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Cómo se escriben la historia y las biografías[1]

 

 

Publicado en setiembre de 1935

 

 

 

Buena parte del Pravda del 5 de agosto está dedicado al cuadragésimo aniversario de la muerte de En­gels.[2] ¡Pobre Engels! No merecía semejante burla. Engels, además de un hombre genial, era la seriedad personificada. No podía soportar la desprolijidad, la imprecisión, ni la inexactitud en el trabajo literario, ni en los asuntos prácticos. Controló hasta la última coma (en sentido literal) de las obras póstumas de Marx y escribió una serie de cartas acerca de problemas ortográficos secundarios. Siendo así, ¿por qué el órgano central de la burocracia moscovita arroja sobre el gran pensador y escritor este torrente de artículos en los que junto con las mentiras tendenciosas y, por así decirlo, estereotipadas, uno se encuentra a cada paso con mentiras no premeditadas, hijas de la ignorancia, del descuido y de la irresponsabilidad?

El artículo de fondo dice: "No habían cesado los ecos de los disparos en las barricadas de las revoluciones burguesas,... cuando Marx y Engels ya seña­laban la majestuosa figura del proletariado, ese sepul­turero..." y así sucesivamente. ¿De qué "revoluciones burguesas" se habla? Cuando las barricadas del año 1830, Marx y Engels eran niños aún, y por lo tanto in­capaces de señalar la "majestuosa figura del proleta­riado". Por consiguiente, el artículo debe referirse a las revoluciones de 1848. Pero La situación de la clase obrera en Inglaterra, obra genial del joven Engels, ya había aparecido en 1845. Por último, Marx y Engels de ninguna manera aguardaron los ecos de 1848 para proclamar la doctrina del socialismo científico ante el mundo. El Manifiesto comunista -sépanlo los editores de Pravda- no apareció después de "los ecos de los últimos disparos" sino antes del silbido de la primera bala de las revoluciones de 1848.[3]

¿Pero qué le importan las cronologías de las revo­luciones, por no mencionar el desarrollo ideológico de Marx y Engels, a un funcionario que hace las veces de periodista? No en vano dijo Bismarck: "Dénme un pe­riodista y haré de él un buen funcionario; pero ni una docena de funcionarios bastan para hacer un buen pe­riodista."[4]

Al citar una frase de la nota necrológica publicada en Neue Zeit (1895) que dice que al morir Engels, "también Marx terminó de morir", el articulista ines­peradamente agrega: "los dirigentes de la socialde­mocracia, que habían caído en el pantano del reformis­mo y del oportunismo, se apresuraron a enterrar, junto con los despojos de Engels, las enseñanzas revolucionarias del marxismo." Es un buen tirador, no cabe duda: ¡dónde pone el ojo pone la bala! El revisionismo sólo apareció en 1897; el término se acuñó después; el semanario Neue Zeit no era el órgano del revisionismo, sino de la lucha contra el revisionismo. La frase citada anteriormente no significaba en lo más mínimo que el marxismo revolucionario se fuera a la tumba junto con Engels. Atribuirle semejante idea al Neue Zeit de 1895 es ignorar totalmente la historia del marxismo. En realidad, el pensamiento expresado en Neue Zeit significaba que con la muerte de Engels, moría también esa parte de la personalidad viva de Marx encarnada en Engels. Estas hermosas palabras expresa­ban la colaboración creadora prácticamente indivisible entre Marx y Engels. Pero el funcionario que hace las veces de publicista cree expresar de la mejor manera posible su moroso odio al revisionismo con esta inter­pretación estúpida y mezquina de un pensamiento inte­ligente y justo. ¡Y esto en momentos en que la política de la Internacional Comunista se arrastra hacia los ca­nales del reformismo!

