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"El punto sin retorno"[1]

La orden de Stalin a Demian Bedni

 

 

Publicado en abril de 1936

 

 

 

El literato reaccionario Aldanov,[2] autor de novelas históricas que tratan el problema del movimiento emancipador de la humanidad desde el punto de vista de un filisteo asustado, se ocupa últimamente en escribir apostillas históricas de la Revolución de Octubre. Uno de sus panfletos, basándose en un análisis ridículo del presupuesto de Pravda para 1917, trata de demostrar que "así y todo" los bolcheviques efectivamente reci­bieron dinero alemán. En este proceso, el subsidio multimillonario se reduce a una suma muy modesta, por cierto; pero, como compensación, la catadura moral e intelectual del historiador alcanza su máxima altura.

En un panfleto posterior, Aldanov cuenta que en junio de 1918 Trotsky le informó al conde Mirbach, diplomático alemán, que nosotros los bolcheviques "ya estamos muertos pero acá no hay nadie que nos entie­rre."[3] Es por todos conocido que Mirbach fue asesinado poco después por los SR de izquierda. Esta his­toria, que reproduce las palabras de un tal Botmer, quien a su vez cita al diplomático muerto, es tan absurda que casi no merece atención. En junio de 1918, es decir, entre el día en que se firmó el rapaz tratado de Brest-Litovsk y el día en que partió para el frente de Kazan, Trotsky informó en secreto -¿a quién? ¡a un diplomático de Hohenzollern!- que el bolchevismo ya estaba muerto". Aquí la calumnia se vuelve direc­tamente delirante.

Pero la vileza siempre encuentra un consumidor. También en este caso lo encontró. En la edición del 30 de junio de Pravda, Demian Bedni publica varios metros de versitos donde se toma a la crónica de Botmer-Aldanov como una verdad irrefutable y como prueba final de la "traición permanente" de Trotsky. En la actualidad, Pravda es el órgano personal de Stalin. Demian Bedni cumple una orden personal. Pravda todavía no se atreve a publicar poemas acerca de cómo Lenin y Trotsky recibieron dinero del estado mayor alemán, pero la evolución moral de la burocracia bonapartista avanza en esa dirección. Para Aldanov, el subsidio de Hohenzollern a los bolcheviques y la con­versación de Trotsky con un diplomático Hohenzollern constituyen un todo. En Pravda, como en su "poeta", todavía no aparece la totalidad. Mas ¡no importa! La orden se cumplió. El significado de ésta se expresa en la siguiente cuarteta:

¡De Berlín acaba de llegar

La noticia que tardamos en recibir!

Sin duda, tales dirigentes han de ir

Al infierno, y no podrán retornar.

 

Esta conclusión "poética" no se basa, claro está, en una conversación ficticia de hace varios años, sino en los acontecimientos de nuestro tiempo. La Cuarta In­ternacional constituye una grave amenaza para estos caballeros. El crecimiento de la Oposición Leninista (el "trotskismo") en la URSS asusta a los usurpadores. Por eso buscan inspiración en Aldanov-Botmer.

Sin embargo, érase una vez en que el tal Bedni se refería a Trotsky en otro tono y, para colmo, al calor de la guerra civil, en una época en que los hombres y las ideas estaban sometidos a pruebas importantes. Corría el rumor de que el general Denikin, jefe del Ejército Blanco[4], se aprestaba a hacerse coronar. Esto ocurrió unos dieciséis meses después de la supuesta conversa­ción de Trotsky con Mirbach. Demian Bedni publicó en Izvestia los siguientes versos:

¡Oh rey, el héroe no te harás,

a nuestra pareja jamás vencerás!

No hay pareja como la nuestra:

Ella tiene la mano maestra.

Lenin-Trotsky es nuestra pareja,

¡a ella tu potestad no se apareja!

¿Qué es, Denikin, lo que te aqueja?

Nadie puede con nuestra pareja.

Digamos de paso que Aldanov también cita este versito; pero, a diferencia de la conversación con Mirbach; se trata de un auténtico producto de los afanes literarios de Demian. Apareció en Izvestia el 19 de oc­tubre de 1919.

Por repugnante que sea penetrar en este estercole­ro, pedimos al lector que nos tenga un poco de pacien­cia: un par de versos evocan la atmósfera de 1919 y los sentimientos corrientes en el partido, mucho mejor que todo el florecimiento reciente de falsificaciones y calumnias. "Lenin-Trotsky es nuestra pareja". ¿Qué significa eso? ¿Cómo es posible que el hombre que mantuviera conversaciones traidoras con el honorable embajador del kaiser aparezca en "pareja" con Lenin? ¿Y dónde está Stalin? ¿Será posible que Demian Bedni, que vivía en el Kremlin, se reunía con los más altos diri­gentes del partido, quien, se dice, cenaba en el come­dor del Consejo de Comisarios del Pueblo, será posible que Demian Bedni no supiera que la "pareja" era... Lenin-Stalin? ¿O acaso no conocía a Stalin? No. Bedni trabajaba con Stalin en las publicaciones bolcheviques legales desde 1911, quizás desde antes. Conocía muy bien a Stalin, su pasado, su peso especifico, sus recur­sos intelectuales. Demian tenía perfecta conciencia de cuanto escribía. Y si no es así, ¿cómo es que Izvestia, el órgano oficial del gobierno, publicara versos donde el nombre de Trotsky aparecía por error en lugar del de Stalin? ¿Acaso para conservar la métrica del verso? Por último, ¿cómo es posible que el partido no elevara su voz contra estos versos sacrílegos? Debemos agregar que en esa época nadie le encargaba versos de alabanza a Demian Bedni: teníamos otras cosas que hacer y, por otra parte, la gente era distinta; los versos refle­jaban lo que flotaba en el aire.

 

La historia no es un montón de trapos viejos que se echan en una máquina para salir convertidos en papel. Hay un proverbio ruso que dice: "Lo que se escribe con la pluma no se puede derribar con el hacha". La historia de esos años no se escribió únicamente con la pluma; al menos, no con la pluma de Demian Bedni. Si en 1919 Bedni, arrastrado por la gran ola, cumplió por propia iniciativa la orden literaria de las masas, en 1936 cumple la orden de Stalin. Y este cliente no busca objetivos literarios, sino puramente prácticos. Ya sabemos que Demian Bedni recibió la orden de encontrar la fórmula para enviar a Trotsky al "punto sin retorno".

Evidentemente, Stalin se apresta a dar esta orden a los "poetas" de la escuela del comisario general Iagoda. ¡Tomamos nota!



[1] El punto sin retorno. New Militant, 11 de abril de 1936, donde apareció bajo el título de "Una cantinela de mentiras para complacer al ’amo’ ". Firmado "Alfa".

[2] Mark Aldanov (1886-1957): novelista, salió de Rusia en 1916 y se es­tableció en París: después de la Revolución Rusa escribió en el periódico liberal burgués de Milukov.

[3] Wilhelm von Mirbach (1871-1918): embajador alemán en Moscú, fue asesinado en 1918 por los socialrevolucionarios, quienes con ello espe­raban desencadenar la guerra entre Alemania y la URSS.

[4] Anton Denikin (1872-1947): uno de los jefes militares de la contra­rrevolución en el sur de Rusia durante la guerra civil.



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