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El oehlerismo y la experiencia francesa[1]

 

 

11 de agosto de 1935

 

 

 

Al Comité Nacional del Partido Obrero de EE.UU.

 

Estimados camaradas:

 

Recibí las mociones y actas de vuestro plenario de junio que me envió el camarada Swabeck.[2] No nece­sito decirles que estudié estos importantes documentos con toda la atención que merecen. Habéis iniciado una discusión en torno a las cuestiones en debate; estas observaciones son mi aporte a vuestra discusión.

Quiero comenzar con el análisis de las mociones del grupo de Oehler porque se puede considerar que estos documentos son la piedra de toque. El grupo Oehler propone "repudiar la orientación de la LCI". Lo que mejor representa la nueva orientación es la participa­ción de nuestra sección francesa en el SFIO oportu­nista, sección de la Segunda Internacional.

Al principio, la mayoría de las secciones europeas se opuso al viraje en Francia. La propia sección france­sa sufrió una escisión en torno a esta cuestión. Las pri­meras objeciones fueron las siguientes: a) es el aban­dono de la consigna a favor de la Cuarta Internacional; b) es una capitulación formal ante los reformistas; c) nuestra sección francesa no podrá defender sus ideas dentro del SFIO; d) el medio reformista desmoralizará gradualmente a nuestros camaradas.

Los partidarios del entrismo en el SFIO respondi­mos: todos estos peligros son reales, pero tenemos la oportunidad de combatirlos. Tenernos la firme esperanza de que nuestros cuadros sean lo suficientemente firmes, nuestro control internacional lo bastante efi­caz como para garantizar que nuestra sección francesa permanezca fiel a sus principios y extienda su influen­cia en el SFIO. Tal fue el punto de partida de la discusión y de la propia experiencia. Ha pasado casi un año... ¡y qué año!

Todo marxista tiene el deber elemental de hacer el balance de la experiencia. ¿Ha perdido nuestra sec­ción francesa su claridad o su vigor revolucionario? ¿Ha comenzado a emplear métodos reformistas en la práctica? ¿Ha abandonado la lucha por la Cuarta Inter­nacional? ¿Ha quebrantado sus consignas? ¿Se ha acer­cado a las masas o, por el contrario, se ha aislado de las mismas? Parece increíble, pero es verdad: el grupo de Oehler ni siquiera plantea estos interrogantes. Sus mociones no revelan el menor intento de analizar y criticar la actividad de nuestra sección francesa. Re­pudia el viraje en sí (no la actividad y sus resultados) sino el viraje, sin tener en cuenta la realidad de la lucha de clases.

Ahora bien, todo camarada que conozca los hechos y los documentos debe reconocer que: a) La Verité (el periódico del GBL) es el más revolucionario, el más marxista de nuestra prensa internacional: no porque su consejo de redacción sea superior, sino porque este pequeño periódico refleja las luchas de las masas en una situación extremadamente tensa. b) Todas las consignas de los bolcheviques leninistas franceses han sido confirmadas por los acontecimientos y han encontrado gran eco en el país. c) El grupo adulto, que apenas se extiende a las provincias, obtuvo más de dos mil votos para una moción marxista en el congreso de Mul­house[3] d) El grupo juvenil domina dos de las secciones más importantes, Seine y Seine-et-Oise, es decir, París y sus alrededores, arrastrando consigo a grupos que hasta ayer nos eran hostiles, como el de Fred Zeller, etcétera.[4] Bajo la influencia de nuestro grupo juvenil hay seis o siete mil militantes en el partido socialista. e) Por intermedio de las organizaciones socialistas nuestros camaradas han logrado contactos mucho más sólidos con círculos stalinistas, sindicales y otros. Las conquistas logradas fuera del partido socialista se reve­larán en un futuro próximo de manera tal que no deja­rán lugar a dudas. f) Los vínculos internacionales de nuestra sección francesa son más sólidos que nunca y libra su lucha por la Cuarta Internacional en forma in­transigente.

¿Conoce el camarada Oehler estos hechos? ¿Cierra los ojos deliberadamente para que sus fórmulas perma­nezcan intactas? ¿Qué significa semejante actitud? En todo caso, no tiene nada que ver con el marxismo, que no consiste en jugar con fórmulas, sino en analizar la realidad. Parecería que Oehler no quiere éxitos revolu­cionarios porque se obtienen por una vía a la que él se opuso. ¡Que perezca la revolución, mientras triunfen los prejuicios de Oehler! ¿Cuáles son las ideas que Oehler opone a la experiencia francesa? ¿Acaso no de­bemos trabajar jamás, bajo ninguna circunstancia, en los partidos reformistas?

