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Acerca de la amalgama de la tarjeta postal[1]

 

 

15 de diciembre de 1935

 

 

 

Al Secretariado Internacional de la LCI

 

Estimados camaradas:

 

1. Informes provenientes de fuentes absolutamente dignas de confianza señalan que la GPU sigue desa­rrollando a nivel internacional la amalgama de la tarjeta postal de Fred Zeller. Así, el Comité Central del PC noruego ha recibido órdenes de Moscú de vigilar a T. y a sus amigos, porque están preparando -vean ustedes- un atentado terrorista contra (lógicamente) Stalin. Por otra parte, se responsabilizó de antemano al CC de cualquier consecuencia desastrosa que pro­vocara su posible negligencia. El propósito es claro. Moscú quiere que este infeliz CC le proporcione informes que permitan a la GPU reunir materiales pa­ra la provocación. El CC quedó absolutamente estupe­facto. Podemos suponer que la GPU envió instrucciones similares a todos los CC de la llamada Internacional Comunista.

2. En una carta personal, Fred Zeller dio la misma explicación de la estúpida tarjeta postal que había dado yo. Fue simplemente una broma entusiasta. Sólo un imbécil total creería que por medio de una tarjeta pos­tal amistosa y humorística (dentro del espíritu del Barrio Latino), Fred Zeller trató de incitar a un joven stalinista a penetrar en el Kremlin y asesinar a Stalin.

Sin embargo, considero que la reacción de nuestros camaradas y amigos ante los despreciables actos de los lacayos de la GPU (Duclos y compañía) es absolutamen­te insuficiente. La evaluación de Zeller ("el fracaso total de las calumnias stalinistas") es optimista en ex­ceso. Los recursos materiales de la GPU son inmensos. Y existe estupidez en abundancia. Debemos responder vigorosa y, sobre todo, sistemáticamente.

3. Es necesario crear un comité especial (imparcial) utilizando la información proporcionada por los yugos­lavos [Tarov y Ciliga]. ¿No podemos interesar a Souva­rine? Quizás también a Rosmer, e inclusive a Magde­leine Paz;[2] (pero no a Raymond Molinier, quien tiene "ideas" propias al respecto, tan confusas y utópicas como siempre[3]. (En la práctica ya saboteó varias campañas contra las amalgamas). Zeller podría apelar a cada uno de ellos.

El objeto del comité: desarrollar una campaña inter­nacional en favor de los presos políticos revoluciona­rios, empezando por Zinoviev y Kamenev, los dos yugoslavos, etcétera. Hace poco recibí un proyecto de manifiesto en favor de Zinoviev y Kamenev, pero sin explicaciones. El texto me pareció inapropiado para sus objetivos (contenía una larga disgresión acerca de Plejanov, etcétera). Pero un llamado no es lo adecuado. Se necesita un comité que desarrolle una campaña sistemática.

4. Hago al comité la siguiente sugerencia: envié a Romain Rolland, por correo certificado, una copia de mi respuesta a sus insinuaciones en l’Humanité. ¿La respondió? Por supuesto que no. Eso me permite acusarlo de difundir calumnias criminales contra Zi­noviev, Kamenev y otros y llevarlo ante una comisión de ética. ¿Es posible? Yo creo que sí. Tal vez se podría consultar a Marcel Martinet, si no está demasiado en­fermo. (Quizás también a Louzon)[4]. En todo caso, acusar públicamente a Romain Rolland de calumniar a prisioneros indefensos me parece bastante efectivo.

5. Volviendo al tema de la dichosa tarjeta postal. ¿Es cierto que el destinatario era vigilado por la GPU (si es así, ¿por qué?) y que pudieron entrar a robarle la carta mediante una llave maestra? (esa es la versión que circula por aquí).

