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Se necesita ayuda de inmediato[1]

 

 

6 de marzo de 1933

 

 

 

A todos los amigos de la Revolución de Octubre

 

Las cárceles y lugares de exilio de la Unión Soviética se llenan con millares de bolcheviques que construyeron el partido durante su período de ilegalidad, que participaron activamente en la Revolución de Octubre, que combatieron en la Guerra Civil, que construyeron los cimientos del estado soviético. Inclusive en su situación actual, todos siguen siendo soldados abnegados y firmes de la revolución proletaria. Cuando el estado soviético corra peligro, serán sus mejores defensores. Se les persiguió tan sólo por haber criticado la política de la fracción gobernante, sin exceder los límites de la crítica interna que constituía el elemento vital de la democracia del Partido Bolchevique. Entre los bolcheviques de la Oposición de Izquierda deportados, la figura más conocida mundialmente es Cristian Rakovski, ex miembro del Comité Central del partido, presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo de Ucrania y embajador soviético en París y Londres.

Gran cantidad de militantes de la Oposición de Izquierda intentaron recuperar su posición de militantes del partido en 1928-1929 al precio de renunciar a su derecho de crítica. Se produjeron varios miles de capitulaciones individuales de este tipo, fruto, en cierta medida, de las exageradas esperanzas depositadas en el plan quinquenal. La experiencia de los últimos cuatro años fue que la mayoría de los “arrepentidos” son nuevamente víctimas de la persecución más feroz. Basta con mencionar que, entre los arrestados y deportados de los últimos meses y, sobre todo, de las últimas semanas, se encuentran Zinoviev, uno de los fundadores del partido, miembro permanente del Comité Central, presidente de la Internacional Comunista y del Soviet de Petrogrado; Kamenev, uno de los colaboradores más estrechos de Lenin, miembro permanente del Comité Central, ayudante de Lenin en su carácter de presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, presidente del Soviet de Moscú; I.N. Smirnov, uno de los fundadores más infatigables del partido bajo el zarismo, miembro del Comité Central, conductor de la lucha contra Kolchak,[2] miembro del Consejo de Comisarios del Pueblo; Preobrashenski, uno de los militantes más antiguos del partido, y uno de sus teóricos más conocidos, miembro del Comité Central, que hasta hace poco se desempeñaba en importantes funciones diplomáticas en el exterior. También podría mencionarse los nombres de varias decenas de conocidos bolcheviques (V. Kasparova, L.S. Sosnovski, B.M. Eltsin, V. Kosior, N.I. Muralov, F. Dingelstedt, V.M. Smirnov, Sapronov, Grunstein, Mrajkovski, Ufimtsev, Perevertsev y otros) que constituyeron el núcleo del partido en los años más difíciles, además de cientos y miles de elementos de la joven generación (V.B. Eltsin, hijo; Solntsev, Magid, Iakovin, Nevelson, Stopalov, Poznanski, Sermuks y otros) que vivieron la Guerra Civil, los años de las inmensas dificultades y grandiosas victorias del régimen proletario.

La situación de los militantes de la Oposición encarcelados y deportados, separados de su trabajo y su familia durante los últimos cinco años, carece en absoluto de precedentes. Representan el ala izquierda del Partido Bolchevique y del movimiento obrero mundial. Por eso fueron abatidos en la etapa de reflujo político en la URSS y de triunfo de la contrarrevolución en el mundo entero. La represión se vuelve mucho más dura a medida que los acontecimientos confirman la justeza de las críticas y advertencias de la Oposición de Izquierda.

La carencia de bienes de consumo en la URSS empeora enormemente las condiciones de vida de todos los estratos de la población, aun en los centros industriales y culturales del país. No es difícil imaginar las intolerables privaciones físicas que sufren los miles de opositores a la fracción dominante, diseminados en las cárceles y los rincones más apartados y desolados de Siberia y Asia Central. Jamás los exiliados sufrieron semejantes privaciones. En los años de alza revolucionaria la burguesía liberal y radical brindaba gran ayuda a los deportados y encarcelados. Pero en la etapa de reflujo revolucionario mundial, crisis mundial y hambruna en la URSS, la vanguardia de la Revolución de Octubre no puede esperar ayuda sino de sus amigos más abnegados y firmes.

El siguiente extracto de una carta que acabo de recibir de Moscú demuestra la necesidad y apremio de esta ayuda:

“Quiero mencionarle especialmente la condición de los deportados y la situación difícil que atraviesan. Difícil es lo menos que puede decirse. En realidad, su situación es horrorosa. Se deja a los camaradas librados a su suerte, o sea, al hambre y al clima. No se les da trabajo. Les privan de sus raciones y ropas abrigadas; jamás dejan de sufrir hambre y frío. Ayer llegó -cosa que pocas veces ocurre- una carta de V: ‘Quieren obligarnos por el hambre. No capitularemos. Tenemos razón. Moriremos de hambre pero no nos retractaremos.’

“Hacemos colectas pero es muy arriesgado: ayudar a los miembros de la Oposición enviándoles chervonets significa ir a parar a la lista de enemigos y al exilio. El dinero no sirve. Es imposible comprar nada en los lugares de exilio, y de aquí no podemos enviar prácticamente nada. Necesitamos tarjetas Torgsin[3] y también moneda extranjera.

“Hagan todo lo que puedan en el extranjero. Inicien una campaña de ayuda a los militantes de la Oposición deportados. Se trata de la destrucción física de nuestros camaradas, de revolucionarios sinceros y abnegados. Muchos de ellos han demostrado su lealtad a la revolución, al bolchevismo, al estado soviético durante décadas.”

Al solicitar vuestra ayuda, cumplo un deber elemental para con mis amigos, mis compañeros de ideas y armas. Espero que cumpliréis vuestro deber para con los combatientes de la Revolución de Octubre. La ayuda de cada uno, por modesta que sea, debe hacerse efectiva, porque la situación no tolera demoras.

Los aportes pueden ser enviados a la siguiente dirección: Sidney Hook, Tesorero del Comité Norteamericano, 234 Lincoln Place, Brooklyn, N.Y. Se rendirá cuentas de los fondos recibidos y de su distribución, ya sea a través de la prensa o en informes periódicos a todos los que entreguen su aporte.

 

L. Trotsky



[1] Se necesita ayuda de inmediato. The Militant, 15 de abril de 1933, publicado bajo el título de “Un comité norteamericano hace un llamado a la solidaridad con los bolcheviques leninistas rusos exiliados”. Trotsky firmó esta carta abierta en su carácter de presidente de la Comisión de Ayuda a los Bolcheviques de la Oposición de Izquierda encarcelados y deportados. El comité norteamericano de dicha comisión estaba integrado por Sidney Hook en calidad de tesorero, Max Eastman, Diego Rivera, V.F. Calverton, Herman Simpson y B.J. Field en función de secretario.

[2] Alexander V. Kolchak (1874-1930): comandó uno de los frentes contrarrevolucionarios en el este durante la Guerra Civil rusa.

[3] La Torgsin: organización estatal soviética encargada de vender a los ciudadanos rusos mercancías provenientes del exterior en calidad de contribuciones.



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