Por otro lado, en la moción sobre el PS, reconoce la necesidad de "hacer trabajo fraccional en la Segunda y Tercera internacionales". ¿Es "normal" que un par­tido revolucionario tenga fracciones en los partidos re­formistas? La fracción está subordinada a los estatutos del partido reformista. ¿Esto no es capitulación? Si el trabajo de la fracción se desarrolla bien, ésta puede volverse dos o tres veces más grande que una organi­zación independiente. ¿No sería capitulación por dos tercios o tres cuartos de una organización? Oehler puede responder: pero la organización independiente dirige a la fracción y garantiza con ello una política co­rrecta. Pero nuestra sección francesa ha estado y está bajo el control de nuestra organización internacional. Parece que Oehler olvida esta circunstancia. ¿Acaso el control no ha sido satisfactorio? En ese caso, ¿por qué Oehler no ha señalado las faltas cometidas por nuestra sección francesa? ¿Por qué la priva de sus crí­ticas y consejos? Porque no quiere saber nada de los éxitos ni de los errores de nuestra sección francesa. Es como el hombre que no permite que su hija se case con un individuo excelente que tiene la desgracia de ser hijo ilegitimo. Sin embargo, el entrismo en la SFIO se basa en el mismo plan que la construcción de fracciones en las internacionales Segunda y Tercera. Estos hechos demuestran que todavía no tenemos partidos revolucio­narios plenamente formados que gocen de la gran confianza de las masas. Se trata de construir tales partidos y para hacerlo con éxito es necesario aplicar el método que corresponde a las condiciones sociales y políticas dadas y no a fórmulas suprahistóricas.

En todo caso, quien hable de la capitulación de la sección francesa ante los reformistas utiliza calumnias para la lucha fraccional.

El grupo de Oehler propuso rechazar el proyecto de Carta Abierta propuesto por el Secretariado Inter­nacional. Contrapuso a este texto seis líneas que son otros tantos vagos títulos de capítulos no escritos. A todos nos hubiera gustado contar con un proyecto mejor, pero rechazar de esta manera todo un texto ela­borado por nuestro centro internacional para presentar en su lugar unas cuantas frases sin contenido es total­mente indigno de un marxista. La irresponsabilidad y la ligereza no son virtudes revolucionarias.

El grupo Oehler propone cambiar las firmas de la Carta Abierta, incluyendo la del SAP, pero excluyendo la de nuestra sección francesa. Los camaradas nor­teamericanos conocen bien al SAP a partir del artículo que empieza en la página 129 de la edición de julio del New International [¿Alquimia centrista o marxismo?]. Casi simultáneamente con esta carta llegará una tra­ducción del artículo del camarada Schmidt, secretario general del partido holandés (RSAP), donde se dice que el SAP viene librando una dura lucha contra la Cuarta Internacional en el seno de nuestro partido holandés. Los dirigentes de nuestros camaradas de la Juventud Socialista francesa han sido expulsados del SFIO por luchar por la Cuarta Internacional. Pero el camarada Oehler insiste en que se incluya la firma del SAP y se excluya la de la sección francesa.

Pero va más lejos, porque asume la defensa del Buró Internacional de Estocolmo.[5] Su moción dice que "el Buró Juvenil Estocolmo-Oslo, al que está afiliada la Liga Juvenil Espartaco de EE.UU., es la única organización juvenil partidaria de la Cuarta Internacional y debemos conservarla y desarrollarla teórica y or­ganizativamente." En realidad, la crisis del Buró de Estocolmo se debe a que la mayoría del Buró es abier­tamente hostil a la Cuarta Internacional.

Conocemos la actitud del SAP. El grupo sueco se encuentra aun más a la derecha. Ha entregado su mandato al grupo noruego Mot-Dag, integrado por unos cien intelectuales reformistas que han aprobado plenamente el ministerialismo burgués y la declaración de Stalin.[6] Oehler rechaza la propuesta de enviar a un delegado de la juventud holandesa y a un represen­tante de la juventud francesa como delegados al Buró de Estocolmo por considerarla "arbitraria". Evidente­mente, piensa que Mot-Dag es mucho más digno de ocupar un puesto en el Buró. Oehler teme la ruptura con oportunistas confesos y enemigos declarados de la Cuarta Internacional. Pero no teme la ruptura con los bolcheviques-leninistas. Pide incluir la firma de Vereecken, que rompió con nuestra organización inter­nacional, pero rechaza la firma de la sección francesa, que permanece fiel a la misma, e igualmente, por supuesto, rechaza la firma de nuestra sección belga, que está registrando avances importantes.

