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Sobre las dificultades de nuestro trabajo[1]

Carta a un camarada austriaco

 

 

17de junio de 1933

 

 

 

Estimado camarada:

 

Usted se queja de que el trabajo de la Oposición austriaca avanza muy poco y acierta cuando observa que una de las razones para ello es la falta de un trabajo sistemático -la ausencia de una buena organización- esto es, la ausencia de una disposición a adelantar las cosas. A modo de ejemplo, usted cita la asistencia irregular, la inadmisible impuntualidad, etcétera. Al respecto estoy totalmente de acuerdo con usted, ya que pienso que no existe nada peor para una empre­sa seria que el diletantismo y el desorden, máxime cuando se trata de una empresa revolucionaria.

En Austria, la situación no es muy afortunada. Por razones que no es del caso analizar aquí, la socialdemo­cracia austriaca arrastra a la mayoría del proletariado. El Partido Comunista no ha jugado un rol indepen­diente en la lucha de clases, limitándose a ser la oposición del austro-marxismo. Pero una oposición que se fundamenta en una base teórica falsa, está condenada a desaparecer. El Partido Comunista agrupó a su alrededor a no pocos elementos de la bohemia vienesa y se contaminó en gran medida de la moral de los mis­mos.

La Oposición austriaca ha tomado demasiadas cosas del partido oficial. La lucha prolongada de dos camarillas de oposición -muy similares entre sí y en muchos aspectos sólo caricaturas del Partido Comunista- no sirvió más que para alejar de la Oposición de Iz­quierda a los obreros serios. Sólo el ingreso de obreros industriales puede dar estabilidad a la Oposición y proporcionarle la necesaria disciplina de trabajo sis­temático.

El Partido Comunista Austriaco no pasó a la clandestinidad; desapareció para siempre de la escena política; no resucitará. En un futuro próximo la propia socialdemocracia estará desmoralizada. Si la Oposición de Izquierda quiere cumplir su tarea histórica tendrá que encontrar la forma de acercarse a los jóvenes socialdemócratas.

Algunos sabihondos mantienen una actitud despec­tiva hacia la oposición socialdemócrata; después de todo, son unos pocos individuos, pequeños funcio­narios desplazados, arribistas descontentos, etcétera. ¡ Esas palabras son dignas de la dirección de la socialdemocracia austriaca! Es cierto que los representantes de la oposición son pocos, débiles y generalmente faltos de carácter. No obstante, dada la situación, tienen una gran importancia sintomática. Ellos revelan, de manera distorsionada y debilitada, las preocu­paciones de los mejores obreros austriacos. ¿Cómo piensan llegar a esos obreros los que tratan despecti­vamente a la nueva oposición? De todas maneras, la Oposición de Izquierda no tiene otro camino que romper bruscamente con la tradición bohemia de las células que entraron en un proceso de descomposición y concentrar toda su atención en las fábricas.

En Austria la tarea no será fácil en el próximo periodo. Los obreros fueron engañados demasiado cruelmente por la socialdemocracia; el Partido Comu­nista se ha desprestigiado; la lucha entre los distin­tos grupos de oposición sólo les provoca repugnancia; no es de extrañar que no estén dispuestos a confiar de antemano en la Oposición de Izquierda. Hay que ganarse su confianza en el trabajo cotidiano, sistemá­tico y persistente. En el curso de esta tarea se producirá una selección en el grupo que tome la iniciativa. Los escépticos y diletantes no tardarán en quedar rezaga­dos y desistir ¡tanto mejor! Los revolucionarios serios atraerán a los jóvenes obreros y junto con ellos funda­rán una verdadera organización proletaria capaz de distribuir sus fuerzas, aprovechar el tiempo y trabajar sistemáticamente. No existe otro camino.

 

Le deseo éxito, de todo corazón

L. Trotsky



[1] Sobre las dificultades de nuestro trabajo. Biulleten Opozitsi. N° 35 julio de 1933 Traducido [[al inglés] por Tom Scott.



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