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Un episodio esclarecedor[1]

 

 

22 de agosto de 1936

 

 

 

A los editores del Social-Demokraten de Copenhague

 

Estimados editores:

 

En la edición del 20 de agosto del periódico de Oslo Dagbladet se publican extractos de un artículo vuestro sobre los juicios de Moscú. Allí se hace referencia al discurso que pronuncié durante mi breve estada en Copenhague [noviembre de 1932]. Considero que este artículo o, al menos, el extracto que leí, posee gran im­portancia. Cuando en los periódicos noruegos leí las primeras noticias de TASS sobre los juicios de Moscú, dije más o menos lo siguiente a la familia del editor Knudsen (Partido Laborista Noruego):

No conozco a Berman-Iurin, quien parece ser uno de los testigos principales de cargo en mi contra. Pro­bablemente es un agente provocador de la GPU. Sin embargo, el hombre eligió muy mal la fecha y el lugar donde supuestamente se encontró con migo. Porque estaba en Copenhague, en casa de mi amigo Boeggild -quien posteriormente murió- cuando se me informó que Zinoviev había muerto. Posteriormente se supo que el informe era falso.[2] En ese momento, en pre­sencia de varios amigos, tracé una breve semblanza de Zinoviev, donde dije que entre 1923 y 1926 fue un enco­nado adversario mío y de mis amigos, desde 1926 hasta 1928 se acercó a nuestras posiciones y desde 1928 hasta su (supuesta) muerte fue nuevamente enemigo nues­tro. Agregué que, a pesar de eso, éramos los únicos capacitados para defender su memoria ante las calum­nias de la prensa stalinista. Ese mismo día, o al día siguiente, repetí las mismas reflexiones ante un círculo más grande de amigos.

Aunque vuestro corresponsal sólo supo del asunto por vía indirecta, es decir, por boca del fallecido Boeggild, lo repite con absoluta fidelidad. La conclu­sión que saca de este episodio el autor del artículo, a quien no conozco, destruye el testimonio de Berman­-Iurin. En noviembre de 1932 no podía encomendarle una misión política confidencial a Zinoviev, aunque estuviera vivo, dado que lo consideraba un adversario político, ni menos aun a un Zinoviev a quien, en el mo­mento de mi breve visita a Copenhague, creía recién muerto. También puedo agregar que todos los amigos que estaban presentes en mis dos breves panegíricos sobre Zinoviev, están vivos -excepto Boeggild- y todos están dispuestos a presentar sus testimonios.

Puedo asegurar a vuestros lectores y a la opinión pública en general que los demás testimonios y confe­siones no descansan sobre bases más sólidas.

Espero demostrarlo en un futuro cercano sobre la base de documentos y con ayuda de testimonios vo­luntarios -no forzados-, para hacer pedazos la despreciable amalgama de la GPU hasta sus últimos detalles.

Agradeciéndoles desde ya la publicación de esta carta, les saluda muy respetuosamente,

 

León Trotsky



[1]Un episodio esclarecedor. Folkets Dagblad (Estocolmo), 26 de agosto de 1936. Traducido del alemán [al inglés] por Cándida Barbarena. Aparentemente la carta iba dirigida al periódico danés Social-Demokraten (Copenhague), que no la publicó; Trotsky envió una copia al Folkets Dagblad sueco.

[2] Oluf Boeggild: representante de la organización estudiantil dinamar­quesa que auspició la conferencia de Trotsky en Copenhague en 1932. Este episodio es mencionado también en The Case of Leon Trotsky [Nueva York: Merit Publishers, 1968], transcripción de la audiencia ante la Comisión Dewey en abril de 1937.



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