Obra de LT Menu Biblioteca Menu Publicaciones Menu Estudios Menu Novedades

Prólogo a la edición en español de la revolución traicionada[1]

 

 

5 de Agosto de 1937

 

 

 

Este libro fue escrito en una época en que el poderío de la burocracia soviética parecía inconmovible y su autoridad incuestionable. El peligro que representaba la Alemania fascista volcó naturalmente las simpatías de los círculos democráticos de Europa y América hacia la Unión Soviética. Generales ingleses, franceses y checoslovacos asistieron a las maniobras del Ejército Rojo y alabaron a sus oficiales, tropa y equipo técnico. Las alabanzas eran merecidas. La prensa mundial de la época hablaba con respeto de los generales Iakir y Uborevich, a la sazón comandantes de los distritos militares ucraniano y bielorruso. Se pronosticaba, y con razón, que el mariscal Tujachevski no tardaría en ser nombrado generalísimo. Al mismo tiempo, muchos periodistas de “izquierda” -no sólo caballeros de la calaña de Duranty, sino también personas de buena fe - se extasiaban ante la nueva constitución soviética, “la más democrática del mundo”.

Si este libro hubiese aparecido inmediatamente después de escrito, muchas de sus conclusiones hubieran parecido paradójicas o, peor aun, fruto del prejui­cio personal. Pero ciertos “hechos casuales” de la vida de su autor demoraron considerablemente la aparición del libro en varios países. En el interín se han sucedido los procesos de Moscú, que han conmovido al mundo. La Vieja Guardia bolchevique fue exterminada en su totalidad. Entre los fusilados se hallan fundadores del partido, combatientes de la Revolución de Octubre, constructores del estado soviético, dirigentes de la industria, héroes de la guerra civil y los mejores generales del Ejército Rojo, incluidos los mencionados Tujachevski, Iakir y Uborevich. En cada república de la Unión Soviética, en cada región, en cada distrito local, la purga sangrienta continúa, en forma no menos salvaje, pero sí más anónima que en Moscú. En medio de los fusilamientos en masa, que barren a toda una generación revolucionaria de la faz de la tierra, se realizan los preparativos para las elecciones “más democráticas del mundo”. En realidad, lo que se prepara es un plebiscito, del tipo que Hitler y Goebbels conocen tan bien, hasta en los mínimos detalles. Que Stalin reciba el cien por cien, o “solamente” el 98,5 por ciento de los sufragios, no dependerá de la población, sino de las instrucciones entregadas desde arriba a los puntales locales de la dictadura bonapartista. El “Reichstag” de Moscú tendrá por tarea - lo pronosticamos desde ya- ungir el poder personal de Stalin con el título de presidente con poderes extraordinarios, jefe vitalicio, cónsul permanente o - ¿quién sabe? - emperador[2]. Sea como fuere, los muy celosos “amigos de la Unión Soviética”, que cantan ditirambos a la “constitución” de Stalin, se arriesgan a colocarse en una posición embarazosa. Vaya, desde ya, nuestro sentido pésame.

El exterminio de la generación revolucionaria y la purga implacable de la juventud son testimonios de la severidad de la contradicción entre la burocracia y el pueblo.

En este libro quisimos hacer un análisis social y político de esta contradicción, en momentos en que la misma todavía no había salido a la superficie con tanta violencia. Estas conclusiones, que hace un año hubie­ran podido parecer improbables, aparecen ahora ante la humanidad en toda su trágica realidad.

Ciertos “amigos” oficiales, cuyo celo es recompen­sado con buenos billetes de diez rublos y otras divisas extranjeras, tienen la indecencia de reprocharle al autor que este libro ayuda al fascismo. ¡Como si la reacción mundial necesitara este libro para enterarse de las represiones sangrientas y los fraudes judiciales! En realidad, la burocracia soviética es hoy uno de los destacamentos más malignos de la reacción mundial. Equiparar a la Revolución de Octubre y a los pueblos de la URSS con la casta dominante es traicionar los intereses de los obreros y ayudar a la reacción. Quien quiera servir a la causa de la emancipación humana debe tener el coraje de enfrentar la verdad, por amarga que sea. Este libro dice la verdad sobre la Unión Sovié­tica. Se inspira en una implacable hostilidad hacia la nueva casta de opresores y explotadores. Con ello sirve a los intereses de los obreros y a la causa del socialismo.

¡El autor confía en la solidaridad de los lectores sinceros y serios de América Latina!



[1] Prólogo a la edición en español de La revolución traicionada. Con autorización de la biblioteca de la Universidad de Harvard. Traducido del ruso [al inglés] para esta obra por George Saunders. Aunque Andrés Nin terminó su traducción española en 1937, La revolución traicionada no apareció en España, debido probablemente a la guerra civil. La traducción de Nin apareció en la Argentina en 1938.

[2] El parlamento soviético es el Soviet Supremo de Comisarios del Pueblo. Trotsky lo compara con el parlamento alemán hitleriano para resaltar su subordinación a un líder totalitario.



Foro sólo para inscritos

Para participar en este foro, debe registrarte previamente. Gracias por indicar a continuación el identificador personal que se le ha suministrado. Si no está inscrito/a, debe inscribirse.

Conexióninscribirse¿contraseña olvidada?