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Consejos sobre los granjeros canadienses[1]

 

 

Noviembre de 1935

 

 

 

¿Cómo nos acercamos al granjero?

 

Si bien la posición económica del campesino europeo es muy distinta de la del granjero canadiense, existen ciertos rasgos importantes, comunes a ambos. Por ejemplo, aunque no he realizado un estudio espe­cial de la política canadiense, estoy dispuesto a asegu­rar que los llamados partidos de granjeros de las pra­deras -que actualmente se baten en retirada ante el Crédito Social-[2] tienen el siguiente rasgo en común con los partidos campesinos del mundo entero: no representan, ni pueden representar, al granjero si no están ligados a las auténticas organizaciones proletarias revolucionarias. Estudie su dirección y sus orga­nismos de base y dígame si no los dominan los pequeños burgueses, los granjeros más ricos, los abogados, los maestros, los tenderos. Estudie sus vínculos finan­cieros y dígame si no conducen directamente al capital mercantil.

 

Los granjeros constituyen una clase heterogénea

 

Siempre sucede así; los llamados "partidos inde­pendientes de granjeros" son o se vuelven antigranjeros. Los granjeros no pueden mantener un partido independiente porque no constituyen una clase homogénea. Al igual que el capitalismo en su conjunto, son un conglomerado de diversas clases; son el protoplas­ma del cual derivan todas las clases. Si los granjeros pobres y explotados no están ligados a los partidos obreros, se ligan inexorablemente a los partidos bur­gueses por intermedio de una escala jerárquica en cuya cumbre está el capital financiero.

Esta fue la verdad fundamental que los narodniki no comprendieron, razón por la cual los bolcheviques se vieron obligados a combatirlos durante un tiempo prolongado. Era y es parte de la esencia del bolchevis­mo introducir la lucha de clases en el seno del campe­sinado. El crimen del stalinismo consistió en reintro­ducir la ilusión de los narodniki, de que el campesinado constituye una masa homogénea factible de ser unifi­cada políticamente. Esa ilusión se vuelve especialmente peligrosa en los países más adelantados, donde existen granjeros ricos vinculados con las finanzas ur­banas.

 

Acercarse al granjero a través del obrero

 

¿Cómo podemos ganar al peón de granja y al gran­jero pobre para que apoye al obrero industrial? No espere encontrarse al principio con un auditorio colmado de campesinos. Como punto de partida, es menester explicarles a los obreros los problemas del granjero. Lo primero que debe hacer el partido revolucionario es analizar los partidos de granjeros existentes y de­senmascarar los vínculos entre sus dirigentes y los explotadores. No basta que comprenda y se solidarice con los problemas de los granjeros; debe señalarles a los estratos inferiores las fuerzas centrifugas que en cada caso desbarataron los intentos de formar la orga­nización independiente (vale decir, independiente de la clase obrera y, por consiguiente, dependiente de la burguesía).

El revolucionario llega al granjero a través de su trabajo en las organizaciones proletarias de masas. Tengo entendido que en Canadá una parte numero­sa de la población vive en pequeñas ciudades donde obreros y granjeros son vecinos. Aquí se produce el contacto real; aquí tenemos la oportunidad de difundir las ideas bolcheviques, que pueden unificar a las capas explotadas de las granjas con la gran lucha histórica del proletariado. A través del obrero encontramos el camino hacia el granjero.

 

El trabajo entre las mujeres y la juventud

 

Las organizaciones "revolucionarias" que no dan cabida a las mujeres y a la juventud no son revolucio­narias. En la vida real, las mujeres llevan la carga mayor. Las mujeres y la juventud son los sectores más explotados por el capitalismo y subestimados por el reformismo. Existe la tendencia a minimizar la impor­tancia de los jóvenes: ¡quizás porque no votan! La prueba del bolchevique reside en su actitud hacia estos sectores y hacia los obreros coloniales. Hay que recordar que los jóvenes son obligados a llevar el mayor peso de las luchas de los capitalistas. Debemos educar a los mejores camaradas jóvenes a nuestro lado, sobre todo en cuestiones de teoría bolchevique.

¡Las mujeres ante todo! Así como los socialdemó­cratas son los aristócratas de la clase obrera, las muje­res trabajadoras, tanto en el hogar como en la fábrica, reciben los salarios más bajos, los trabajos más duros, son las más sometidas: son los parias Y nosotros: el partido de los más explotados. Por eso somos el partido de las mujeres y de la juventud.

 

Trabajo ilegal y trabajo de masas

 

El centrista llega a la revolución pensando que el trabajo de masas es prosaico, mientras el trabajo "clandestino" es romántico. Ambas tareas deben sinteti­zarse, porque en realidad son una sola. El trabajo ilegal consiste en permanecer entre las masas, no en refu­giarse en un sótano. El paso del trabajo tendencial en los sindicatos revolucionarios al trabajo ilegal de épocas de guerra es imperceptible. La burocracia sin­dical se convierte en una agencia de espionaje policial, eso es todo.

 

¿Por qué quedan obreros honestos en la Comintern después de Alemania?

 

El obrero no comprende plenamente el significado de las grandes derrotas históricas en forma instantá­nea. Nuestras ideas encuentran eco inmediato en las más amplias masas únicamente en períodos revolucio­narios. El capitalismo no enseña a las masas a pensar y analizar. Al carecer de la capacidad de hacerlo, sólo pueden aprender de la realidad, por intermedio de consignas adecuadas que les son imbuidas. El error del sectario consiste en no comprenderlo. El movimiento obrero que la historia le ofrece le resulta repugnante y quiere su movimientito obrero propio. Las grandes derrotas, sobre todo cuando son fruto de la bancarrota de la dirección, no hacen más revolucionario al obrero, sino que desmoralizan a la propia organización por mu­cho tiempo. Por eso, aunque la derrota de la Revolución China fue vaticinada por la Oposición de Izquierda Rusa y provocada por el stalinismo, dicha derrota per­judicó a la Oposición de Izquierda y fortaleció a la buro­cracia de Stalin en la URSS.

Por eso sigue habiendo obreros honestos en la Comintern. Por eso debemos explicar la derrota alemana, explicarla pacientemente. ¿Quién puede esperar que nosotros, el ala izquierda del proletariado mundial, nos fortalezcamos en un período en que el proletariado sufre una derrota tras otra? Podremos crecer y crece­remos con el nuevo despertar del proletariado mundial, cuya dirección será la Cuarta Internacional.



[1] Consejos sobre los granjeros canadienses. Vanguard, 1° de febrero de 1936, donde apareció como síntesis de algunas observaciones de Trotsky, Vanguard era el órgano del Workers Party canadiense. Se trata de una discusión con Robertson.

[2] Partido del Crédito Social: tuvo auge en las provincias occidentales de Canadá durante la Gran Depresión, sobre todo en Alberta, donde llegó al poder en 1935. Atraía a los pequeños granjeros y a los pequeños y medianos productores porque atacaba la centralización creciente del poder financiero, estatal y sindical. Abogaba por la reforma monetaria y sostenía que la crisis económica no se originaba en el capitalismo, sino en el hecho de que el crédito estaba en manos de una oligarquía finan­ciera irresponsable.



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