En el mismo número, el Instituto Marx-Engels-Le­nin publica una carta de Engels a Kautsky, en la cual critica la fórmula lassalleana de "la sólida masa reac­cionaria de las clases dominantes".[5] Se publica esta carta por una razón evidente: por medio de esta cita, el instituto para la falsificación del marxismo y del leninismo intenta apuntalar la política de coalición con la burguesía "democrática". No es necesario que nos detengamos en el fraude político: por más que insistan, los señores funcionarios no podrán trasformar a Engels en el teórico de la conciliación con la burguesía. Pero, sea como fuere, los caballeros han olvidado explicarnos cómo se concilia la negación de "la sólida masa reac­cionaria de las clases dominantes" con el inmortal aforismo de Stalin acerca de… el fascismo y la social­democracia. Pero aquí viene lo notable: al publicar la carta en su propio y solemne nombre, el Instituto co­mete dos, si no tres, errores mayúsculos en una breve introducción de ocho líneas.

Dice el docto instituto: "En esta carta Engels critica el proyecto del programa de Erfurt en el que Kautsky, a pesar de las instrucciones de Marx y Engels, trataba de introducir de contrabando la tesis lassalleana de la sólida masa reaccionaria."[6]

No pudo haber instrucciones de Marx a Kautsky por la sencilla razón de que Marx murió alrededor de ocho años antes del programa de Erfurt; la única carta que Marx le dirigió a Kautsky (1881) no dice absolutamente nada respecto del tema que nos ocupa. En cuanto a Engels, es verdad que su carta a Kautsky critica impla­cablemente la frase acerca de la "sólida masa reac­cionaria". Pero de ninguna manera la atribuye a Kautsky; sabía que era otro (evidentemente Guillermo Liebknecht)[7] quien la había insertado en el proyecto original de Kautsky, que Engels había aprobado en lo fundamental. La carta critica de Engels tenía por objeto apoyar a Kautsky frente a Liebknecht y, sobre todo, frente a los viejos lassalleanos. El "común" de los mortales no tiene por qué saberlo. ¡Pero, ¿el docto Instituto Marx-Engels-Lenin?!...

Más abajo leemos: "Las instrucciones de Engels a los dirigentes de la socialdemocracia alemana no fue­ron ejecutadas en el momento de aprobarse el texto final del programa" (el subrayado es nuestro). El estilo es notable: un subordinado no "ejecutó" las "instrucciones" del jefe de la repartición. Pero Engels no era el "líder" único e inapelable. No daba "instrucciones" a nadie. No era más que un pensador genial que daba consejos teóricos y políticos a distintos partidos. Nadie tenía la obligación de "ejecutar". Esta frase, tan nota­ble desde el punto de vista estilístico, es esencialmente falsa. La fórmula de la "sólida masa" fue borrada del texto del programa de Erfurt y en su correspondencia Engels expresa su absoluta satisfacción al respecto. ¡Qué cantidad de mentiras publica el docto Instituto en tan sólo ocho líneas!

El tercer artículo analiza la actitud de Engels res­pecto de la revolución rusa. Allí se nos informa que en una carta dirigida al grupo Emancipación del Trabajo,[8] Engels los previno contra una comprensión mecanicista y doctrinaria del marxismo. Y el sabio Pravda agrega, "¡Ay!, los dirigentes más destacados del grupo reco­gieron escasos beneficios (!) de esta admonición de Engels; dos décadas más tarde todos fueron a parar al bando del menchevismo..." ¿Pero qué pasó en el transcurso de esas dos décadas? La magnífica y victoriosa lucha de Plejanov contra el idealismo filosófico, el subjetivismo histórico y la superstición económica de los narodniki;[9] la obra del grupo Emancipación del Trabajo, sin precedentes por su valentía y abne­gación -la obra en la cual se nutrió la generación más vieja de los marxistas rusos, incluido el propio Lenin-, todo esto es una "bagatela" para el ignorante y altiso­nante Pravda. Pero, en verdad, Lenin sentía pasión por Plejanov -para usar su expresión, estaba "enamo­rado" de Plejanov- y ni siquiera durante los periodos de lucha implacable no olvidó los grandes servicios que éste le prestó al marxismo. El propio Engels, después de la carta a Zasulich de 1883,[10] tuvo oportunidad de observar durante doce años, en forma directa, la actuación del grupo Emancipación del Trabajo, y ensal­zó la obra de Plejanov. Por regla general el viejo era muy parco en los elogios. Pero el funcionario que no ha podido comprender a Engels, ni a Lenin, ni a Plejanov, es lapidario en su juicio sobre la actividad del grupo Emancipación del Trabajo: "escasos beneficios". Uno se ve impulsado a decir que semejantes insectos buro­cráticos sólo pueden hacerle daño a la literatura.

