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Parte de la responsabilidad[1]

 

 

23 de mayo de 1931

 

 

 

(Extractos de una carta a Max Shachtman)[2]

 

Con el camarada Frankel nos alegramos mucho de que usted haya dejado parcialmente de lado sus reser­vas respecto al camarada Landau Su explicación, permítame decírselo, no me parece muy convincente. Me escribe que usted quería impedir una ruptura prematura. ¿Cree que yo quería impulsar o acelerar esa ruptura? Y si no es así, ¿qué pasos prácticos propuso usted para lograr ese objetivo? Yo, por mi parte, hice todo lo que me pareció posible y pertinente. Además, creo que si los camaradas dirigentes de las secciones nacionales hubieran presionado adecuadamente a Landau en su momento, podría -digo podría- haberse salvado. Lamentablemente, no fue ese el caso, y a usted le cabe poca responsabilidad por ello. La parte del león, después de a Landau, le corresponde natural­mente a Naville, que lo alentó con falsas esperanzas, envió información equivoca, etcétera. Ahora Landau no quiere tener nada que ver con el Secretariado Internacional y está trabajando enérgicamente para formar una nueva internacional con la gente de Gour­get, con la de Prometeo, con Overstraeten, y se dice que con Weisbord en Norteamérica[3]. Más aun; mien­tras hizo todo lo posible para impedir la unificación en Austria y destrozarla en Alemania, me acusa de haber dividido a todas las secciones nacionales, especialmente en Norteamérica. Así que, mi querido Shacht­man, yo soy responsable de que usted no este en buenos términos con Weisbord. Temo que Naville tenga que seguir el mismo camino. Sus amigos más cercanos lo abandonaron, y no por casualidad. Las personas influidas por él sienten una seria hostilidad hacia nosotros. Naville, sin embargo, juega con las ideas y su hostilidad nunca fue seria y honesta. Se queda en la Liga para sabotearla desde adentro y ayudar a Landau a formar su nueva internacional. En una carta que le enviará mi hijo explico los principios involucra­dos en esta actitud.

Es obvio que hay que tomar alguna decisión de acuerdo a las líneas principistas de las distintas tenden­cias, y comprendo muy bien la cautela con que se mueve su organización a este respecto. Pero no hay que seguir este criterio de manera pedante y forma­lista. Los bordiguistas son una tendencia y es preciso caracterizarlos de acuerdo a sus principios fundamen­tales. Gourget es una tendencia y también lo es Van Overstraeten, y muy lamentable por cierto. ¿Pero qué podemos decir del grupo Mahnruf, que cambió siete veces de "tendencia" en función de la autopreser­vación de la vieja camarilla, sin detenerse ante los métodos más sucios? La caracterización debe basarse en el hecho de que es una camarilla totalmente carente de principios, desmoralizada por los métodos, las rup­turas y las intrigas de la Internacional Comunista, que no se toma en serio las ideas, a la que no hay que juzgar por sus tesis sino por la agilidad de sus dedos. Lo importante no son las tesis que Landau presentará mañana sino el hecho de que apruebe cualquier cosa sobre China, incluso sobre Norteamé­rica y los demás países, mientras su posición quede intacta. Lo característico de Landau no aparece en sus tesis sindicales sino en el hecho de que haya guardado silencio absoluto cuando se planteó el problema sindical en Francia porque Naville es su amigo. Los programas, las tesis, los principios son muy importantes cuando reflejan una realidad. Pero cuando no son más que un adorno y una máscara tras de la cual se oculta la lucha entre camarillas, hay que hacerlos a un lado para dejar al descubierto a los implicados y mostrarlos in natura.

 

Suyo,

L. Trotsky



[1] Parte de la responsabilidad. Internal Bulletin, Liga Comunista de Norteamérica, Nº 2, julio de 1932. En aquel entonces la crisis de la sección alemana había llegado hasta el punto de la ruptura. Landau rehusó someterse a la intervención de la Oposición de Izquierda Internacional, y sólo recibió el apoyo de una minoría del Comité Ejecutivo alemán. Retuvo el control de Der Kommunist, mientras que la mayoría alemana comenzó a publicar Die Permanente Revolution. En julio de 1931 Landau se retiró también de la Oposición de Izquierda Internacional.

[2] Max Shachtman (1903-1972): uno de los fundadores de la Oposición de Izquierda norteamericana, del Socialist Workers Party [SWP, Partido Socialis­ta de los Trabajadores] y de la Cuarta Internacional. Publicó varios libros y folletos de Trotsky. En 1939 dirigió una oposición dentro del SWP para revisar su posición respecto de la defensa de la URSS, que terminó en una ruptura en 1940. Entonces organizó el Workers Party [WP, Partido de los Trabajadores], luego llamado Independent Socialist League [Liga Socialista Independiente], cuyos restos condujo en 1958 hacia el ala derecha del Partido Socialista.

[3] Edouard van Overstraeten: dirigente del PC belga que se convirtió en diri­gente de la Oposición de Izquierda belga. En diciembre de 1930 rompió con la Oposición; su grupo existió por un breve periodo con el nombre de League of Communist Internationalist [Liga Comunista Internacionalista] pero se retiró de la política antes de morir ésta. Albert Weisbord  (n. 1900): expulsado del PC norteamericano en 1929, organizó un pequeño grupo, la Communist League of Struggle [Liga Comunista de Lucha] que proclamó su adhesión a la Oposición de Izquierda Internacional en los primeros años de la década del treinta, aunque su política vacilaba entre la Oposición de Izquierda y la de Derecha. Más tarde rompió con el marxismo y se convirtió en uno de los organizadores de la American Federation of Labor [Federación Norteameri­cana del Trabajo].



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