de marzo, en la que afirma que se abstendrá de criticar a la socialdemocracia mientras dure el frente único?

5. Las tesis afirman que la política ultraizquier­dista de todas las secciones se aplica siguiendo las órdenes del Buró Político de la Unión Soviética. ¿Y qué pasa con la política dentro de la URSS? ¿Acaso el ultraizquierdismo no se manifiesta también allí? ¿Acaso la colectivización al cien por ciento y la indus­trialización exagerada no reflejan una política ultra-izquierdista? ¿Y puede negarse que el período de aven­turerismo económico en la URSS estuvo precedido por un período de oportunismo económico?

6. Según las tesis, el Buró Político del PCUS no está en situación de dirigir directamente la política a aplicar en varias decenas de países. Eso es de por sí irrefutable, pero no explica la naturaleza del mal que carcome a la Comintern. Si no se tratara más que de la lejanía del Buró Político, la falta de tiempo, de infor­mación y de conocimiento de la situación de los diver­sos países, habría una amplia variedad de errores; pero aquí no se trata de errores empíricos aislados sino de una política falsa hasta la médula. ¿Cuál es su esen­cia? ¿Qué determina su persistencia y su relativa coherencia?

7. ¿Qué opinan sobre el sistema que permite al secretariado del Buró Político dirigir a varias decenas de partidos? ¿Es un hecho fortuito o una aberración? Los brandleristas hablan mucho de burocratismo pero no comprenden bien el significado del término. El buro­cratismo, que no constituye una serie de aberraciones fortuitas aisladas sino un poderoso sistema, es el méto­do de pensamiento y acción de la burocracia, o sea, de un estrato social especial que puede y debe entrar en conflicto con la vanguardia proletaria. ¿Cuál es la fuente principal del burocratismo de la Comintern, si no la burocracia soviética?

8. Los brandleristas se ven obligados a soslayar este problema central porque, por su carácter y por su espíritu, constituyen un pequeño sector, desplazado y maltratado, de esta misma burocracia. Combaten el "ultraizquierdismo", pero no dicen nada del opor­tunismo de la burocracia pues ellos mismos compar­tieron y comparten sus errores derechistas.

9. Las tesis afirman que el comienzo de la política errónea de la Comintern coincide aproximadamente con la época en que Lenin debió abandonar su trabajo. Pero, ¿no saben los brandleristas que el cambio en la línea general - hacia la derecha y hacia la izquierda del marxismo - se efectuó con la ayuda de una sola palanca ideológica, la lucha contra el trotskismo? Dejando de lado los detalles personales, las falsifi­caciones, la campaña de provocaciones, etcétera, para ir directamente a la esencia del problema, la revisión de la metodología de Marx y Lenin se realizó bajo la égida de la lucha contra el trotskismo. Los brandleristas todavía no lo entienden. Creen que la lucha contra el trotskismo fue "en y para sí" correcta, pero que, encubierto en esta lucha que constituyó el contenido principal de la ideología del partido durante muchos años, sucedió alguna especie de milagro que provocó un retroceso desde la línea de Lenin hacia la línea del "ultraizquierdismo" (en realidad, del centris­mo burocrático).

10. Si los brandleristas fueran marxistas e inter­nacionalistas no podrían proclamar la inviolabilidad de la política de la burocracia centrista en la URSS y exigir la misma inviolabilidad para sí en Alemania. Aquí no se trata de la autonomía de las secciones nacionales (reconocemos plenamente la necesidad de que esa autonomía exista) sino de una falsa evaluación de los grupos internacionales dentro de las filas del co­munismo.

11. Las tesis afirman que fuera de la organización de Brandler no existen otras fuerzas capaces de recons­truir el partido alemán y la Comintern. Aun si se estu­viera dispuesto a aceptar esta pretensión desmesu­rada para Alemania (todo lo dicho demuestra que noso­tros no la aceptamos de ninguna manera), ¿qué pasa con la Internacional Comunista? Los brandleristas tie­nen razón cuando afirman que durante los últimos diez años la Comintern siguió un proceso sistemático de descomposición. Pero, ¿por qué la internacional de los brandleristas [IVKO] siguió un proceso de descom­posición durante los dos o tres últimos años? En 1929 representaba una fuerza importante, pero hoy sólo que­dan fragmentos de ella. La razón es que en la época del imperialismo una corriente oportunista no es capaz de crear una organización internacional vigorosa y, por consiguiente, es igualmente incapaz de regenerar la Internacional Comunista.

Estas tesis contienen una serie de consideraciones tácticas erróneas o ambiguas a las que posiblemente nos referiremos más adelante. Por el momento, sólo quisimos demostrar que, desgraciadamente, la catástrofe alemana no les enseñó nada a los brandleristas. En el terreno táctico tienen razón en la medida en que se trata de luchar contra los zigzags ultraizquierdistas, pero comparten todos o casi todos los zigzags dere­chistas del stalinismo y, lo que es peor, son incapaces de elevarse de los problemas tácticos a los estratégi­cos. Para ellos la política de la Comintern es una suma de políticas nacionales. Ni siquiera hoy pueden com­prender las corrientes fundamentales del movimiento obrero mundial y ubicarse entre ellas. Por eso la corriente de los brandleristas no tiene futuro.



[1] La plataforma del grupo Brandler. The Militant. 17 de junio de 1933



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