Podríamos mostrar otra docena de perlas similares, porque cada autor aportó su granito de arena al tesoro público de la ignorancia. Pero el lector ya debe estar harto. Sólo agregaremos dos palabras acerca del sen­timentalismo burocrático. El artículo de fondo habla so­bre los "capítulos de El capital y el Antidühring, ardientes de pasión revolucionaria y de odio a los explotadores, gélidos de maravillosa profundidad filosófi­ca..." Es imposible encontrar un lenguaje más pri­moroso. Profundidad filosófica que se convierte en un témpano de hielo en el preciso instante en que estallan las llamas del odio. Es evidente que con sólo ver El capital a los editores del Pravda les da fiebre y escalofríos. Más abajo se habla de las "líneas inmortales y destructivas (?) sobre el programa de Gotha" y de las "llamas que vomita el panfleto" sobre la Comuna de París.[11] En síntesis, los funcionarios de la corte escri­ben de manera maravillosa, vomitando llamas: al lector le salen quemaduras y ampollas por todas partes.

Pero, indudablemente, la palma se la lleva D. Zaslavski.[12] Desde el punto de vista literario es incomparablemente más culto que los demás y, en lo que se refiere al sentimentalismo y al vómito de llamas, no hay quién le pueda ganar. Zaslavski concluye su artícu­lo con las siguientes palabras: "No es casual que la no­table amistad de Marx y Engels, sobre la que bien vale la pena reflexionar, encontrara su contrapartida en la notable comunidad de intereses, en la gran amistad de Lenin y Stalin." Un inmortal y satírico escritor ruso dijo algo acerca de un caso similar: "Dicho eso, el pillastre agacha el lomo y espera que lo palmeen. "Marx y Engels estaban vinculados por cuarenta años de ciclópea labor intelectual. Los más doctos y perspicaces estudiosos del marxismo, como Riaza­nov,[13] no han podido -sería inconcebible que pudie­ran - trazar una demarcatoria exacta entre el trabajo creador de ambos. En cuanto a Lenin y... Stalin, lo que hay que descubrir no es la línea de demarcación sino la de contingencia. En la ciclópea labor intelectual de Lenin, Stalin ocupaba el puesto de un "activista" común y silvestre junto a decenas de hombres. En cuanto a la "amistad", baste recordar el testamento de Lenin y la carta que escribió en su lecho de muerte,[14] donde rompe todas las relaciones personales y partidarias con Stalin. Pero, ¿a qué viene ensañarse con... D. Zaslavski? Es el mismo plumífero que en 1917 acusó a Lenin en la prensa chovinista burguesa de agente a sueldo del kaiser alemán. En toda una serie de artícu­los Lenin nunca mencionó a Zaslavski más que em­pleando el calificativo de "canalla". Solo después de la NEP y del primer pogromo contra la Oposición de Izquierda, este individuo pudo ponerse a sueldo de la burocracia soviética. En un aspecto sigue siendo fiel a sí mismo: calumnió a Lenin en vida y lo calumnia ahora que está muerto. Semejantes caballeros son capaces de proponer para el decimoctavo aniversa­rio de Octubre, por ejemplo, que una docena de tomos de Lenin aparezcan bajo el rótulo de Obras Completas de Stalin, siguiendo el mismo criterio en virtud del cual una ciudad como Tsaritsin es rebautizada Stalingrado: un decreto y... a la bolsa.

Pero por más que los lacayos suden y se afanen, no lograrán su objetivo: defenderemos a Marx y Engels y a Lenin contra todos los institutos y todos los Zas­lavskis.



[1] Cómo se escriben la historia y las biografías. New Militant, 12 de octubre de 1935. Firmado "Alfa". Traducido del ruso [al inglés] por John G. Wright.

[2] Pravda: órgano oficial del PCUS. Federico Engels (1820-1895): cola­borador de Marx durante toda la vida de éste, fundó con él el socialismo científico y fue dirigente de las dos primeras internacionales.

