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Una moción y su interpretación[1]

 

 

20 de agosto de 1931

 

 

 

Estimado camarada Collinet:

 

Gracias por sus interesantes noticias. La moción sobre la URSS, etcétera, en el congreso de maestros, muestra indudablemente mucha solidaridad, pero debo admitir que realmente no entiendo cómo puede compa­rarla con la propuesta de La Verité. Es cierto que la mayoría de la Federación no expresó su opinión sobre la cuestión china, sobre los problemas del Partido Comunista Español o sobre el plan quinquenal. La moción de la Federación de Maestros tiene un carácter puramente demostrativo, y para una buena parte del congreso puramente platónico. Por lo que sé, los mona­ttistas e incluso los anarco-sindicalistas puros votaron por la afirmativa. ¿Cree usted realmente que estos adversarios irreconciliables decidieron apoyar a la Oposición de Izquierda? No, utilizan un gesto "soli­dario" para continuar con su lucha anticomunista. Este no es argumento contra la moción en sí. Pero sí lo es contra la falsa interpretación de la moción y, permítame decirlo, contra la actitud política de los camaradas que tienden a hacer interpretaciones falsas de la actividad de los comunistas y de los anticomunistas, ya que son demasiado hostiles hacia los primeros y demasiado blandos con los últimos.

 

L. Trotsky



[1] Una moción y su interpretación. Bulletin Intérieur, Groupe bolchevik-leniniste, Nº 4, agosto de 1931. Traducido [al inglés] para este volumen [de la edición norteamericana] por Michael Baumann. Un congreso nacional de la Federación Unitaria de Maestros, afiliada a la izquierdista Confederación General del Trabajo Unitaria (CGTU), reunido en Limoges el 6 de agosto de 1931, adoptó una resolución que proclamaba la solidaridad con la URSS, afirmaba la necesidad de que los trabajadores de otros países luchen contra sus propios capitalistas en defensa de la URSS, exigía que el gobierno soviético pusiera fin al exilio y al encarcelamiento de revolucionarios como Trotsky y Rakovski y urgía a que se dejara de perseguir administrativamente a los revolucionarios disidentes. Las dos primeras partes fueron aprobadas unánimemente; las otras dos, con 270 votos a favor, 132 en contra y 26 abstenciones. Michel Collinet, conjuntamente con Pierre Gourget, dirigente de una tendencia derechista de la Liga Francesa, llamó la atención de Trotsky sobre esta resolución en un esfuerzo por convencerlo de que se había equivocado al ponerse en contra de la colaboración de la Liga con un grupo sindica­lista de la CGTU. Collinet, que también escribía con el seudónimo de Paul Sizoff, dejó poco después la Liga para ingresar en el Partido Socialista.



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