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La lucha chino-japonesa[1]

 

 

11 de agosto de 1938

 

 

 

El 6 de agosto el señor S. Nanjo, en representación de los dos más grandes periódicos del Japón, el Tokyo-Nichinichi y el Osaka-Mainichi, me pidió por escrito que le concediera una entrevista. Sus preguntas se referían a las relaciones entre la URSS, Japón y China; cómo afectaron las recientes purgas al Ejército Rojo; y qué cambios internos se podrían esperar en la URSS en el futuro. Mi respuesta al señor Nanjo fue la siguiente:

 

7 de agosto de 1938

Señor S. Nanjo

Representante de Tokyo-Nichinichi y Osaka-Mainichi

Hotel Montejo

Paseo de la Reforma 240

México, D.F.

 

Estimado señor:

 

Me daría un gran placer expresar mis puntos de vista sobre la situación en el Lejano Oriente, así como sobre las relaciones entre Japón y la URSS ante el amplio público lector de los periódicos que usted representa. Me temo, sin embargo, que los obstáculos que se interponen para ello son virtualmente insalvables. Como veo a través de la lista de preguntas, sus periódicos suponen que mis respuestas podrían ser utilizadas en interés de la política exterior del Japón y de su régimen interno. Los directores de sus periódicos sólo pueden haber llegado a esta conclusión en base a la falsa información de la prensa soviética. Mis opiniones reales no tienen nada que ver con lo que al respecto dice la prensa de Moscú.

En la lucha entre Japón y China me ubico total y completamente junto a China. Con toda mi irreconciliabilidad hacia el régimen stalinista, considero que en el choque entre la URSS y el Japón, la URSS representa el progreso y Japón la peor reacción. No tengo la menor duda de que en el próximo choque armado de gran magnitud, Japón sufrirá una catástrofe política y social, similar a la sufrida por el imperio zarista durante la Primera Guerra Mundial.

Estos son mis verdaderos puntos de vista, que estoy deseoso de desarrollar y elaborar para la información del pueblo japonés, que por la fuerza está sometido a un estado de completa ignorancia. Pero dudo mucho de que el periódico de ustedes acuerde publicar una verdadera elucidación de la situación en el Lejano Oriente.

Si estoy equivocado en este aspecto, estaría, naturalmente, dispuesto a admitir mi error. Pero en este caso le pediría que me provea con garantías totales y específicas de que mis respuestas a sus preguntas sean publicadas completas y sin la menor alteración.

 

Sinceramente suyo,

 

León Trotsky

 

 

 

Después de recibir esta carta, el señor Nanjo consideró imposible publicar mi respuesta a sus preguntas y suspendió la entrevista.



[1] La lucha chino-japonesa. Con permiso de la Biblioteca de la Universidad de Harvard. Firmado "L.T.". Este comunicado de prensa se publicó en El Universal, El Excelsior y El Nacional, el 12 de agosto de 1938.



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