[3]Marx y Engels escribieron el Manifiesto Comunista en 1847. En 1848 se produjeron luchas por derechos democráticos burgueses, independen­cia nacional y reformas constitucionales en toda Europa.

[4] Otto von Bismarck (1815-1898): jefe del estado de Prusia a partir de 1862 y primer canciller del imperio alemán. Durante su carrera reali­zó una larga campaña para unificar a Alemania bajo la hegemonía de Prusia y de los Hohenzollern

[5] Karl Kautsky (1854-1938): considerado el gran teórico marxista después de Engels hasta la Primera Guerra Mundial, cuando abandonó el internacionalismo y se opuso a la Revolución de Octubre. Ferdinand Lassalle (1825-1864): destacado dirigente del movimiento obrero alemán, fundó la Unión Obrera Alemana. Sus partidarios se unificaron con los primeros marxistas para formar la socialdemocracia alemana. Su teoría de la masa reaccionaria única e indiferenciada agrupaba a todas las clases no proletarias y se negaba a trazar distinciones entre ellas. Marx la rebate en la "Crítica del Programa de Gotha".

[6]En 1891 Kautsky redactó el proyecto del Programa de Erfurt, progra­ma modelo para todos los partidos socialdemócratas europeos, inclu­yendo el ruso.

[7] Wilhelm Liebknecht (1826-1900): fue fundador de la socialdemocracia alemana en 1869 y diputado parlamentario en 1867-70 y 1874-1900. Fue encarcelado durante dos años por oponerse a la guerra franco-prusiana.

[8] Grupo Emancipación del Trabajo: fundado en 1883, fue la primera organización socialdemócrata rusa.

[9] Georgi Plejanov (1856-1918): fundador de Emancipación del Traba­jo y luego, a partir de 1903, dirigente menchevique. Apoyó al gobierno zarista en la Primera Guerra Mundial y se opuso a la revolución bolchevique. Los narodniki (populistas) conformaban un grupo de intelectuales rusos cuyas actividades se desarrollaron de 1876 a 1879 entre el campesinado. Se dividió y el ala dirigida por Plejanov volvió a dividirse: el ala Izquierda, dirigida por éste, abrazó el marxismo, mientras que la derecha constituyó posteriormente el Partido socialrevolucionario.

[10] Vera Zasulich (1849-1919): destacada dirigente de los narodniki y fundadora de Emancipación del Trabajo, fue dirigente menchevique a partir de 1903.

[11] Programa de Gotha: proyecto de programa de la socialdemocracia alemana en 1875, fue criticado duramente por Marx en la "critica del Programa de Gotha", publicado con prólogo de Engels.

[12] David Zaslavski 11880-1965): periodista y miembro del Comité Central de la Bund, atacó a los bolcheviques durante la Revolución de Octu­bre. Entró al Partido Bolchevique en 1924 y se convirtió en un destacado comentarista de la política internacional.

[13] David Riazanov (1870-1938): preparó la edición de la correspondencia de Engels publicada por el Instituto Marx-Engels. Historiador y filósofo, ingresó al Partido Bolchevique en 1917. Posteriormente se reti­ró de la política, pero su actitud honesta y escrupulosa para con la his­toria del partido lo convirtió en enemigo de Stalin, quien lo acusó de complicidad con un supuesto Centro Menchevique, acusado de buscar el restablecimiento del capitalismo en la URSS, y lo sometió a juicio en 1931. Fue relevado del cargo de director del Instituto Marx-Engels y exiliado.

[14] El testamento de Lenin: escrito entre diciembre de 1922 y enero de 1923, comprendía su evaluación definitiva de los dirigentes soviéticos. No fue publicado en la URSS hasta después de la muerte de Stalin, dado que recomendaba relevar a éste del puesto de secretario general. Actual­mente está incluido en el tomo 36 [de la edición en inglés] de las Obras Completas de Lenin. Véase el ensayo que Trotsky escribió en 1932 sobre el testamento en la antología Lenin’s Fight Against Stalinism (Pathfinder Press, 1975).



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