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Financiar el movimiento revolucionario[1]

 

 

23 de julio de 1938

 

 

 

[...] Tengo la impresión de que nuestros métodos prácticos de acción no están de acuerdo con nuestro programa revolucionario, que somos demasiado pasivos en nuestra actividad práctica. No es sólo la cuestión respecto al peligro fascista o la actividad en los sindicatos, sino también la de aquellos asuntos como la publicación de nuestro periódico y toda nuestra actividad. No comprendo cómo esta organización revolucionaria, YPSL, no es capaz de publicar Challenge mensualmente. Ello se debe a dificultades financieras. Definitivamente no puedo entender por qué.

En París, durante la guerra, publicamos un periódico diario con un capital de treinta francos (8 dólares) y lo publicamos durante casi tres años. ¿Cómo? Teníamos tres entusiastas camaradas en una imprenta y ellos lo hacían. Cuando teníamos dinero, les pagábamos. Cuando no lo teníamos, esperaban mejores tiempos. Creo que nuestros jóvenes camaradas deben hacer el esfuerzo no sólo de instalar un taller de imprenta central en Nueva York, sino en cada una de las regiones importantes, así como nosotros los teníamos en cada una de las ciudades importantes de la Rusia zarista. Debemos tener tales talleres de imprenta a falta de algo mejor. Por ejemplo, nuestros camaradas ingleses tienen ahora su propio taller de imprenta y tener este taller con dos o tres camaradas dedicados, significa no sólo sacar Socialist Appeal al menos dos veces a la semana, sino sacar también folletos, hojas, volantes, etcétera. El problema es que el trabajo del partido se basa demasiado en concepciones pequeñoburguesas.

Debemos educar a la juventud en un mayor espíritu de sacrificio. Ya tenemos demasiados jóvenes burócratas en nuestro movimiento. Por ejemplo, Challenge necesita 300 dólares. Si no los tienen, más bien esperan. Ese no es el camino revolucionario. Es una política muy oportunista, más oportunista que abogar por un partido laborista. Ustedes saben que la razón por la que no se hace la revolución es porque los obreros están bloqueados por los prejuicios burgueses, prejuicios democráticos. Nosotros no tenemos estos prejuicios, pero en el momento de acercarnos a las cosas prácticas, lo hacemos a la manera burguesa. Esto es muy útil para la clase burguesa.

Los obreros norteamericanos consideran humillante no tener un Ford, vestidos finos, porque ellos creen que deben hacer lo mismo que los burgueses. Es una desgracia imitar a la clase alta. Los marxistas entendemos esto muy bien. Es completamente erróneo y particularmente en una situación revolucionaria. Pero en los métodos prácticos actuamos de la misma manera. No tenemos el coraje revolucionario para romper con esta tradición, romper las normas burguesas de conducta y fijar nuestras propias reglas de deber moral, etcétera. Esto es especialmente cierto para la juventud, y es extremadamente importante, no sólo para educarlos teóricamente, sino para educarlos como militantes, como hombres y mujeres



[1] Financiar el movimiento revolucionario. Con permiso de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Ultimas observaciones de Trotsky en la copia de una discusión con miembros del SWP y de la YPSL. Las bases de ambas organizaciones desarrollaban una discusión sobre el Programa de transición y la línea del partido laborista, con gran oposición a éste, sobre todo de parte de la YPSL. Las anteriores observaciones de Trotsky, dedicadas el debate sobre el partido laborista, fueron íntegramente publicadas bajo el título Tres posibilidades de un partido laborista en El programa de transición para la revolución socialista. Una nota de la estenógrafa describió la copia como un "proyecto preliminar".



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