¿Como explicar que un representante del "ala iz­quierda" intransigente, como Oehler, se trasforme re­pentinamente en defensor del SAP y de la mayoría oportunista del Buró de Estocolmo contra las secciones bolcheviques-leninistas? Y ya que estamos, ¿de qué lado de la barricada se encuentra Oehler? Será nece­sario aclarar esta cuestión, pues ya tenemos el caso de Bauer, quien asumió la defensa de la Cuarta Inter­nacional contra nuestra "capitulación" ante la Segunda Internacional y se convirtió en miembro y agente del SAP en su miserable lucha contra la Cuarta Interna­cional.[7]

En la misma moción Oehler exige que se le otorgue a la juventud socialista de España una representación en el Buró. Pero esos jóvenes también pertenecen a un partido de la Segunda Internacional. Han progresado muchísimo menos que nuestra juventud francesa. Se han declarado partidarios de la Cuarta Internacional sin extraer las conclusiones necesarias de su declara­ción. Naturalmente, todos estamos dispuestos a hacer lo posible por atraerlos a la Cuarta Internacional, pero no basta la frase de la moción de Oehler. Esto requiere trabajo. El Buró de Estocolmo se encamina hacia una crisis. Al rechazar la candidatura de un delegado fran­cés, candidatura real y digna de confianza, en favor de una española que es puramente imaginaria y es­peculativa, Oehler hace gala no sólo de su rencor hacia la sección francesa, que se encuentra en primera fila de la lucha, sino también de su increíble irresponsabi­lidad respecto de cuestiones de las cuales depende toda nuestra lucha por la Cuarta Internacional.

Me reservo el derecho de agregar a la presente una o dos cartas más en un futuro muy próximo.

 

Fraternalmente,

 

León Trotsky



[1] El oehlerismo y la experiencia francesa. International Information Bulletin del WPUS, N° 2, 7 de septiembre de 1935. El oehlerismo (por Hugo Oehler, miembro del Comité Nacional del WPUS) fue una corrien­te sectaria y fraccionalista en el movimiento trotskista norteamericano. Los oehleristas sostenían que el entrismo en un partido socialdemócra­ta constituía una violación de los principios revolucionarios, y que no se someterían a la disciplina del partido que lo aceptara. Fueron expulsados en octubre de 1935 por publicar un periódico sin permiso del par­tido.

[2] Arne Swabeck (n. 1890): fundador y dirigente del PC norteame­ricano y de la CLA. Fue el primer secretario nacional de la CLA y delegado al primer congreso internacional de la OII, realizado en 1933 en París. En los años sesenta se convirtió al maoísmo y rompió con el Socialist Workers Party en 1967. El plenario de junio fue una reunión del Comité Nacional del WPUS que duró una semana, donde se discutieron las cuestiones planteadas por los oehleristas.

[3] El congreso de Mulhouse de la SFIO: se reunió del 9 al 12 de junio de 1935, poco después de la firme del pacto Laval-Stalin. Los bolcheviques-leninistas llevaron tres delegados que obligaron a las demás ten­dencias a discutir sus posiciones, pero quedaron políticamente aislados en un congreso dedicado principalmente a ensalzar el Frente Popular.

[4] Fred Zeller (n. 1912): dirigente de la Juventud Socialista del Sena, sufrió la influencia de los bolcheviques-leninistas. Expulsado en julio de 1935, fue uno de los fundadores de Izquierda Revolucionaria. En noviembre visitó a Trotsky en Noruega. Desde allí envió una tarjeta postal que se convirtió en el eje de un nuevo fraude judicial stalinista (véase "Acerca de la amalgama de la tarjeta postal"). Pioneer Publishers de Nueva York publicó (1935) su trabajo sobre las expulsiones de la SFIO bajo el título The Road for Revolutionary Socialists, con prólogo de Trots­ky. Fue secretario internacional juvenil de la LCI y dirigente del partido francés y de su rama juvenil hasta 1937, cuando fue expulsado por sus negociaciones secretas con los stalinistas. Luego fue francmasón y ar­tista.

[5] Buró Internacional de Organizaciones Juveniles Revolucionarias: fundado en febrero de 1934 por un congreso iniciado en Holanda y finalizado en Bélgica, "con el objeto de trabajar por la creación de una nueva internacional juvenil". Sus principales organizaciones eran las ramas juveniles de la LCI y de distintos grupos centristas. Formó un Buró Juvenil en Estocolmo que rápidamente se paralizó por diferencias intestinas en torno a las perspectivas, sobre todo cuando el SAP y su rama juvenil endurecieron su oposición a la creación de una nueva internacio­nal. A pesar de las protestas de algunos afiliados, el representante de la LCI (Walter Held) fue expulsado del Buró en agosto de 1935. La organización se disolvió poco después.

[6] Mot-Dag (Hacia el Día): grupo juvenil centrista noruego afiliado al Partido Laborista (NAP). Expulsado en 1925, volvió en 1936. Cuando el NAP llegó al poder en 1935, Mot-Dag apoyó al gobierno y también la declaración de Stalin en apoyo al rearme francés.

[7] Erwin Bauer: ex miembro del SI, rompió con la LCI por discrepar con el entrismo de la sección francesa en la SFIO. Se unió al SAP en oc­tubre de 1934.



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