6. En el artículo de Zeller ("Respuesta a los calum­niadores" publicado en Revolution, 17) aparece la frase siguiente: "Si L’Avant-garde [periódico de la juventud stalinista francesa] persiste en su campaña, me veré obligado a explayarme más sobre el proble­ma." Nada debe quedar librado a la especulación. Es necesario insistir aunque L’Avant-garde no lo haga: F. Zeller tiene la obligación de revelar todo.

7. Por mi parte, podría presentar al comité un do­cumento que resuma brevemente mi artículo referente al asunto Kirov (el papel de Stalin y de Iagoda en el ase­sinato de Kirov), y el desarrollo posterior de las amal­gamas.

Llamo vuestra atención sobre el hecho de que por lo menos una semana antes de enterarme de esta tar­jeta postal humorística escribí, a instancias de Fred Zeller, un artículo explicando las razones de la victoria de Stalin. Publiqué el artículo -según mi costumbre invariable- con una fecha (12 de noviembre de 1935), en la última edición del Biulleten ruso, afirmando al final que el stalinismo como sistema se derrumbará bajo la presión del movimiento revolucionario interna­cional: "No queremos ni esperamos otra venganza." Creo que Revolution debería publicar el artículo con una introducción de los editores acerca de las circuns­tancias en que fue escrito[5].

8. Hay camaradas que creen que vale más repetir interminablemente los mismos argumentos acerca de la milicia obrera, que molestarse por las amalga­mas stalinistas. Es un error. No se avanzará hacia las milicias sin desacreditar al stalinismo, que hoy es el mejor ayudante del fascismo. Los metalúrgicos dicen que el fósforo es la sífilis del hierro. Debemos compren­der y proclamar que el stalinismo es la sífilis del movi­miento obrero.



[1] Acerca de la amalgama de la tarjeta postal. De los archivos de James P. Cannon. Con autorización de la Library of Social History, Nueva York. Traducido del francés [al inglés] para esta obra por Naomi Allen. Fred Zeller, quien visitó a Trotsky en Noruega a principios de noviembre, había enviado una tarjeta postal a un amigo stalinista en París, en la cual decía "abajo Stalin". El periódico del PC noruego, Arbeideren, publicó, en su edición del 12 de diciembre, una historia sensacionalista con los detalles de una "conspiración para asesinar" a Stalin organizada desde el hogar de Trotsky en Noruega, y exigiendo a la Juventud Socialista que se pronunciara con respecto a la utilización de Noruega como base para actividades terroristas, por parte de perso­nas expulsadas de la Juventud Socialista francesa. La prensa del NAP salió en defensa de Trotsky y desenmascaró el intento stalinista por obligar al gobierno noruego a arrestar a Trotsky. (Los periódicos stalinis­tas de París y Nueva York reprodujeron la historia, y Revolution y New Militant les respondieron.)

[2] Boris Souvarine (n. 1893): fundador del PC francés, fue el autor de una de las primeras biografías importantes de Stalin. Expulsado del partido francés por trotskista en 1924. En los años treinta se volvió antibolchevique. Alfred Rosmer (1877-1964), amigo personal de Trotsky y de su familia desde la Primera Guerra Mundial, militó en la Oposición de Izquierda hasta 1930, cuando renuncio debido a diferencias políticas y organizativas. Reanudó su amistad personal con Trotsky en 1936.

[3] Raymond Molinier (n. 1904): uno de los fundadores del movimiento trotskista francés y colaborador de Trotsky hasta 1935, año en que su grupo fue expulsado por violación de la disciplina al publicar su propio periódico "de masas’’, La Commune. Los intentos de reunificación de años posteriores recién se concretaron hacia mediados de la Segunda Guerra Mundial.

[4] Robert Louzon (1882-1976): director de l’Humanité, renunció al PC en 1924 y fundó el grupo sindicalista Révolution Prolétarienne.

[5] Revolution jamas publicó el artículo ¿Cómo venció Stalin a la Opo­sición?" Apareció en francés un año más tarde, en Lutte Ouvrière del 5 de noviembre de 1936.



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